Advíncula luchando un balón contra Barco. (Foto: AFP)
Advíncula luchando un balón contra Barco. (Foto: AFP)
Marco Quilca León

Penal en los últimos minutos. Gol. Festejos desenfrenados. Golpes, empujones, amenazas, jaloneos y seis expulsiones. El superclásico argentino tuvo de todo sobre el final, instantes después de que River Plate, , pusiera el que se tatuaría en el resultado final. Y también tuvo a un , el representante peruano en este partido de alto calibre, como uno de los peores dentro del campo.

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Lo llamativo del accidentado encuentro con bochornoso final tuvo a Lucho como protagonista. El técnico Jorge Almirón decidió volver a cambiarle de posición. Pese a que había rendido muy bien como extremo (gol y asistencia en sus dos únicos partidos en dicho puesto con la camiseta azul y amarillo), el entrenador varió el esquema y se plantó en el Monumental con un 3-5-2 que tuvo al jugador nacional como lateral-volante. Sin embargo, no funcionó.

“Almirón está molesto con Advíncula. Van dos veces que le dio indicaciones y el peruano no cumplió”, señaló el periodista Diego Monroig, quien estaba a ras de campo informando para la cadena ESPN. Luis nunca se asentó en el campo de juego, no encontró su espacio. Quedó en el medio de ser lateral (su posición natural) y ser extremo (la innovación que hizo que se gane los elogios).

La defensa de Boca tampoco ayudó. Si no fuera por la gran figura de Sergio Romero bajo los tres palos, el partido pudo acabar con un resultado más abultado. Los tres centrales que paró Almirón (Roncaglia-Figal-Valentini) jugaron casi siempre muy separados y dejaron espacios para los ataques de Nacho Fernández y Nicolás de la Cruz. Por la izquierda, el otro carrilero, fue Valentín Barco, la joya Xeneize de 18 años que debutó en un superclásico y pagó derecho de piso: fue el peor de su equipo, un par de pasos adelante de Advíncula.

Advíncula fue uno de los peores del partido en el superclásico. (Foto: SofaScore)
Advíncula fue uno de los peores del partido en el superclásico. (Foto: SofaScore)

Las jugadas de River durante el primer tiempo, en el que fue ampliamente superior, empezaban por derecha. Por la zona Valentini-Barco. Pero culminaban del otro lado, como manda el manual. Y ahí Luis cometió muchos errores: nunca logró cerrar ese espacio.

En el segundo tiempo, Boca mejoró. El mediocampo compuesto por Alan Varela, Pol Fernández y Medina se impusieron y empezaron a ganar las divididas. Se asentaban mejor en el terreno de juego y River perdía sorpresa en sus ataques. Arriba, Sebastián Villa dejó de ser un inoperante segundo delantero para jugar por las bandas, su lugar en el campo. Y ahí, pegado a la raya, con espacios, fue uno de los más peligrosos aunque, como es una costumbre en él, nunca terminó bien una jugada. Luis Vásquez, en la previa, tenía que ser el 9 que aguante todo pero no ganó un solo balón. Fue uno menos para su equipo.

El balance dice que Boca Juniors sigue siendo la sombra de un equipo. Sin ideas de juego, sin actitud y con jugadores como Luis Advíncula a los que el cambio de puesto les costó. Al peruano, al Colo Barco y al propio Villa en el primer tiempo cuando recibía de espaldas al arco. Lo que sucedió en los minutos finales fue la cereza del pastel en una tarde-noche oscura para los Xeneizes.

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Más pelea, menos juego

Cuando el cronómetro marcaba los 20 minutos de juego del segundo tiempo, en el campo Luis Advíncula perdía un balón que acabó en un disparo de Pablo Solari estrellado en el palo de Sergio Romero. La jugada describió el partido de un peruano al que le costó mucho con el balón en los pies. En 90′, más los añadidos y sin contar los minutos perdidos por la gresca, Lucho apenas sacó un centro. Fue la primera y única vez que ganó la línea de fondo.

El peruano redondeó su amarga jornada en el conato de bronca. Primero fue uno de los que intentó separar en la pelea, pero tras varios minutos de discusiones, el ‘Rayo’ empezó a pelear con jugadores del equipo rival como Gonzáles Pírez y Enzo Díaz.

El partido se detuvo y cuando el árbitro lo reanudó expulsó a Merentiel, Ezequiel Fernández y Nicolás Valentini en Boca, mientras que en River botó a Centurión, Palavecino y Gómez; estos dos últimos estaban en el banco de suplentes.

Advíncula solo ganó cinco de los 15 duelos que tuvo y perdió 19 pelotas, según la web especializada en estadísticas . Pero fue uno de los que más se calentó a la hora de la bronca. Discutió más de lo que jugó.


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