CADE 2022: Waldo Mendoza - Ex Ministro De Economìa
CADE 2022: Waldo Mendoza - Ex Ministro De Economìa
María Rosa Villalobos

Luego de su presentación durante el segundo día del CADE Ejecutivos 2022, el exministro de Economía y Finanzas, Waldo Mendoza, reflexionó sobre la situación actual macroeconómica del país y sobre el futuro de Petro-Perú. El también profesor del Departamento de Economía de la Pontificia Universidad Católica del Perú aseguró que la incertidumbre política no permite tener proyecciones acertadas del desempeño económico peruano en el 2023.


—Hoy abrió usted el segundo día del CADE Ejecutivos 2022 y empezaste con una pregunta: “¿es el Perú un milagro o un desastre?”

Sí, porque el Perú tiene indicadores de milagro y muchos indicadores de desastre. Entre los indicadores de milagro resalta la evolución del PBI per cápita que en el año 2019 es más del doble del PBI per cápita del año 1990. Ese PBI per cápita mayor a su vez explica una recaudación per cápita mayor, que una vez más en el 2019 es casi 10 veces que la de 1990. Con más recaudación se puede gastar más en salud y educación. Por eso es que el gasto público per cápita en el 2019 también es casi diez veces el gasto público de 1990. Con eso se puede bajar la pobreza, y ¡vaya cómo se bajó! La pobreza se redujo de más del 50% de la población en 1997 a la quinta parte de la población en 2019, antes de la pandemia.

Estos son los indicadores de milagro, pero también tenemos indicadores de desastre. El gasto per cápita en salud de los peruanos está entre los más bajos de América Latina. Solo le ganamos a Venezuela y a Bolivia, lo cual es lamentable. En las pruebas Pisa en educación casi siempre terminamos de coleros. Por eso es un milagro o es un desastre. Es un desastre como la frase de un personaje de Alonso Cueto que dice que en el Perú todo es empeorable o es un milagro.

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—De acuerdo a la situación política actual, ¿estamos en emergencia?

Claramente, por varios motivos: unos tienen que ver con el Gobierno y otros que tienen que ver con segmentos del Estado peruano. [En primer lugar] la gestión pública. Para que un país avance se requieren tres condiciones: tener un buen modelo de desarrollo, que a mí juicio me parece que lo tenemos; tener buenas condiciones internacionales, que no lo tenemos, las condiciones internacionales están jugándonos en contra; y tener una buena gestión pública, eso significa un buen gobernante, buenos ministros, buen presidente del Banco Central, etc.

En este momento, en este terreno estamos mal. La gestión pública está en un nivel comparable al del presidente [Alan] García en su primer gobierno. Los ejemplos para que lo que digo no parezca exagerado son contundentes. El primero es el caso de Petro-Perú. El nuevo Gobierno a través de la junta de accionistas de Petro-Perú, a través del Ministerio de Energía y Minas y del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), eligen un directorio. Ese directorio, donde estaba Hugo Chávez, a la vez elige un gerente general, que fue Hugo Chávez. Ese equipo gubernamental de Petro-Perú no pudo tener los estados financieros auditados a mayo de este año. Todos los años presenta sus estados auditados porque se peleó con la firma auditora.

Ese hecho hizo que un banco de inversión, Standard & Poor’s, baje la calidad del bono peruano de grado de inversión a bono basura.


—¿El tema de Petro-Perú preocupa respecto a cuentas fiscales futuras?

¿Qué provoca eso [la reducción de la calidad del bono de Petro-Perú]? Cuando a una empresa le dicen que tu calidad de crédito es basura, se le cierran todas las fuentes de crédito. Eso desencadenó la crisis de que los barcos estaban en la costa peruana y no podían descargar porque no les pagaban. Ante ese hecho el Gobierno tuvo que utilizar casi 1% del PBI para salvar esa empresa. Entonces son US$2.250 millones que hubieran tenido un mejor uso. Eso afecta las cuentas públicas, evidentemente.

El otro ejemplo es la inversión en el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) se ha caído en un 25% en términos reales entre enero-octubre de este año y el mismo periodo [del año pasado]. Eso no pasa salvo en la pandemia. [También está] el caso de fertilizantes, eso por el lado del Ejecutivo.

[Por otro lado] el Tribunal Constitucional (TC) ha dado una sentencia hace unos días a propósito de una ley de emergencia sanitaria que el Gobierno del presidente Francisco Sagasti mandó al TC para quejarse. ¿Por qué se quejaba? Porque el artículo 79 de la Constitución dice que el Congreso no tiene iniciativa de gasto, por eso el Gobierno de Sagasti se quejó ante el TC. El TC ha puesto en cuestión el artículo 79 de la Constitución. Entonces en ciertas circunstancias el Congresos sí puede tener iniciativa de gasto. Eso es gravísimo porque el MEF gobierna con ese artículo que es un blindaje que le permite operar.

Esa decisión puede afectar la estabilidad macroeconómica. No es un tema menor, es un tema de enorme trascendencia.

—Y en el corto plazo. ¿qué se puede hacer para mitigar este impacto?

El tema tiene un plano legal que los constitucionalistas discutirán, pero en el plano macroeconómico no sé si los tribunos tienen idea de lo que han decidido en tema de sus implicancias macroeconómicas. Creo que es lo peor que le ha pasado al MEF en las últimas décadas.

Waldo Mendoza, exministro de Economía y Finanzas, en el CADE Ejecutivos 2022. (Foto: GEC)
Waldo Mendoza, exministro de Economía y Finanzas, en el CADE Ejecutivos 2022. (Foto: GEC)

—¿Cuál sería una consecuencia negativa?

La consecuencia práctica es que a partir de ahora, con este precedente, el Congreso va a tener iniciativas de gasto. Entonces el TC dirá “esta es procedente, esta no es procedente”. Pero lo que nos ha dicho es que una iniciativa de gasto generada en el Congreso con una ley de salud no es inconstitucional.


—Regresando al tema de Petro-Perú, dada la situación política, Fitch Ratings cambió su perspectiva [a la baja].

Para ser justos, la administración del ministro Oscar Graham insistió para que ese directorio de gente que no tenía oficio con el manejo de la empresa fuese cambiada y pusieron a gente decente y competente. Hicieron lo posible, pero no pudieron luchar contra la bajada de calificación que generó una crisis.

¿Qué más se puede hacer? Difícil, cuando alguien dice que tu bono es bono basura, los créditos van a seguir cerrados. Entonces Petro-Perú está operando al borde, en el límite, porque además de ese tema puntual tiene el tema de la enorme inversión que se ha hecho en Petro-Perú [de] US$6.000 millones [en la refinería de Talara]. Hay una conexión en eso, el vivir al borde de la liquidez posiblemente tiene que ver con el hecho de que esta enorme refinera que se ha hecho está también robándole recursos a Petro-Perú y está asfixiada financieramente.


—¿Una refinería innecesaria?

Eso habría que preguntarle a los expertos. Habría que preguntarle a Humberto Campodónico si la refinera que inicialmente se planteó con US$1.000 millones y terminó costando US$6.000 millones tiene sentido. Lo que yo escucho es que la esperanza de vida del petróleo en el futuro es muy corta. En una de esas la refinera se convierte en un producto anticuado.

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—Más allá de Petro-Perú, tras la rebaja de perspectiva [de estable a negativa] del Perú por parte de Fitch, ¿le preocupa a usted que otras calificadoras tomen la misma decisión?

Las calificadoras podrían seguir descalificando a Petro-Perú, pero no al Gobierno peruano. El Gobierno ha estado al mando de buenos ministros de Economía dentro de esta administración. Por lo tanto, la deuda pública peruana, que es el dato que le interesa a las calificadoras, está dentro de las más bajas de América Latina.


—Es saludable.

Es saludable.


—¿Preocupa hacia el futuro?

Lo que pasa es que las calificadoras miran escencialmente la variable de la deuda pública sobre el PBI. Desde ese punto de vista estamos bien, el déficit fiscal en este año va a terminar alrededor de 1%, 1,5%, lo cual es saludable para las finanzas públicas. Esa parte del Perú, felizmente, no me preocupa mucho.


—En el aspecto económico, ¿nos están ganando la partida otros países?

Este año posiblemente sea el primero de los últimos 20 o 25 años en el que el Perú no aparece en el quinto superior. Aparecemos creo que en el tercio inferior y eso no ha pasado antes. Claramente algo ha cambiado en el Perú.

En la coyuntura inmediata creo que hay un pequeño problema de coordinación de políticas macroeconómicas en un contexto en donde la inflación es el problema más importante y no hay manera de bajar la inflación que se haya inventado y que no sea dolorosa. Entonces veo un Banco Central haciendo su trabajo de subir la tasa de interés para deprimir la demanda y así bajar la inflación y un MEF intentando más bien de reactivar la economía y buscando elevar la demanda. Hay una contradicción.


—El MEF reajustó sus proyecciones de crecimiento e indicó que esto se debe a que no le fue posible implementar el plan Impulso Perú, entre otros motivos. ¿Cómo lee usted esta rebaja?

Se esperaba y, otra vez, en el tema de la inflación, conceptualmente, si el MEF fuera efectivo en reactivar la economía, por definición la reactivación tiende a elevar la inflación. Entonces si fuese efectivo el MEF en reactivar la economía, entonces la inflación podría quedarse arriba por un ratito más.


—Entonces la pregunta es, ¿reactivar la economía o controlar la inflación?

Ese dilema los Bancos Centrales o los gobiernos en el mundo lo han resuelto. Han dicho con claridad “lo siento mucho, la receta es dolorosa, vamos a enfriar [la economía] porque no hay otro camino”. Si alguien encuentra el camino de bajar la inflación reactivando hay que darle el Premio Nobel por dos años consecutivos.

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—¿El 2023 será doloroso [en términos económicos]?

Nadie sabe cómo va a estar el Perú en el 2023 básicamente por la incertidumbre política. ¿Nuestro presidente se quedará hasta 2026? ¿Habrá cuestión de confianza? ¿Nuestro presidente seguirá haciendo lo mismo que está haciendo hasta ahora? No lo sabemos. Entonces hay una incertidumbre total que impide ver el futuro y por lo tanto es difícil hacer una proyección hacia 2023.


—Ayer el Gobierno anunció una cuestión de confianza. ¿Cómo influiría en la inestabilidad política?

Es parte de la inestabilidad, entonces seguiremos con la incertidumbre de si el presidente y el Congreso seguirán. Estamos añadiéndole gotitas a la incertidumbre que afecta a la inversión privada.

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