El Beeper fue el predecesor de los mensajes de texto vía sms o whatsapp y fue muy popular, porque permitía comunicarse en forma rápida y económica.
El Beeper fue el predecesor de los mensajes de texto vía sms o whatsapp y fue muy popular, porque permitía comunicarse en forma rápida y económica.
Marcela Mendoza Riofrío

Periodista

marcela.mendoza@comercio.com.pe

En un minuto, en el mundo, se envían unos 38 millones de mensajes usando y otros 18 millones más en otras Apps de mensajería instantánea. Se habla por escrito desde el teléfono más que usando la voz y a un menor costo por sílaba. Un fenómeno que no solo ha implicado crear modismos y vocablos propios, incluyendo miles de emoticones cual jeroglíficos, sino que ha reconfigurado el negocio de los operadores móviles.

Los predecesores de este fenómeno de comunicación desde cualquier lugar vivieron hace casi un siglo. En 1921, según Xataka, se ideó y produjo un dispositivo que permitía a los policías de Detroit estar localizables en todo momento. Posteriormente, en 1949, se creó lo que durante varias décadas fue la forma de comunicación móvil favorita: el beeper.

El inventor fue Al Gross y sus equipos se usaron en el Hospital Judío de Nueva York. Más tarde, en 1956, se emplearon otros equipos para mandar alertas a los médicos del Hospital de Saint Thomas de Londres. Pero fue hasta los setenta cuando elevaron vuelo.

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Motorola fue, al igual que con el celular, el gran promotor de los buscapersonas o beepers que empezó a diseñar en 1959, pero lanzó un modelo comercial en 1964. Era un aparatito pequeño que permitía enviar un mensaje a una persona que no estaba cerca usando una señal de radio. Dentro de las oficinas se usaba el télex, que conectaba una máquina de escribir (esas de enormes teclas) con otra y permitía conversar vía texto, casi como con telegramas, dentro de la misma red.

Desde el télex y los ‘beeps’ al “bla, bla, bla” en emoticones.
Desde el télex y los ‘beeps’ al “bla, bla, bla” en emoticones.

El beeper se popularizó en las dos siguiente décadas entre ejecutivos que necesitaban ser ubicados “en todo momento” y lo llamaban beeper por el sonido que hacia cuando se recibía un mensaje. Un ejemplo de ese tipo de usuario lo vimos recién en el cine: se trata de Nick Fury quien incluso en este siglo conservaba uno para comunicarse con la capitana Marvel.

El problema con el beeper era que había que llamar a una central telefónica para enviar el breve mensaje al interesado, quien no podía responder directamente desde el celular, porque además de ser muy caro el minuto de llamada, no incluían un teclado quarty para el texto.

Un beeper en la película de Marvel, 'Avengers: Infifity War'.
Un beeper en la película de Marvel, 'Avengers: Infifity War'.

Diversos cronistas estiman que a principios de los 80 había unos 3,2 millones de usuarios de beepers en todo el mundo. Al arrancar los noventa ya eran más de 22 millones y para 1994 superaban los 61 millones. Claro está, los equipos evolucionaron y llegaron a permitir responder con un corto texto.

En algunos países, como España, se hicieron populares gracias a Coca Cola, que los promocionaba y colocaba casi como premios. Parte de su popularidad se debe también, coinciden los analistas, a su bajo costo comparado con el celular, que seguía siendo un lujo, y a su práctica y ligera presentación (poco más grande que una caja de fósforos).

El inicio del fin del beeper vino con el auge de los SMS, textos que se envían entre celulares. Motorola los dejó de fabricar al empezar el presente siglo, pero siguieron subsistiendo varios años más por ser una alternativa útil donde no llega la señal celular y sí la radio. En el 2007 todavía habían en China unos 80 millones que lo seguían usando. Hoy los usuarios apenas se cuentan en miles y hay un fabricante japonés que recién dejará de atender a 1.500 clientes con beeper este año.

UN SUCESOR CON LOS DÍAS CONTADOS
El primer sms con un texto de “Feliz Navidad” fue escrito desde una PC en 1992 y llegó a un celular que no podía responderle porque no tenía teclado quarty, solo números. Acto seguido los operadores empezaron a usar este sistema para enviar diversos mensajes a sus clientes, tal como hacen hasta ahora, y fue recién en 1994, cuando salió a la venta el Nokia 2010 con un teclado con varias letras ligadas a cada número, que los usuarios pudieron enviar sus propios sms entre ellos.

Primer mensaje de texto enviado.
Primer mensaje de texto enviado.

A medida que los teléfonos fueron evolucionando en confort, se elevó su uso. Blackberry fue quien ganó mucho mérito al facilitar la escritura con sus teclados. Pero fue con el iPhone (2008), las pantallas táctiles de teclado virtual, la masificación del Internet y la creación de WhatsApp (2009), que empezó su declive.

En términos de ingresos, los SMS fueron un importante aporte para las telco. En España, por ejemplo, bordeaban sin problemas el 10% de la facturación en el 2009 con 2.185 millones de sms enviados (según la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones). Para el 2011, ya eran el 8% y un tercio de eso para el 2014, pues ya más de la mitad de clientes usaba Internet en el móvil y tenía descargado el WhatsApp. Hoy todos whatsapean y casi nadie envía SMS, aun cuando son gratuitos. Sus usuarios son las telco -u otras- que nos envían publicidad.

En el Perú, la historia no ha sido muy diferente. Eso sí, aunque estamos en un ciclo previo, pues solo un 72% de móviles usa Internet, el telefonito ya no es tanto una necesidad para llamar, como canta Yola Polastri en un comercial, sino un generador de mensajes vía WhatsApp.

De acuerdo al Osiptel, en el 2004 teníamos 103 millones de sms enviados y la cifra se cuadruplicó en el 2007. Para el 2011, ya habíamos superado el 1,3 millones de SMS y seguimos creciendo hasta el 2014, cuando llegamos a los 2,8 millones. Hoy tenemos 200 mil sms menos y la curva es hacia abajo, porque la mensajería vía Whatsapp ilimitada es ya un estándar.

El beeper ni en su mejor época llegó a soñar con los 1.500 millones de usuarios en el mundo de WhatsApp, empresa que Facebook compró por US$20 mil millones. Quizá sus creadores esperaban algún día poder compartir fotos, videos y enlaces web, pero no se imaginaron que la gente pase 85 mil millones de horas en tres meses enviando mensajes. Esta no es una buena noticia para las telco, porque cada mensaje no tiene un costo como en el SMS. Y es por eso que ahora su meta no es resucitar al moribundo SMS sino redefinirse como negocio y recuperar rentabilidad considerando que el “bla, bla, bla” fluye en Internet y por escrito.

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