espumante
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Claudia Paan

En los últimos cinco años, la categoría de ha venido creciendo como la espuma. Así, mientras que en volumen el avance ha sido del 24% en este período, en valor fue de 51%. 

“Estos resultados reflejan que los consumidores están apostando por espumantes de mayor valor”, señala Eduardo Quintanilla, gerente de Márketing y Trade Marketing en Gruppo Campari.

Justamente, el espumante de la compañía Riccadonna ha impulsado el crecimiento del segmento de importados: entre el 2012 y 2017 avanzó 81% en volumen. Pese a este avance –tanto de la marca como de la categoría– Quintanilla remarca que todavía hay mucho campo por recorrer para la categoría en el Perú.

Uno de los puntos claves en espumantes es incrementar sus oportunidades de consumo. Entre el 35% y 40% de las ventas de este producto se dan durante las fiestas de fin de año.

En esa línea, Riccadonna buscará –a través de su portafolio– generar nuevas ocasiones. “Muchos piensan que Riccadonna es un espumante dulce, porque la variedad que más se vende es el Asti. No solo queremos dar a conocer todo el portafolio con el que contamos, sino que vamos a sumar una quinta variedad: el prosseco”, remarca.

En esa perspectiva, Quintanilla dice que con este lanzamiento se espera atraer a nuevos consumidores, ya que la demanda de estos productos viene al alza. Pero el trabajo no quedará ahí, también contemplan traer formatos más pequeños próximamente. Con más jugadores en la categoría, Riccadonna espera cerrar el año con 9% en volumen y mantener su liderazgo en espumantes importados.

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