"Los mercados objetivos son: autoservicios, tiendas por departamento y fast fashion, grandes almacenes y restaurantes", dice Patow. (Foto: Sack Kraft Perú)
"Los mercados objetivos son: autoservicios, tiendas por departamento y fast fashion, grandes almacenes y restaurantes", dice Patow. (Foto: Sack Kraft Perú)
Manuela Zurita

La ley del 30884 está reconfigurando la industria de empaques en el país, atrayendo a jugadores extranjeros. En octubre pasado la gigante indonesia de Asia Pulp & Paper anunció su interés en introducir al mercado peruano envases 100% biodegradables a través de sus distribuidores locales. Esta semana se conoció que el Grupo Contempora –a través de Typack y Recipet– abrirá una planta de reciclaje de plásticos PET, convirtiéndose en la segunda instalación de este tipo junto a la de San Miguel Industrias PET (Intercorp), inaugurada en el 2018.

Esta vez es otro actor de la cadena, la firma fabricante de sacos de papel industriales Sack Kraft (de la división de biopackaging de la corporación papelera CMPC), ingresará al negocio. Según adelanta a Día1 su gerente general para el Perú, Nicolai Patow, la compañía se prepara para incursionar en el segmento ‘retail’ con bolsas de papel reciclado producidas localmente.

En efecto, su plan es importar en los próximos meses dichos empaques de su casa matriz en Chile o de Brasil, para en el 2021 instalar una línea de fabricación propia con una inversión entre US$1,5 millones y US$2 millones. Entonces, el papel reciclado, aclara, lo importarían de Chile, donde su ‘hermana’ especializada en tissue Softys lo fabrica.

“Los mercados objetivo son: autoservicios, tiendas por departamentos y fast fashion, grandes almacenes y restaurantes”, dice el ejecutivo, al tiempo que indica que esperan captar el 35% del mercado de bolsas de papel, cuya dimensión está en proceso de definición. Es que, según anota, tras la implementación de la ley, el consumo de bolsas plásticas disminuyó alrededor del 50% (de 3.000 millones de unidades pasó a 2.000 millones por año, indica).

“Todavía no tenemos claro dónde se va a estabilizar la demanda. Es posible que siga disminuyendo debido a las bolsas que son de varios usos. Por lo tanto, estimamos el número por debajo de 1.000 millones, entre papel y bolsas reutilizables”, comenta.

En efecto, a lo que apunta la firma es a atrapar el mercado que aspira a una diferenciación, pues más allá de los logos (cuya impresión puede incluso afectar los colores originales) el papel transmite de manera rápida al consumidor la noción de “ecológico”.

“Hoy se está aprovechando este tipo de envase ecológico para mostrar que la empresa también (está) alineada con el cuidado al medioambiente”, sostiene.

EL OTRO NEGOCIO: SACOS INDUSTRIALES

En el Perú, hasta ahora Sack Kraft es conocida por sus sacos de papel para el sector industrial, en particular cementero, harinero, alimenticio y químico. En efecto, desde el Perú, donde posee una capacidad instalada de fabricación de 29 mil toneladas, la compañía exporta a Bolivia y Ecuador.

“En el 2019 hicimos una inversión de una sexta línea para sacos industriales, que aumentó en 30% nuestra capacidad instalada”, explica y anuncia que en este momento se evalúa una nueva inversión a nivel regional, que ascendería a US$5 millones.

“Todavía no hay definición sobre dónde sería (la inversión). Estos equipamientos son (de) volúmenes muy grandes. Es muy difícil que un mercado solo sea capaz de absorber una máquina completa. Por esto, la decisión se mira desde el punto de vista regional”, reafirma.

Incluyendo el nuevo negocio de bolsas de papel, la compañía espera un crecimiento en facturación de 5% ese año, manteniendo el desempeño del 2019. A nivel latinoamericano, la expectativa es crecer 10%, considerando las exportaciones, perfila el ejecutivo.