El mercado de fertilizantes mueve 1,1 mlls. de toneladas
El mercado de fertilizantes mueve 1,1 mlls. de toneladas
Manuela Zurita

Tras la adquisición de la peruana Misti en el 2014, la corporación noruega  fabricante y comercializadora de Yara está enfocada en cultivos de panllevar, como el arroz, la papa y el maíz, pero también en otros de peso en el PBI peruano, como el café, los espárragos y las uvas. 

Conversamos con Olaf Hektoen, director de la firma para América Latina, sobre su estrategia e iniciativas fiscales y financieras para el sector agro en el Perú. También sobre la oportunidad de convertir al país en un polo productor.

¿Cómo ven el mercado de fertilizantes en América Latina?
Brasil, nuestro principal mercado, supone 34 millones de toneladas de las 52 millones que se venden en la región. Este mercado crece al 4% anual, pese a desaceleración de la economía. México, con 4,5 millones, es nuestro segundo mercado, ha crecido más constantemente. Argentina está en un período positivo, con niveles de poco menos de 4 millones, y podría crecer hasta 7 millones en los próximos 7 a 10 años.

¿Y en la región andina?
Chile, Colombia y el Perú son mercados más estables. Pero hay mucho potencial por mejorar. La población mundial al 2050 va a llegar a los 9 mil millones de personas. Es decir, se va a requerir 70% más comida que hace 3 años, que se tendrá que suministrar de los mercados que todavía pueden mejorar la productividad [como los andinos]. Porque no existe mucha más superficie disponible.

¿Cuál es su estrategia en el Perú?
Es un mercado relativamente reciente para nosotros, en el que tenemos una participación del 25%. Pero está claro que el potencial para seguir creciendo es grande: solo 44% de los agricultores aplica fertilizantes y solo uno de cada 10, una solución adecuada para sus cultivos. Sabemos que hay grandes compañías agroindustriales muy profesionales, pero también hay una mayoría de agricultores que puede mejorar sus prácticas.

¿Qué retos encuentran para llegar a este público?
La cantidad de agricultores con quienes comunicarnos es uno. Otro es que muchos [agricultores] han aprendido su negocio de generaciones anteriores, son conservadores y no es fácil cambiar sus prácticas. El último tiene que ver con la ampliación de la exoneración del IGV para la gran mayoría de fertilizantes, como nitrógeno, fósforo y potasio, pero no para aquellos que tienen microelementos, que la planta necesita para crecer en todo su potencial. Aunque los productos balanceados representan solo el 5% de los fertilizantes comercializados, son más caros. El Perú es el único país en la región que tiene este tipo de desequilibrio en cuanto al costo de fertilizantes. Estamos tratando de cambiar esto.

¿De qué manera?
La Universidad del Pacífico ha hecho un estudio sobre cuál es el efecto negativo sobre la agricultura peruana a raíz del costo extra de los fertilizantes balanceados. Hemos tenido reuniones con actores de la industria, que están de acuerdo con que sería mejor si todos los fertilizantes tuvieran el mismo beneficio fiscal. También con el Minagri. Pero hasta ahora no hemos logrado convencer al Ministerio de Economía y Finanzas. Estamos en proceso de proveer información que demuestre la ventaja.

Este ha sido un año que empezó golpeado por El Niño costero. ¿Cómo lo sintieron sus finanzas?
Fue un golpe muy duro en su momento. En enero y febrero, vendimos por encima del plan. Pero en marzo, abril y mayo las ventas cayeron entre 75% y 80% respecto a lo pronosticado para esos meses. Se han recuperado después.

En ese sentido, ¿cómo se proyectan hacia fin de año?
El Perú es un mercado de grandes volúmenes, que se va a mantener estable. Estimamos que nuestra participación va a crecer a 30%. Lo más importante es que hemos logrado cambiar la participación de los fertilizantes balanceados [en nuestro portafolio] pese al extracosto y esperamos duplicar las ventas en este segmento de 30 ml toneladas a 60 mil.

INVERSIONES EN CARTERA
¿Qué inversiones prevén para el Perú?
Estamos mejorando nuestra estructura logística en el Perú, dado que es un país de importación. Tenemos un almacén y una planta de [fertilizantes] líquidos en Paita. Además, tenemos almacenes en Salaverry, Pisco, Callao y Matarani, donde recibimos productos a granel y los empacamos. Pero la mayor inversión es en nuestra gente, para aumentar la capacidad de comunicarnos con el agricultor para cambiar sus prácticas.

¿ Y en América Latina?
En el Perú, solo el 44% de los agricultores usan fertilizantes, según el INEI. En total, se consumen alrededor de 12 millones de toneladas por año. En el 2016, invertimos US$60 millones y este año esperamos llegar a US$100 millones entre plantas y almacenes en Colombia, Guatemala, México y Argentina. Eso nos llevará a incrementar inventarios y créditos.

¿Cómo están estructurando los créditos a los agricultores en el Perú?
Son mucho más largos que en otros mercados. Esto pesa sobre la rentabilidad de la compañía. Queremos crear una mayor cooperación entre nosotros, empresas proveedoras de insumos y bancos. El riesgo que ve el sistema financiero es que [los agricultores] no tienen las mejores prácticas ni una rentabilidad muy destacada. Nuestra apuesta es que si existe un Yara para apoyar una fertilización, un proveedor de semilla de calidad, un comprador que busca el mejor producto, el riesgo financiero baja. Vemos potencial en la producción de café, cacao y la agroindustria.

El Perú es un país rico en metales. ¿Está en su radar invertir en producción de fertilizantes?
Para producir fósforo y potasio, se necesitan minas . Y para producir nitrógeno, se necesita gas natural. En este caso, hemos mirado a Camisea y estamos en constante búsqueda. El asunto es que el precio del gas varía mucho entre países. El más asequible está en el Medio Oriente y el sur de Estados Unidos. Cuando uno invierte en una planta de escala mundial que requiere unos US$1.500 millones, lo hace con un horizonte [productivo] de 20 años. Con el mercado como está, significa que el gas tiene que costar entre US$1 y US$1,50. No hemos conseguido negociar ese nivel de precio [en Camisea]. El gas en el Perú sigue siendo más caro. Por el momento, no estamos trabajando en un proyecto concreto. Si se dan las condiciones, estaríamos dispuestos a evaluarlo.

En ese sentido, ¿qué expectativa les genera la relicitación del gasoducto sur peruano, prevista para el 2018?
Sí, eso necesario porque si uno construye una planta, dado el mercado y las temporadas de demanda, necesitaremos exportar. Todas las plantas nuevas de tamaño mundial están al lado del mar, para facilitar [la exportación]. Varias de las condiciones están, pero no cierran las cifras todavía para una inversión mayor, pero podría venir.

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