El 75% de personas en el mundo disfruta de las nuevas formas en que las  compañías han mejorado la experiencia de compra desde que comenzó la pandemia y el 41% se niega a volver a los sistemas de compra previos a la nueva normalidad, según el estudio “Looking More with Ford Trends Report” de Ford. (Foto: iStock)
El 75% de personas en el mundo disfruta de las nuevas formas en que las compañías han mejorado la experiencia de compra desde que comenzó la pandemia y el 41% se niega a volver a los sistemas de compra previos a la nueva normalidad, según el estudio “Looking More with Ford Trends Report” de Ford. (Foto: iStock)

Sin poder predecirlo, el COVID-19 desató una crisis económica, política y emocional. La pandemia, está claro, afectó a todos, pero ¿cómo y en qué medida?

Para conocer cuán resilientes y creativos han sido los consumidores ante esta coyuntura y las nuevas tendencias, Ford Motor Company realizó su noveno informe anual “Looking More with Ford Trends Report”. Este revela que el 69% se siente abrumado por los cambios generados durante la crisis sanitaria y un 53% asegura que adaptarse ha sido “más difícil de lo que imaginaba”, mientras que para el 47%, por el contrario, fue más fácil de lo esperado.

Las generaciones jóvenes son las que muestran más dificultad en el proceso de adaptación frente a sus pares de edad más avanzada, refiere Sheryl Connelly, gerente de tendencias de consumo global y futuro de la empresa automotriz. Así, el 63% de la generación Z dice que adaptarse ha sido más difícil, frente a un 42% de los boomers que indicaron lo mismo.

Señala, además, que la desigualdad y la injusticia están aumentando en todo el mundo, especialmente, porque la pandemia afecta de manera desproporcionada a las personas de bajos ingresos, a las minorías étnicas y a las mujeres.

En ese sentido, comenta que, a medida que los consumidores se vuelven más conscientes de estas diferencias, las empresas ocupan un rol más importante. No en vano, el 76% de los encuestados (en 14 países del mundo) espera que las marcas adopten una postura activa sobre los problemas sociales, y el 75% siente que las empresas de hoy se esfuerzan por hacer lo correcto, informa.

La experiencia de compra también cambió, detalla, y tanto las grandes como las pequeñas empresas se están adaptando a una velocidad vertiginosa. “Hoy, el 75% de personas en el mundo disfruta de las nuevas formas en que las compañías han mejorado la experiencia de compra desde que comenzó la pandemia y el 41% se niega a volver a los sistemas de compra previos a la nueva normalidad”, enfatiza.

OTRAS TENDENCIAS

En esta coyuntura, la transición en la movilidad tampoco se ha hecho esperar, la venta de bicicletas se ha disparado y las ciudades han cerrado calles para dar espacio a los ciclistas; mientras que la demanda de automóviles aumentó a medida que las personas buscan una forma de viajar en un entorno seguro y autocontrolado, indica Sheryl Connelly.

El desarrollo hacia la conducción autónoma totalmente implementada también está ganando velocidad gracias a la planificación urbana inteligente, acota. Tan es así que el 67% de los adultos encuestados afirma tener “esperanzas sobre el futuro de los vehículos autónomos”, y el 68% de los padres prefiere ver a sus hijos viajar en un automóvil autónomo que con un extraño, sostiene.

En general, el miedo al contagio ha incrementado a su vez la sensación de estrés, ya que el 63% de los adultos indica sentirse más estresado que hace un año, y cuatro de cada cinco consideran prestar mayor atención a su bienestar emocional. “Las personas son conscientes del impacto de la pandemia en la salud mental y están encontrando formas innovadoras de lidiar con ella y mantenerse en contacto con los demás”, informa.

Una forma que han encontrado para botar el estrés es refugiándose en sus vehículos, ya que una de cada cuatro personas asegura usarlo para relajarse, mientras que una de cada cinco para tener un momento de privacidad y el 17% lo emplea como espacio de trabajo, precisa.

“Al igual que muchas otras compañías, en Ford estamos muy interesados en saber qué cambios se mantendrán mucho después de que el COVID-19 desaparezca de nuestro espejo retrovisor. Y aunque nadie puede vaticinar el futuro, eso no significa que no podamos prepararnos para él”, puntualiza Connelly.