Industria editorial
Industria editorial
Claudia Paan

“No tenía expectativas de superar así las ventas [en esta edición de la Feria Internacional del Libro de Lima], pero me he quedado sorprendido con las cifras”, remarca Germán Coronado, presidente de la Cámara Peruana del Libro (CPL). Y no es para menos.

En medio de un escenario de desaceleración económica y con el principal jugador del mercado de librerías, Crisol, con problemas de gestión y financieros, el 2016 fue complicado para los sellos editoriales en el país. Por ello, este 2017 era visto con cierta cautela.

Sin embargo, en lo que va del año se está viviendo un escenario de recuperación. La mejor prueba de ello ha sido la última Feria Internacional del Libro de Lima (FIL), que se realizó entre el 21 de julio y el 6 de agosto. De acuerdo con cifras de la CPL, asistieron 10 mil personas más a este evento que el año pasado (en total fueron 547.300) y la facturación llegó a los S/17,6 millones, 23% más que lo alcanzado en el 2016.

¿A qué se debió el éxito de la FIL? Coronado lo atribuye al arribo de más escritores de renombre (peruanos y extranjeros), más títulos, más lanzamientos y mejores ofertas. A esto se suma la buena performance de México, el país invitado de este año: de los 12 mil libros que trajeron se vendieron 8 mil.

Por su parte, Carlos Vargas Tagle, director gerente de la editorial Edítalo, considera que estos resultados son reflejo de que estamos ante un consumidor-lector más sofisticado, que disfruta de la experiencia de la compra directa, que no escatima en su gasto y que busca una oferta personalizada.

Con esta visión coincide Guillermo Rivas, gerente general de las librerías Monoblock y Books & Co, quien agrega que los lectores peruanos ya no solo se satisfacen con unos cuantos ‘bestsellers’, sino que quieren una oferta amplia y de calidad. Es más, buscan librerías mucho más atractivas, desde sus propuestas editoriales hasta el diseño de sus tiendas.

PODER DE ATRACCIÓN
Actualmente, en el Perú se producen 6 mil títulos al año y se importan entre 12 mil y 14 mil títulos. Pese a que estamos por detrás de otros mercados en la región como México o Argentina, venimos creciendo a buen ritmo.

En esa línea, Coronado remarca que este es un mercado que se rige por la novedad. En vista de esto y del perfil del nuevo lector, este año ha sido muy clara la determinación de las casas editoriales de lanzar novedades. En la última FIL, por ejemplo, se presentaron más de 150 nuevos títulos.

Y, como señala Vargas Tagle, la oferta de las editoriales no solo se limita a los tradicionales de texto-lectura, pues ahora estos comparten estantes con nuevos formatos: historietas, revistas, comics, libros ilustrados, fotográficos y papelería.

Este nuevo escenario, por consiguiente, ha conllevado a la entrada de nuevas editoriales, muchas de ellas independientes, que llegan de la mano de nuevas cadenas de librerías.

Tal es el caso de Monoblock (enfocada en diseño e ilustración) y Books & Co (poesía). Al respecto, Rivas comenta que, en el caso de la primera, han traído nuevas editoriales de Argentina y España y han apostado por firmas del interior del país. Además, evalúan lanzar su propio sello para ilustradores locales. Obsérvese: es su primer año operativo.

Por el lado de Books & Co, también traerán propuestas editoriales internacionales como Frida y seguirán impulsando nuevos sellos peruanos, como la arequipeña Casca Huesos.

Pero esto no será todo. Rivas revela que en setiembre presentarán un nuevo concepto de librería que unirá la literatura con vinos: book vivand.

Por el lado de las cadenas de librerías, Íbero sigue apostando por su personal (con formación profesional en humanidades), amplia selección de títulos, experiencia en los espacios y armado de vitrinas, conversatorios, participación en ferias y, no menos, en las aperturas.
Solo en un mes, indica Julio César Zavala, su gerente general, han abierto tres puntos de venta, uno de ellos en el aeropuerto internacional Jorge Chávez, el cual está teniendo un buen recibimiento.

Además, están trabajando en la creación de un canal de ventas virtual para satisfacer la demanda en provincias. Tanto Zavala como Coronado, remarcan que los canales comerciales en el Perú (librerías y supermercados) todavía no son suficientes.

MAYOR APOYO
Aunque los entrevistados ven con optimismo el futuro de la industria editorial en el Perú, coinciden en la sensibilidad del rubro a los cambios macroeconómicos. En la medida en la que el consumo se recupere, se verá una mejor performance, proyectan.

También contribuiría al mayor dinamismo una vuelta de página a la piratería y el contrabando, que siguen siendo el talón de Aquiles de la industria. Si bien todos saludan las acciones de Alejandro Neyra, nuevo presidente de la Biblioteca Nacional, y de los organismos estatales que promueven las ferias, aún hay asuntos claves por sortear. Uno de ellos es el de las bibliotecas públicas, el canal más importante para fomentar el hábito de la lectura entre los jóvenes e impulsar el desarrollo de la industria.

Para Rivas y Zavala, estos espacios deberían nutrirse no de donaciones, sino armarse con presupuestos para la compra de nuevos títulos que capturen el interés de los nuevos lectores.

En ese sentido, el rol del Estado será clave para consolidar los logros alcanzados y acortar distancias con mercados maduros como Argentina y México. Aun así, hay buenas señales de que el apetito por la lectura también está en auge.

Lee más noticias de Economía...

TAGS RELACIONADOS