Ayer vi un discurso que tuvo dos mitades. La primera parte, parecía indicar algo de moderación, con algo de énfasis en nuevos programas de gasto y de ahí, un segundo discurso que fue un poco más dirigido a sus bases, o más político, que tuvo algunas contradicciones frente a lo que mencionó al comienzo, señaló Jaime Reusche, vice president-senior credit officer de Moody’s Investors Service (Fuente: Moody's)
Ayer vi un discurso que tuvo dos mitades. La primera parte, parecía indicar algo de moderación, con algo de énfasis en nuevos programas de gasto y de ahí, un segundo discurso que fue un poco más dirigido a sus bases, o más político, que tuvo algunas contradicciones frente a lo que mencionó al comienzo, señaló Jaime Reusche, vice president-senior credit officer de Moody’s Investors Service (Fuente: Moody's)
Nicolás Castillo Arévalo

Periodista de la sección de Economía y Día1

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Nuestro país posee la calificación de riesgo A3, bajo la evaluación de Moody’s Investors Service. Somos desde hace 14 años la segunda economía en la región, después de Chile, que tiene la nota más alta, que nos ha servido para atraer inversión extranjera directa, acceder a menores costos de financiamiento tanto para el Estado como para el sector privado y para que nos consideren una plaza atractiva para invertir.

Sin embargo, nuestra calificación corre peligro, según Jaime Reusche, vice president-senior credit officer de Moody’s Investors Service.

Ustedes habían argumentado que la calificación del Perú presenta un panorama negativo debido, en parte, a las preocupaciones sobre el futuro del país, en específico, sobre la calidad de las políticas públicas que tendría la nueva administración. Luego del mensaje del Presidente Pedro Castillo, ¿cómo ven el futuro del país?

Todavía es difícil brindar una opinión. Ayer vi un discurso que tuvo dos mitades. La primera parte, parecía indicar algo de moderación, con algo de énfasis en nuevos programas de gasto y de ahí, un segundo discurso que fue un poco más dirigido a sus bases, o más político, que tuvo algunas contradicciones frente a lo que mencionó al comienzo.

Lo que resaltamos es que hay un claro énfasis en más gasto y sigue siendo tema de análisis la asamblea constituyente, aunque, se ha dado algo de más claridad ante el hecho que se dice que se va a presentar un proyecto de ley para modificar la Constitución actual. Por el momento, queda la duda de si van a tener los votos suficientes para reformar la Constitución e ir a la constituyente, si es que habrá una negociación con los otros partidos para buscar alianzas y cómo se comportarán los parlamentarios.

Si vemos un énfasis a un cambio o por lo menos los indicios de un cambio del modelo económico, en donde hay un rol más protagónico del Estado y un énfasis en las empresas públicas, como herramienta de política pública importante para este nuevo gobierno.

¿Cuál sería el impacto de lo que menciona sobre la calificación?

Se ve difícil mantener la calificación del Perú en A3 con esta orientación, en donde todavía tenemos bastante incertidumbre, no tenemos mucha claridad de las políticas públicas. En algo, el discurso nos ha dado una pequeña ventana, pero no es un panorama muy alentador el que se ha planteado.

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Después del discurso, ¿qué factores detrás del panorama negativo de la calificación están pesando más?

Tal vez la preocupación de la calidad de las políticas públicas. Estamos viendo algo de improvisación. Se están poniendo planes muy ambiciosos de gasto y no queda del todo claro cómo se van a manejar estos, cómo van a repercutir sobre las finanzas públicas, considerando que el espacio fiscal se ha reducido y ha aumentado la deuda pública.

El hecho de que tengamos un primer ministro con poca experiencia en la gestión pública, ¿aumenta el riesgo sobre la calidad de las políticas públicas?

Puede que la inexperiencia del nuevo primer ministro, en cuanto a temas políticos, genere más conflictividad, que sea más difícil buscar consensos con los partidos políticos, en un congreso más fragmentado, y esto aumente el ruido político. Por otro lado, no sabemos cuánto durará el primer ministro, no sabemos cuánto durará el gabinete y cuál será el equipo que lo conforme. Todavía estamos yendo de a pasitos para ver cómo se está componiendo este gobierno.

Veremos si es que todavía se opta por un tecnócrata independiente para el ministerio de Economía, que va a ser clave, y también para los otros cargos. Tener a una persona de su propio partido como primer ministro no es algo fuera de lo normal, aunque parece ser una persona con poca experiencia política. Sí deja algunas dudas sobre la calidad de cómo se van a diseñar y cómo se van a articular las políticas públicas tanto en materia económica como en materia política.

¿Qué tanto peso le pone a la calificación la conflictividad política, considerando que se espera que el Congreso no le brinde la confianza?

Debido a que el gobierno, en cierta forma, sigue empeñado en plantear un manejo del país bastante distinto a lo que hemos visto antes, técnicamente, un entrampamiento entre los poderes políticos, si bien generaría algo de estancamiento económico, puede que sea saludable dentro de la democracia. Porque darle carta blanca a un gobierno que propone políticas públicas no bien diseñadas, podría generar más daño al funcionamiento de la economía y a las cuentas fiscales.

Eso es lo que tenemos que sopesar, pero en todos los casos, el escenario de entrampamiento es el menos malo que vemos, aunque genera presión sobre la calificación a la baja. Un escenario donde se le da más carta blanca al gobierno que es, por así decirlo, la asamblea constituyente, entonces es tal vez aún más negativo porque genera mayor incertidumbre y mayor riesgo de un mal manejo de políticas públicas.

¿Está en juego la reducción de la calificación o el grado de inversión?

En ningún momento, por ahora, se está discutiendo la pérdida del grado de inversión. Hay tres peldaños por debajo de la calificación A3 del Perú, que puede alcanzar sin perder el grado de inversión y es lo que estamos debatiendo en este momento; sobre todo, tratando de armar este rompecabezas de cómo se va conformando el gobierno, qué estrategias van a perseguir ante su relación con el Congreso, dónde van a estar las tensiones y cuáles son los escenarios más factibles en cuanto a entrampamiento o la asamblea constituyente.

Nos faltan todavía algunas piezas para tener una mejor idea sobre hacia dónde va a ir este gobierno. Y es por eso que muy probablemente nos vamos a tomar algo de tiempo, por lo menos, un par de meses, a menos que haya un error grave de política fiscal o económica.

En una conferencia usted había señalado que Pedro Castillo podría parecerse al presidente de México, Andrés López Obrador (AMLO), ¿después del mensaje que piensa?

Por ahora, en algo se está empezando a parecer a AMLO. Se han propuesto grandes planes o iniciativas de gasto público, incluyendo trenes, se ha hablado del Tren Inca, similar al Tren Maya, que propuso el señor López Obrador. Sin embargo, en tres años, no ha habido tanto avance, sino que ha habido una falta de coordinación incluso dentro de su propio gobierno, y no hemos visto un cambio muy brusco en el manejo económico. En el Perú da la impresión que podríamos estar viendo un presidente un poco más activo que lo que hemos visto al señor López Obrador, en México, de mayor protagonismo del Estado en la economía, y ya sabemos que el Estado es un pésimo gestor.

Algo que tal vez no se está dando cuenta el gobierno es que reformar la Constitución no es necesaria para cumplir los objetivos que se ha trazado en materia social. En realidad, lo que se requiere es de mejor administración del Estado y mejores gobernantes. Sí nos ha dado un poco más de herramientas o piezas para armar nuestro escenario hacia futuro el mensaje a la nación, pero al mismo tiempo no ha habido mucha claridad.

Si el ministro de economía fuera una persona radical del entorno de su partido, ¿qué pasaría ahí?

Probablemente estaríamos viendo el comienzo de un giro en el que se abandonaría la responsabilidad fiscal que ha caracterizado al Perú.

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