La responsabilidad social en las empresas creció el último año
La responsabilidad social en las empresas creció el último año
María José Gallo Gold

El 98% de empresas peruanas tiene políticas o desarrolla iniciativas de corporativa y el 68% las considera muy relevantes. Ambas cifras superan significativamente a las registradas en el 2015 (66% y 51% respectivamente), según un reciente estudio elaborado por Global Research Marketing (GRM). 

Sin embargo, cuando se le menciona el término “responsabilidad social” a Claudia Drago, gerenta legal y de asuntos corporativos de Graña y Montero (GyM), subraya que ya no se habla tanto de este sino, más bien, de sostenibilidad. Esto dado que la gestión de los grupos de interés de una empresa puede impactar de manera significativa en la viabilidad del negocio en el tiempo. 

Silvia Noriega, gerenta de responsabilidad social del Banco de Crédito, explica que esta tendencia hacia una mayor preocupación por el entorno también responde a que los consumidores buscan marcas vinculadas a ideales o que juegan un rol en la sociedad. 

Otro de los puntos de encuentro entre las expertas es que hoy en día las generaciones más jóvenes dan mayor relevancia al sentido de trascendencia y eso no solo impacta en sus hábitos de consumo, sino también es un factor importante para las empresas en su gestión de talento humano. Así, el ser una empresa socialmente responsable refuerza este sentimiento y genera mayor vínculo con sus colaboradores jóvenes. 

Uno de los principales hallazgos del estudio es que la mayoría de acciones de responsabilidad social realizadas por las empresas encuestadas se asocia a donaciones o apoyo de instituciones educativas, aspecto que desde el inicio de las mediciones ocupa el primer lugar. 

“La donación viene de nuestra herencia como país conquistado”, exclama Adriana Quirós, gerenta de Investigación y Desarrollo de Perú 2021. Y es que una acción de responsabilidad social no se puede quedar en eso, debe ir más allá, sostiene. 

—Acciones sostenibles—
Drago cuenta que en GyM han dado un mayor énfasis a las acciones en educación, sobre todo en las comunidades cercanas a las obras que realizan. Así, al educar y desarrollar capacidades se mejora la empleabilidad de la persona, lo que genera un beneficio en el largo plazo, añade la ejecutiva. 

Otro aspecto que resaltan las expertas es que las acciones de responsabilidad social tienen que estar vinculadas al giro del negocio de cada empresa, pues esto suele maximizar el valor e impacto de la intervención. “Si alineas las intervenciones con tu ‘core’, puedes dar aun más”, resalta Quirós. En esta línea, recuerdan que siempre debe existir un balance entre lo económico y lo social.

En el caso del BCP, Noriega detalla que su principal rubro de inversión es la educación, en particular la financiera. “La educación es la única forma de salir de manera sostenida de la pobreza”, apunta. Así, el banco ha priorizado esta ruta de acción en sus intervenciones de responsabilidad social y afirma que el Estado es un aliado clave en esta ruta. 

En la implementación de estas estrategias, resulta importante que estén respaldadas por la alta gerencia de la compañía, afirma Giuliana Reyna, gerenta general de GRM. Además, una de las principales debilidades que Quirós identifica en este ámbito es que muchas veces no comunican interna ni externamente las acciones, lo que reduce el impacto de estas medidas.

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