Debemos verte tal cual eres, con apertura, autenticidad e incluso vulnerabilidad, aunque no seas perfecto ni ideal.
Debemos verte tal cual eres, con apertura, autenticidad e incluso vulnerabilidad, aunque no seas perfecto ni ideal.
Inés Temple

Presidente de LHH DBM Peru y LHH Chile

Nuestra confianza en los demás, casi sin darnos cuenta, la vamos testeando cada día, en cada acto y en cada palabra. Confiar en los demás es clave para trabajar e interactuar con eficiencia, respeto y calidez. Pero la confianza nos toca merecerla cada vez, sobre todo en los momentos difíciles, retadores y, especialmente, en los de cambio. Aquí seis ideas para asegurarnos merecer la confianza de los demás.

1. Si tratas de presentarte de una manera distinta a quien eres en verdad, será muy difícil confiar en ti. Debemos verte tal cual eres, con apertura, autenticidad e incluso vulnerabilidad, aunque no seas perfecto ni ideal. Es más fácil aceptarte y aprobarte tal cual eres, con tus debilidades y carencias, sin pretender ser quien no eres. Fingir, actuar o jugar un rol solo hace que se enciendan nuestras alarmas y no confiemos en ti.

2. Si sentimos que hay coherencia entre lo que dices ser y cómo actúas de verdad, podremos confiar en ti. Si tu conducta es consistente con los valores que proclamas, sin excepciones por “falta de presupuesto”, “cambios en la política” o de humor, podemos confiar en tu entereza para luchar por aquello que predicas. Si tus valores cambian como el viento, las circunstancias o tu conveniencia, ¿cómo podremos confiar en ti?

3. Si vemos que eres verdaderamente leal con otros en tu vida –amigos, familia, colaboradores, clientes, jefes o exjefes– sentimos que sí podrás sernos leal y eso nos permite confiar en ti. La lealtad es esencial para vivir en un marco de seguridad: si eres desleal con otros, o hablas mal de ellos a sus espaldas, pronto quizá serás desleal con nosotros también.

4. Cuando actúas con transparencia y no tratas en vano de esconder verdades o realidades por duras que estas sean, confiamos en ti. Si hay integridad en tu vivir, si tus valores son los mismos en tu casa y en la oficina, en el mundo virtual y en el real, sin mentiras, duplicidades ni falsedades, confiamos en ti por difíciles que sean los cambios o adversas las situaciones.

5. Si te mantienes fiel a tus valores, sin que el fin justifique los medios y actúas bien, aunque nadie te vea o nadie se entere, puedes estar tranquilo que confiaremos en ti. Si tratas de hacer lo correcto siempre, si tus intenciones son buenas y no eludes tus responsabilidades ante nadie, si no vives “haciendo excepciones” ni mostrando injustos favoritismos, tienes nuestra confianza y así te damos lo mejor de nosotros.

6. Si en toda circunstancia –y hasta en los peores momentos de estrés o adversidad– tratas a todos con justicia e igual respeto y cumples con ellos, mereces toda nuestra confianza. Muchos pierden el foco en momentos de cambio y los toman como excusa para tratar a las personas de maneras poco adecuadas. ¿Cómo podemos confiar en ti si nos demuestras que en verdad la gente te importa menos que tu ego o el dinero?

Creo firmemente que todas nuestras interacciones requieren de confianza para conectar y fluir exitosamente. Merecerla cada vez es siempre nuestro reto.