(Foto: Archivo)
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Pablo Lavado

Economista

De cada 100 estudiantes en la educación secundaria, solo 30 siguen estudios superiores (la mitad en la universidad y la otra mitad en institutos). Los 70 restantes trabajan en casa o se insertan en el mercado laboral, básicamente, como informales.

En el libro que publicamos con Gustavo Yamada (“Educación superior y empleo en el Perú”) mostramos algunos datos interesantes con respecto a este tema. En los últimos 15 años, hemos experimentado un crecimiento explosivo de la educación universitaria.

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No obstante, la mayor producción de egresados universitarios no se ha reflejado en un incremento de la productividad del país. Peor aún, hay una caída en la rentabilidad de seguir una carrera universitaria y, muchas veces, puede llegar a ser negativa, y cuatro de cada diez egresados universitarios trabajan en algo para lo cual no han estudiado.

Además, las empresas cada vez están demandando más profesionales técnicos, los cuales no son fáciles de encontrar y, por lo tanto, recurren a extranjeros. Es urgente potenciar, revalorizar y explotar más la educación técnica.

Para ello, es importante trabajar de manera intensa en los siguientes seis puntos. Primero, identificar las carreras técnicas que más se están demandando en el mercado laboral, seleccionar institutos claves para potenciarlos con la infraestructura y equipos de última generación, y capacitar a los profesores.

Segundo, fortalecer los consejos sectoriales, los cuales son espacios donde el sector privado, el sector público y las instituciones educativas se encuentran con el propósito de entender las calificaciones que necesitan las empresas y cómo estas pueden ser incorporadas en la malla curricular.

De hecho, ya se están trabajando los consejos sectoriales de minería y agroexportación. Sigamos avanzando en otros sectores como el forestal o el acuícola.

Tercero, tener una secundaria técnica. Puesto que más de la mitad de los jóvenes escolares no sigue estudiando, la idea es proveer de habilidades que les permitan insertarse en el mercado laboral de manera más fácil.

Esto, a su vez, le dará un mayor valor a la secundaria y desincentivaría la deserción escolar. Para empezar, habría que fortalecer aquellas secundarias que ya cuentan con un componente técnico.

Cuarto, trabajar el marco nacional de cualificaciones. Este marco debe estar centrado en el individuo. Por ello, debe ser tal que permita transiciones entre los distintos niveles educativos.

Quinto, fortalecer el portal Ponte en Carrera, de tal manera que permita visualizar las remuneraciones de profesionales técnicos y de trabajadores independientes.

Finalmente, es necesario desmitificar que el profesional universitario es más que un profesional técnico. Las carreras técnicas pueden ser opciones más atractivas que muchas carreras universitarias, no solo desde el punto de vista económico, sino también como una satisfacción personal.

El objetivo final es proveer de las herramientas necesarias a la siguiente generación de peruanos, a fin de que tengan una transición más ágil hacia el mercado laboral, incluso desde que se termina la secundaria.