La falta de confianza en el ámbito laboral puede llegar a ser la raíz de la desmotivación e insatisfacción de los colaboradores en las empresas, sin mencionar que es una de las principales causas de baja productividad y de fuga de talento.

Cada día, las gerencias generales, así como las áreas de recursos humanos, buscan enfocarse en mejorar esta problemática y lograr ambientes laborales en sincronía y balance entre lo que requiere la compañía y sus trabajadores.

Existe una creciente tendencia que parece estar dando importantes resultados en algunas empresas: los equipos autodirigidos. Un estilo de gestión en el cual el centro de gravedad para la toma de decisiones se traslada a los niveles operativos de la organización, empoderando a los miembros de dichos equipos y fortaleciendo el liderazgo en todos los niveles de la empresa para lograr generar autonomía y con ello alcanzar los objetivos planteados.

Estos grupos de trabajo funcionan sin la necesidad de dirección y el liderazgo es una tarea compartida que va rotando según el reto a resolver. La metodología será elegida por el equipo que al utilizar formatos ágiles son considerados escuadrones (squads). Muchas veces trabajan en proyectos especiales asignados por la alta gerencia de una empresa y cuentan con independencia sobre las tareas que realizan, así como en la toma de decisiones.

Steve Jobs solía decir: ¨no tiene sentido contratar personas inteligentes para después decirles qué hacer¨. Esta frase resume este enfoque que busca promover la confianza como principal herramienta y se basa en la integridad y respeto entre quienes conforman el equipo. A cambio obtienen autonomía, lo que los motiva a trabajar de manera más independiente.

Para muchas empresas, los equipos de trabajo autodirigidos se han convertido en un importante reto, ya que es necesario que sus integrantes tengan perfiles transfuncionales y multidisciplinarios con cierto tipo de habilidades concretas. Entre ellas se destaca la constante búsqueda de aprendizaje, la confianza en sí mismos para tomar decisiones, la autonomía y responsabilidad en el trabajo asignado y manejar de manera correcta la comunicación interpersonal.

Esta metodología se basa en la autogestión, por lo que requiere de pautas claras, así como un alto nivel de responsabilidad de los participantes. Esto, sumado al empoderamiento de los equipos traerá muy buenos resultados en las empresas que lo apliquen.

Ricardo Fernández Ribbeck Socio Amrop Perú

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