"El avance económico, por sí solo, no asegura progreso social"
"El avance económico, por sí solo, no asegura progreso social"

Más allá de los números y posiciones, el Índice de Progreso Social (IPS) se convertirá en la herramienta que se necesita para saber si estamos haciendo las cosas correctas. Así lo considera Alexandra Ames, secretaria técnica de Progreso Social Perú, quien analiza al detalle el puesto 55 que ocupó nuestro país entre 133 economías.

--- ¿Por qué es importante diferenciar entre el crecimiento económico y el progreso social que puede alcanzar un país? 
Sucede que el crecimiento económico, por sí solo, no asegura progreso social. El crecimiento económico tiene toda la atención de los políticos y empresarios y está bien, pero es importante comprender que el éxito de un país no debería medirse solo por la cantidad de PBI que produce, sino por el nivel de bienestar o calidad de vida que es capaz de generar para sus ciudadanos. Por eso, el Índice de Progreso Social (IPS) nos permite identificar justamente aspectos vinculados a la calidad de vida de las personas. 

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--- Pero no podemos negar que a mayor PBI, mayor progreso social.
Sin duda, existe una correlación muy fuerte entre PBI per cápita y progreso social. Y por eso vemos países muy pobres que no alcanzan los niveles de bienestar social que sí logran los más ricos. Pero el crecimiento económico no es una condición sine qua non para producir progreso social, porque al comparar a los países en función de su PBI per cápita y de su IPS, vemos que hay países que, pese a tener un menor PBI, son capaces de alcanzar mejores niveles de progreso social que aquellos con mayor desarrollo económico. Por ejemplo, Noruega, que es el segundo país con mayor PBI en el mundo, tiene el mejor IPS, pero Nueva Zelanda, que tiene niveles de progreso social similares a los de Noruega (5° puesto), tiene apenas la mitad de su PBI per cápita. Y, de hecho, Kuwait, el país con mayor PBI per cápita (US$84.187), debería tener –según la regla tradicional– el mejor IPS, pero se encuentra por debajo de 45 países que tienen mejor IPS, pero menor PBI per cápita.  

--- Si el IPS permite evaluar la eficacia del crecimiento económico, ¿cómo lograr que ambos indicadores (IPS y PBI) vayan de la mano?
Precisamente, nuestro enfoque también es el de alentar un mejor desempeño social y tener mayor eficiencia y eficacia para lograr resultados que realmente importan a la gente. Y el IPS nos permite medir eso porque medimos solo indicadores sociales y ambientales, y dejamos de lado los económicos, como los ingresos.  

¿Qué logramos enfocándonos solo en el desempeño social?
Si se dan cuenta, todos nuestros indicadores son de resultado y no de gestión. No medimos el esfuerzo de un país o la cantidad de dinero que gastan en programas sociales o en fortalecimiento institucional, sino nos fijamos en el resultado final. Medimos la calidad de vida desde la perspectiva de las personas, porque eso nos permite identificar con mayor claridad qué países han tenido un mejor desempeño en estos temas cuando los comparamos con su PBI.

--- Si el IPS mide lo que realmente afecta en el día a día de la gente, ¿cuál debe ser la lectura correcta?
Lo importante del IPS no es solo conocer el puntaje que arroja un país, sino sumergirnos en las dimensiones y componentes. Una vez que desagregamos el índice, podemos ver dónde estamos mejorando y qué nos falta trabajar mejor. Para el caso del Perú, el puesto 55 no es un resultado “jalado”, pero cuando desagregamos, encontramos las deficiencias y vemos que bajamos al puesto 79 en desnutrición o al 98 en acceso a agua rural. 

--- ¿Y por qué cuesta tanto promover una gestión basada en resultados?
Lo que sucede es que en el sector público, al menos en el Perú, todo está enfocado en el gasto. Se mide la eficiencia de un gobierno regional o local por el grado de capacidad de gasto. Pero en el sector privado es al revés, uno trata de ahorrar y lograr sus metas trazadas u obtener el impacto deseado al mismo tiempo. Y si hay que gastar para mejorar el impacto, se gasta más. Entonces, el enfoque es pensar en el resultado. No se debe medir quién gasta más, sino quién gasta mejor. Y eso solo lo puedes saber si mides el resultado y no el esfuerzo. 

--- ¿Qué tan lejos estamos de lograrlo?
Si bien en los últimos años hemos avanzado y generamos cada vez mejores sistemas e indicadores de desempeño enfocados en resultados, lo cierto es que los gobiernos regionales o locales siguen prestando más atención al dinero invertido o al número de programas sociales creados antes que al número de ciudadanos que mejoraron sus condiciones de vida. Y los hacedores de política deben tener muy presente que el enfoque siempre debe ser el ciudadano, que es la razón de ser del Estado.

--- Considerando que el IPS toma en cuenta indicadores que deberían llevar a la acción, ¿qué nos falta mejorar? ¿Es solo cuestión de voluntad política?
Sí, la voluntad política es muy importante, pero también es importante que el enfoque sea justamente pensar en el resultado para el ciudadano y, a veces, eso es muy difícil cuando no tenemos buenos indicadores que nos permitan tomar mejores decisiones. El objetivo es que el IPS pueda orientar mejor las decisiones de inversión social no solamente en el gobierno, sino también en el sector privado, en la academia y en las ONG, por ejemplo. Si todos apuntamos a los mismos objetivos y enfoque, sin duda obtendremos resultados exitosos en un menor plazo.

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