En junio, la balanza comercial registró un superávit de US$ 434 millones. (Foto: Lucero del Castillo / GEC)
En junio, la balanza comercial registró un superávit de US$ 434 millones. (Foto: Lucero del Castillo / GEC)

La del país registrará un superávit mayor a los US$ 1.500 millones en el tercer trimestre, según proyecciones de Scotiabank.

El estimado prevé que se consolide la tendencia positiva de la balanza comercial y se revierta la caída del segundo trimestre, en donde el resultado fue un déficit de US$ 271 millones.

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Según el banco, las actividades de se vieron afectadas por las restricciones aplicadas por el gobierno para contener el avance del COVID-19.

Este desempeño obedecería a la recuperación de las exportaciones, impulsadas tanto por el mayor volumen –en especial minería, pesca y agroindustria– como por el rally en el precio del oro y el cobre, que viene incidiendo positivamente en el índice de precios de exportación-IPX.

Por su parte las importaciones también se recuperarían, aunque a menor ritmo que las exportaciones, en línea con la gradual recuperación de la demanda interna, siendo lideradas por las adquisiciones de bienes de consumo y, en menor medida, por los bienes de capital, pues la inversión privada se demoraría más en recuperarse.

JUNIO

En junio, la balanza comercial registró un superávit de US$ 434 millones, dejando atrás dos meses sucesivos de déficit. No obstante, el saldo positivo fue cerca de la mitad de lo obtenido un año atrás, según cifras del Banco Central de Reserva (BCR).

Las exportaciones se vieron impulsadas principalmente por los productos mineros, que explicaron las tres cuartas partes del incremento de éstas respecto a mayo. La gradual recuperación de los volúmenes exportados -en especial de oro, zinc y cobre- producto de la reapertura de la actividad minera a partir de mayo, junto con la mejora en el precio del cobre –el rally del oro se inició recién en julio– explicaron esta evolución.

Por su parte, las importaciones se mantuvieron prácticamente estancadas reflejando la debilidad de la demanda interna. Las compras de combustibles continuaron deprimidas –debido a los altos inventarios y los bajos precios del petróleo– lo que fue parcialmente compensado por las mayores adquisiciones de bienes de consumo no duradero, en especial productos ligados al combate del COVID-19 como medicinas y mascarillas.

EXPORTACIONES

Las ascendieron a US$ 2.680 millones en junio, su nivel más alto de los últimos tres meses y superior en US$ 702 millones (+35,5%) respecto a mayo. No obstante, este nivel aún es menor en 34,6% respecto a igual mes del 2019.

Los productos tradicionales alcanzaron US$ 1.838 millones (+46.6% respecto a mayo) gracias a las mayores exportaciones mineras. Al interior de estas últimas resaltaron los mayores embarques de oro, gracias al repunte en el volumen exportado de Yanacocha y el reinicio de envíos de Barrick; así como el mayor valor exportado de cobre debido a la sostenida recuperación en el precio ante la recuperación del nivel de actividad de la economía mundial; así como a la reanudación de exportaciones de Antamina.

Los productos no tradicionales ascendieron a US$ 834 millones (+16,4% respecto a mayo) en línea con el gradual proceso de reapertura de actividades industriales desde mediados de mayo.

A nivel desagregado resaltaron los mayores envíos de textiles (+106,1%), aunque su nivel fue la mitad de lo reportado en junio del 2019; sidero-metalúrgico (+53,8%); y metalmecánico (+75,9%), tras reiniciar su producción luego de la cuarentena.

Por su parte, la agroexportación (+7,5%) continuó con su evolución positiva, en la medida que fue una de las pocas actividades que no detuvo sus operaciones durante la cuarentena y que se mantiene sólida la demanda internacional por alimentos.

IMPORTACIONES

Las importaciones ascendieron a US$ 2.246 millones en junio, monto mayor en solo US$ 45 millones (+2%) respecto a mayo y menor en 29,4% respecto a junio del 2019.

“El valor importado estuvo debajo de nuestro estimado pues la recuperación de las compras de bienes de consumo y bienes de capital fue contrarrestado por las menores adquisiciones de insumos”, anotó el banco en su reporte semanal.

Las importaciones de bienes de consumo ascendieron a US$ 634 millones (+13,9% respecto a mayo). A nivel desagregado, los bienes de consumo no duradero (+9,7%) fueron impulsados por las mayores compras de productos vinculados al combate del coronavirus, como medicamentos y mascarillas de protección personal. Este producto registró un valor importado de US$ 131 millones en junio luego de haber reportado sólo US$ 5 millones en todo el 2019.

Lo anterior fue parcialmente contrarrestado por menores compras de ropa, calzado y cosméticos ante la contracción del consumo privado. Por su parte, los bienes de consumo duradero (+29,3%) se vieron favorecidos por el gradual incremento en la demanda de vehículos nuevos.

Las importaciones de bienes de capital alcanzaron US$ 652 millones (+7% respecto a mayo). Los rubros de mayor dinamismo fueron equipos de transporte (+48,1%) y bienes de capital para la industria (+4,3%), ante la paulatina recuperación de la demanda de camiones en línea con la paulatina reactivación de la inversión privada –en especial minera– y, en menor medida, de la inversión pública.

Las importaciones de insumos ascendieron a US$ 1.031 millones (-7,3% respecto a mayo) debido a las menores adquisiciones de materias primas para la industria (-7,8%). Cabe anotar que el sector industrial viene recuperándose más lentamente de lo que habíamos anticipado, lo que se traduce en una menor demanda de insumos importados como plástico, papel, textiles y acero.

Asimismo, continuó la evolución negativa del rubro combustibles (-4,8%) pues los altos niveles de inventarios y una demanda de petróleo aún por debajo de los niveles pre COVID-19 originó que en junio no se registraran compras de crudo por segundo mes consecutivo.

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