La aparición del coronavirus también afectaría nuestra balanza comercial. (Foto: GEC)
La aparición del coronavirus también afectaría nuestra balanza comercial. (Foto: GEC)
Redacción EC

Para el primer trimestre de 2020, proyecta un menor a los US$ 2.362 millones del cuarto trimestre del año pasado.

Si bien hay razones estacionales detrás de esta previsión -el primer trimestre suele ser el que registra el menor saldo positivo-, también existen factores coyunturales que sustentan esta proyección.

En primer lugar, los malos resultados de la segunda campaña de pesca de anchoveta -que finalizó el 15 de enero- incidirían en un menor volumen exportado de harina de pescado durante el primer trimestre, explicó el banco.

De otro lado, la aparición de un nuevo tipo de coronavirus en China -y la alarma que ha generado sobre el impacto que tendría sobre la actividad económica en este país y en el mundo- ha afectado la cotización del cobre -que pasó de un promedio de US$ 2,68 por libra en el cuarto trimestre a un promedio de US$ 2,56 durante la primera semana de febrero-.

Además, debido a restricciones logísticas asociadas a la emergencia sanitaria en China, es probable que se registren retrasos en algunos embarques hacia dicho país. Lo anterior sería parcialmente contrarrestado por la caída del precio del petróleo -del cual somos importadores netos- ante las expectativas de una demanda mundial más débil.

Resultados

La Balanza Comercial registró un superávit de US$ 1.220 millones en diciembre de 2019, el monto mensual más alto de los últimos dos años, según cifras del Banco Central de Reserva del Perú (BCR).

A pesar de ello, el superávit de US$ 6.614 millones acumulado durante el 2019 fue menor en 8.1% en relación a los US$ 7.197 millones del 2018.

El mayor superávit de la Balanza Comercial durante el cuarto trimestre del año pasado estuvo en sintonía con la recuperación de los términos de intercambio (TI), lo que impactó favorablemente sobre las exportaciones (+1,9%).

En ese sentido, el alza del precio del cobre -que se hizo más notoria desde diciembre luego de anunciarse un acuerdo inicial entre EE.UU. y China para detener la guerra comercial- y la tendencia alcista de la cotización internacional del oro -como resultado de la mayor incertidumbre sobre el crecimiento de la economía mundial y las persistentes tensiones geopolíticas en el Medio Oriente, permitieron que el índice de precios de exportación (IPX) volviera a terreno positivo por primera vez desde el tercer trimestre de 2018.

Asimismo contribuyó el sostenido crecimiento del volumen exportado de los productos no tradicionales, en particular agroexportación -destacando arándanos, uvas y paltas- y productos pesqueros para consumo humano -en especial pota-.

En lo que se refiere a las importaciones (-2%), se vieron afectadas principalmente por la caída en las importaciones de insumos (-7.7%), resaltando en particular el menor volumen adquirido de combustibles -ante la recuperación de la producción local de petróleo. También fueron afectadas por las menores compras de insumos para la industria -ante el menor dinamismo de la manufactura durante el cuatro trimestre-.

De otro lado, las importaciones de bienes de consumo se mantuvieron estables (+0,8%) pues la recuperación de los bienes de consumo duradero -en particular automóviles y electrodomésticos- fue contrarrestado por las menores compras de medicamentos y juguetes.

Finalmente, las importaciones de bienes de capital (+5,2%) mantuvieron su tendencia positiva, lideradas por las mayores adquisiciones de equipos de transporte y bienes de capital para la agricultura.