"También identificamos las medidas que no tuvieron efecto significativo sobre la reducción de los contagios y los fallecimientos". (Ilustración: Jean Izquierdo)
"También identificamos las medidas que no tuvieron efecto significativo sobre la reducción de los contagios y los fallecimientos". (Ilustración: Jean Izquierdo)
Pablo Lavado

Economista

José Carlos  Saavedra

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Ante el reciente incremento de casos COVID-19 en el Perú y la aparición de la variante ómicron (proveniente de África), es importante estar preparados para tomar medidas efectivas contra una eventual tercera ola y para que esta no afecte la situación económica de las familias. Durante los primeros dos años de pandemia, los países implementaron estrategias como cuarentenas generalizadas, transferencias, garantías de créditos, restricciones de aforos y toques de queda.

Es más, hubo mucha discusión sobre si priorizar la salud o la : la falsa dicotomía. En un estudio que hemos realizado junto con Sebastián Lindley y Liz Villegas, con el apoyo de Cómex, nos preguntamos si estas medidas fueron efectivas. Encontramos que algunas acciones para reducir los contagios tuvieron un impacto negativo en la actividad económica y tampoco cumplieron el objetivo de reducir los contagios y los fallecimientos.

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El análisis se hizo en el ámbito de países de Latinoamérica y de regiones del Perú. Además, se debe considerar que los países de la región contaban con diferentes condiciones iniciales, tuvieron distintos espacios para implementar políticas para contener el COVID-19 y estas últimas se ejecutaron en distintos momentos.

Resultados en Latinoamérica

Lo que encontramos es que las medidas más efectivas para contener el avance del virus fueron la vacunación, el testeo, la restricción a las reuniones, el apoyo al ingreso a los hogares y el uso de mascarilla.

Con respecto a lo económico, las iniciativas más efectivas fueron: el apoyo al ingreso de los hogares y la política de vacunación. Estas fueron útiles para frenar la caída en las ventas de los negocios locales y de los ingresos de las familias. Es más, estas políticas destacan porque han sido útiles para motivar el crecimiento y frenar el avance del contagio.

También identificamos las medidas que no tuvieron efecto significativo sobre la reducción de los contagios y los fallecimientos y, peor aún, destruyeron la actividad económica. En particular, encontramos que las restricciones al movimiento interno, las cuarentenas generalizadas, y los cierres de la actividad económica y del transporte público no fueron medidas óptimas.

Resultados en el Perú

Las medidas que fueron efectivas para reducir el número de casos y fallecimientos y no impactaron de manera dramática en la economía fueron: la implementación de camas UCI, los créditos a los negocios (Reactiva) y las transferencias al sector salud, en particular, para la implementación de actividades en las regiones. Por el contrario, las acciones que no tuvieron impacto en la disminución de casos y fallecimientos y que redujeron dramáticamente el crecimiento de la economía y los ingresos de las familias fueron: las cuarentenas generalizadas, los toques de queda antes de las 7 p.m., la inmovilización los domingos y las restricciones de aforo (menos del 50%). En particular, el toque de queda frenó en 15,5 puntos porcentuales (pp) el dinamismo de la actividad económica regional y no tuvo efecto significativo en la disminución de contagios y fallecimientos. De hecho, se observa un ligero crecimiento de los casos, que podría estar explicado porque, en lugar de disminuir la movilización, generó aglomeraciones por la caída en la cantidad de horas disponibles para realizar actividades esenciales.

Por ello, y a la luz de los resultados, ante eventuales próximas olas del virus o nuevas variantes, como ómicron, las medidas más efectivas serían: establecer límites de aforos a partir del 50% (no menos), no imponer restricciones los domingos, otorgar programas de créditos para los negocios, dar transferencias focalizadas y más significativas dirigidas a los hogares, acelerar la vacunación y, por supuesto, tener políticas de testeo, aislamiento y rastreo de contactos. Es importante mencionar también que no se debe pensar en cerrar las escuelas, ya que no son los principales puntos de transmisión del virus. Por el contrario, la implementación de medidas de aforos y horarios sería lo más adecuado. En suma, debemos adoptar medidas a la luz de la evidencia y de lo que hemos aprendido de otros países y en el nuestro, con el objetivo de mitigar el impacto del COVID-19 en la salud e ingreso de las familias y los países.

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