"La oportunidad de la toma de riesgo por parte de los inversionistas resulta crucial para generar valor en las carteras", indica Rebolledo.
"La oportunidad de la toma de riesgo por parte de los inversionistas resulta crucial para generar valor en las carteras", indica Rebolledo.
Paul Rebolledo

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En las últimas semanas, las variables financieras locales han mostrado una alta volatilidad y se han movido al ritmo de las encuestas. Claramente, el discurso del candidato con mayor ventaja contribuyó a aumentar el nerviosismo de los inversionistas e impulsó la venta generalizada de activos peruanos (acciones, bonos y moneda local).

Ante esta situación, los principales termómetros del sentimiento de los inversionistas (aumento del tipo de cambio, caída del índice bursátil local, incremento del riesgo país y de los costos de endeudamiento gubernamental) se desacoplaron del resto de países de la región. Con ello, el Banco Central tuvo que usar buena parte de sus herramientas disponibles para atenuar la volatilidad del .

MIRA: Decisiones financieras tras la primera vuelta, por Paul Rebolledo

Posteriormente, en la medida en que las diferencias entre ambos candidatos se acortaron según las encuestas, las variables financieras tuvieron una reversión drástica y los activos peruanos empezaron a valorizarse sustancialmente en poco tiempo.

Así, la (que ahora gana 5% en el año, luego de haber caído más de 10% en las dos semanas posteriores a la primera vuelta) ha recuperado, en pocos días, todas las pérdidas experimentadas desde el 12 de abril. De similar manera, en la medida en que la percepción de riesgo ha ido disminuyendo, los rendimientos de los bonos del gobierno (base del costo de financiamiento de las empresas peruanas y que se incrementaron en cerca de 100 puntos básicos en apenas dos semanas) cayeron sustancialmente a niveles anteriores a la primera vuelta electoral.

De otro lado, recientemente algunos bancos extranjeros comenzaron a recomendar la compra de bonos peruanos en dólares, contribuyendo al incremento de sus precios (luego de que, hace solo unas semanas, era el tercer bono soberano que más perdía en el año tras Argentina y Bélice). Por último, el tipo de cambio (que llegó a subir hasta cerca de 7% desde el 12 de abril) retrocedió bruscamente, acumulando un incremento de apenas 1,5% en lo que va del año (aun por encima de los niveles anteriores a la primera vuelta).

¿Qué lecciones sacamos a partir de esta situación? Primero, las decisiones apresuradas de deshacer una inversión financiera intempestivamente (por excesivo nerviosismo) no suelen pagar (en términos de ). Así, algunos de los partícipes de fondos mutuos o afiliados de AFP que retiraron su dinero en temporada de estrés (como las dos semanas posteriores a la primera vuelta electoral) se perdieron los “rebotes” subsecuentes. En este sentido, resulta de suma importancia respetar los horizontes temporales de las inversiones de acuerdo con el apetito por riesgo originalmente establecido.

Segundo, la oportunidad (el timing) de la toma de riesgo por parte de los inversionistas (compra de activos peruanos desvalorizados más allá de sus fundamentos) resulta crucial para generar valor en las carteras. No olvidemos que, fuera de la incertidumbre política local, estamos ad portas de un rebote económico mundial, una demanda de cobre sostenida en el tiempo y una mejora sustancial de nuestros términos de intercambio (precios de exportaciones vs precios de importaciones). Esperemos un buen desenlace de esta historia.

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