Sunat
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María José Gallo Gold

La caída de la es uno de los aspectos que más preocupa tanto al Ejecutivo como a los analistas y organismos multilaterales. Si bien en la destacan que el monto de ingresos recaudados es de los más altos en los últimos 25 años, su peso como porcentaje del PBI se ha reducido en tres puntos porcentuales desde el 2014, en parte, por la gran magnitud de las devoluciones tributarias. El BCR estima que la presión tributaria cerrará en 13,6% este año, tasa similar a la del 2016 y, nuevamente, la más baja desde el 2003.

Por ello, el Ejecutivo ya ha empezado a deslizar las posibles medidas para revertir la tendencia.

“En los últimos dos años del gobierno pasado se eliminaron los sistemas que yo había puesto en el año 2002, de retenciones y detracciones del IGV. Eso ha hecho que la eficiencia de recaudación del IGV, que estaba por encima de un 50%, haya bajado a menos de un 40%”, declaró el presidente Pedro Pablo Kuczynski a un medio local. Es probable que mañana, en su mensaje a la nación, incluya anuncios sobre el tema.

SISTEMA DE PAGOS
En su declaración, Kuczynski se refería al sistema de obligaciones tributarias (SPOT) o detracciones, creado en el 2001 en el gobierno de Valentín Paniagua y que entró en vigencia el año siguiente. Su objetivo era asegurar la recaudación tributaria en la comercialización de productos cuya distribución tenía altos niveles de informalidad.
Por ello, en un inicio, dicho mecanismo se focalizó en tres sectores: el azúcar, el arroz y el alcohol etílico, recuerda Luis Alberto Arias, entonces jefe de la Sunat.

El mecanismo consiste, básicamente, en que el comprador adelanta un porcentaje del IGV en una cuenta del Banco de la Nación para asegurar su recaudación y evitar que la contraparte se lo quede.
Tras su entrada en vigencia, el mecanismo elevó la recaudación en esos sectores, por lo que se comenzó a extender a más rubros y productos. El número pasó, progresivamente, de tres en el 2002, a 28 en el 2008 y llegó hasta 41 en el 2014, cuando cerca del 49% de lo recaudado por IGV provenía de las detracciones.

Sin embargo, por años los gremios empresariales protestaron contra ese sistema, argumentando que la medida restaba liquidez a las empresas. En el 2015, se redujo el número de sectores o productos sujetos a detracciones a 26. Entre ellos, se exoneró al sector azucarero, uno de los más problemáticos cuando se creó este sistema.

“La mitad de la recaudación de IGV no la hacía la Sunat, sino que la tercerizaba a la fuerza. Es un mal necesario, pero la pregunta es cuándo ya es demasiado traslado de responsabilidad al sector privado”, explica el ex ministro de Economía Alonso Segura.

Ahora, la administración tributaria y el propio MEF evalúan revertir al menos parcialmente dicha decisión, ajustando la tasa de detracción en los sectores que registran la mayor evasión. Pero, a pesar del entusiasmo presidencial, el impacto recaudatorio de la medida sería limitado: Arias calcula que no superaría 0,1% del PBI.

Los efectos negativos de la medida, en tanto, serían los mismos que generaron las críticas originales al sistema de detracciones. “Una vez dispuestos los montos depositados como ‘ingreso por recaudación’, el contribuyente no puede solicitar la libre disposición de los mismos y darles el uso que corresponda a sus necesidades empresariales”, advierte Patricia Tamashiro, asociada senior del Estudio Hernández. Añade que la medida también vuelve más costoso llevar la contabilidad de las empresas.

TAMBIÉN VIENE
Pero el sistema de detracciones es solo una parte de lo que prepara el Ejecutivo para su segundo año.

Este Diario supo que la Sunat trabaja otros frentes para aumentar la presión tributaria, como mejorar el ciclo de control del IGV con la estrategia del comprobante electrónico, afinar el control de los incrementos patrimoniales no justificados y adoptar las medidas antielusivas recomendadas por la OCDE.

Por su parte, el estaría evaluando realizar ajustes al régimen mype tributario, entre otras medidas.

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