Diálogo: Los retos de la tolerancia
Diálogo: Los retos de la tolerancia
Jorge Paredes Laos

En París terroristas islámicos ingresan a la redacción de una revista y matan a doce personas. El hecho provoca la indignación mundial. En Europa se encienden las alarmas nacionalistas debido a la llegada de miles de refugiados que escapan de la guerra en Siria o de las hordas el Estado Islámico. La justicia de Estados Unidos destapa una red de corrupción vinculada al máximo organismo del fútbol y encarcela a sus principales dirigentes. Y en el Perú se intensifica el debate en torno a la unión civil entre parejas del mismo sexo, mientras miles marchan en contra de una candidata porque, consideran, encarna el retorno de un régimen acusado de corrupción y autoritarismo. ¿Se puede pedir o hablar de tolerancia en todos estos casos? Dos filósofos se han propuesto poner el dedo en la llaga en un ciclo de conversatorios que  ahondan en el significado y los límites de este concepto en la sociedad contemporánea. Abrimos la charla.

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¿Qué es la tolerancia y cómo entenderla en el contexto contemporáneo?

Miguel Giusti. La tolerancia no es una actitud natural. Es más bien un esfuerzo de comprensión o de convivencia entre diferentes. Surge como una necesidad cuando hay enfrentamientos, conflictos, fanatismos y sectarismos. Todo esto vale para nuestra época. Por eso creemos necesario organizar este ciclo porque estamos siendo testigos de señales de intolerancia en varios ámbitos de la vida social.

Víctor J. Krebs. Las diversas nociones de tolerancia están hoy en escrutinio, en la mira. En el fondo se trata de lo importante que significa poder convivir en paz, buscando el bien común y evitando la rencilla y la guerra.

Miguel Giusti. El ciclo quiere discutir las diferentes facetas de los problemas de intolerancia contemporáneos. La idea es conversar acerca de los límites o alcances de este concepto frente a problemas como la corrupción, que será el tema que abrirá el debate, y que no es un fenómeno no solo peruano sino internacional.

En estos momentos, la corrupción ha inundado nuestra vida diaria —y no hablemos solo de la política— sino de su manifestación en actos tan cotidianos, y que nos reflejan como sociedad, como la coima, el engaño, el pasarse una luz del semáforo, por eso les pregunto, ¿se puede ser tolerante frente a esto?  

M.G. Por supuesto que no. La tolerancia y la corrupción son opuestas. La tolerancia tiene límites, condiciones, y uno de esos límites es la igualdad, otro es la justicia, y otro es la aceptación de las reglas de juego que permiten la vida en sociedad. No se puede tolerar a quien desconoce la igualdad, a quien desconoce la justicia y a quien no reconoce las normas de convivencia. La corrupción significa el incumplimiento de reglas que deberían ser respetadas, significa que yo me beneficio de un bien que es colectivo. El problema es por qué ocurre la corrupción, qué está pasando en la sociedad para que un sector cada vez mayor de personas decida no acatar las reglas.

Victor J. Krebs (V.J.K.). O los valores compartidos. La pregunta por eso es, como dices, hasta dónde podemos tolerar, cuáles son los límites, yo estoy seguro que esa interrogante surgirá en cada una de las sesiones. ¿Es necesaria la tolerancia frente a lo intolerable? O sea en una democracia, todos debemos respetar las diferencias, por lo mismo resulta inaceptable aceptar, justamente, eso que amenaza aquellos criterios de comunidad. La filosofía, en este caso, posibilita el diálogo para que tú mismo puedas discernir y elegir, esa es la riqueza de estas conversaciones. 

Hay una frase que se ha hecho común entre nosotros: “roba pero hace obra”, ¿cuán perversa puede ser esa afirmación?

V.J. K. Esa es una muy buena pregunta porque plantea qué concepto tememos nosotros de la corrupción. En nuestra cultura tenemos una concepción tan extraña y tan perversa de lo que es tolerar que no implica rechazar aquello que va en contra del contrato social, de la consideración del otro. Se ha ido mermando, en cierto sentido, nuestra conciencia moral en aceptación o resignación… ¿Cómo vamos a hacer para que en un país como el nuestro, en el que estamos tolerando tantas cosas intolerables, podamos recobrar la conciencia de lo que es y de lo que no es? Esa es la pregunta que plantea esta discusión.

M.G. ¿Cómo es posible que en el Perú haya políticos, de quienes se sabe que han sido cómplices de un sistema corrupto, y sin embargo puedan ser elegidos con altas votaciones? Esa es una pregunta que nos vamos a hacer. Y no es que la tolerancia consista en aceptar este tipo de relaciones.

Esa misma sociedad que tolera la corrupción se resiste a aceptar la unión entre dos personas del mismo sexo. ¿Cómo se explica esto?

M. G. Es un buen punto. Eso quiere decir que en las relaciones sociales son muy importantes las tradiciones, las convicciones morales de una sociedad conservadora. De pronto, yo creo que no hay mucha diferencia entre las dos posiciones, no hay una distancia tan grande. Son parte del mismo paquete. Son señales de una sociedad clientelista, medio feudal y conservadora, a la que le interesa defender ciertas condiciones tradicionales aunque se tenga que reprimir a las personas.

V.J. K. Otro tema importante que se tratará será el asedio que estamos viviendo en esta época debido a la invasión tecnológica. La vida privada comienza a ser amenazada y a estar sujeta a esta mirada omnipresente de lo digital. Hoy tu información personal está siendo manejada de tal manera que si, por ejemplo, tienes un hijo, automáticamente te llega a tu celular información sobre pañales.

M.G. En medio de esta sensación de vigilancia global, existen hackers, es decir individuos que denuncian esta invasión pero con recursos prohibidos, y sin embargo son ellos los que ayudan a denunciar y poner al descubierto manejos de corrupción, por ejemplo. ¿El hacker entonces es un personaje negativo o positivo?

V. J. K. Es un Robin Hood. Para algunos es un delincuente, para otros es un justiciero.

¿Cada sociedad o grupo establece, quizá de manera inconsciente sus límites de tolerancia e intolerancia?

M.G. Es muy curioso que en el Perú haya todavía un sector muy conservador que se opone a los derechos individuales de las personas. Esa es una señal de atraso, incluso respecto a otros países de la región.

¿Para ustedes entonces qué es y qué no es la tolerancia?

M. G. La tolerancia es una virtud pública de aceptación de la diferencia, sin tener que renunciar a las propias convicciones culturales. Es un reto y un desafío que se ha vuelto cada vez más complejo. Y lo que no es, es esa idea de que gracias a ella deberíamos aceptar la corrupción o la ruptura de las reglas indispensables para la sociedad.

V. J. K. No sé si podré decir algo tan bueno como lo dicho por Miguel (risas). Yo creo que la tolerancia es la manera de poder manejar la diferencia cuando esta se vuelve inaceptable. Es como respirar hondo. Y lo contrario es dejarse llevar por impulsos y prejuicios. La tolerancia es en esencia una actitud moral.

Y no hemos hablado aún del racismo…

M. G. Esa es una de las más evidentes formas de intolerancia. Según los antropólogos todas las sociedades y culturas son etnocéntricas, es decir se creen el centro del universo, y eso es lo contrario a la tolerancia. La tolerancia comienza a existir cuando nos percatamos de que vivimos entre varias culturas diferentes y que tenemos que imaginar una forma de convivencia para poder entendernos.  El problema del Perú es que esta es una cultura acostumbrada a la trampa, al abuso, a esa actitud resignada de decir qué importa que alguien robe pero haga obra.

V. J. K. Es una tolerancia pervertida, sin moral.

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Las charlas sobre la tolerancia son organizadas por el Goethe-Institut (Jr. Nasca 722, Jesús María), y son organizadas conjuntamente por esta institución y el Centro de Estudios Filosóficos de la Universidad Católica. Una de ellas estará dedicada al problema de los refugiados en Europa. Como dice Giusti, estos fueron recibidos en Alemania con flores y regalos a la salida de los trenes, pero meses después, debido a los feroces atentados en Francia y Bélgica, la opinión de muchos empezó a cambiar. En esa paradoja se mueve el mundo contemporáneo.

Lunes filosóficos. Conversaciones sobre la tolerancia
Lugar: Goethe-Institut
Hora: 19:00
Anfitriones: Miguel Giusti y Victor J. Krebs

Lunes 2 de mayo,
Tolerancia y corrupción
Cecilia Blondet                     
Gustavo Gorriti

Lunes 16 de mayo 
Tolerancia y xenofobia
Moisés Lemlij

Lunes 30 de mayo,
Tolerancia y terrorismo
Jacqueline Fowks      
Fernando Carvallo

Lunes 13 de junio,
Tolerancia e invasión digital
María Teresa Quiroz              
Eduardo Villanueva

Lunes 27 de junio
Tolerancia e idolatrías contemporáneas
Fietta Jarque  
Fernando Vivas