Redacción EC

MARÍA HELENA TORD

Periodista y arqueóloga

Max Uhle, conocido como el padre de la arqueología científica en el Perú, se hizo famoso por su primera gran publicación “Pachacamac”. Con esta obra, demostró que existían en este complejo culturas anteriores a los incas. En 1903 publicó esta obra y terminó otro trabajo relacionado con las Huacas del Sol y de la Luna que nunca logró publicar y permaneció como manuscrito en el Instituto Iberoamericano de Berlín. Sin embargo, este año, el doctor Peter Kaulicke rescató este trabajo y publicó una versión en español.  
Conversamos con Peter Kaulicke, también arqueólogo alemán y estudioso de la obra de Uhle, sobre el origen de este manuscrito, que nos permite contrastar los trabajos de Uhle con investigaciones recientes como el del Proyecto Arqueológico Huacas del Sol y de la Luna que analiza la misma área desde 1991.

UN TRABAJO PIONERO
¿Por qué se le conoce a Max Uhle como el padre de la arqueología científica peruana?
Curiosamente es Tello quien lo llama así en su primer trabajo, pero a los peruanos no les gusta mucho la idea de que un extranjero lleve este título. Tello lo llama así porque Uhle fue el primero en trabajar como arqueólogo, es decir no documenta como viajero ni naturalista. Su formación como lingüista le ayudó a trabajar de manera académica y científica la arqueología y la vincula con otras disciplinas como la antropología, la historia y la etnografía.

¿Qué principios de la arqueología científica aplicaba Max Uhle en sus investigaciones?
Por ejemplo, los principios de la estratigrafía, no solo de capas superpuestas, sino también de arquitectura. Además, asoció entierros con la arquitectura para tener una idea clara de la cronología. Luego aplicaba análisis de metales y arcilla en los laboratorios de Berkeley, práctica que ahora se hace y que en su tiempo era algo nuevo para el trabajo arqueológico.

¿Por qué nunca se llegó a publicar esta investigación?
Con la obra “Pachacamac”, en 1903, Uhle consolidó su fama. Ese mismo año, escribió este informe sobre las huacas de Moche que nunca publicó. No tuvo el apoyo para editarlo en el mismo formato que el de Pachacamac y decidió no hacerlo. El informe escrito se lo llevó a Berlín y se mantuvo en el Instituto Iberoamericano, y el material del mismo se quedó en Berkeley, Estados Unidos. 

¿Esta es la primera edición?
Sí, la primera edición y traducción al castellano del manuscrito en alemán. Contiene además fotografías y dibujos. En el libro he incluido también un capítulo sobre la descripción de una rica tumba saqueada poco después de los trabajos de Uhle, debajo de la Huaca de la Luna.

SE HA COMPROBADO SUS TESIS
¿Cuál es la vigencia de esta publicación, considerando los grandes avances en investigación de la cultura Mochica? 
Los trabajos actuales del Proyecto Arqueológico Huacas del Sol y de la Luna, que estudia la misma área desde 1991, han corroborado lo que Uhle pensaba. Por ejemplo, demostró que estas huacas no eran incas, sino que eran anteriores, que eran Mochica y se dio cuenta también que entre ambas huacas había una especie de ciudad, cosa que actualmente se ha comprobado. 

¿Usted como alemán y arqueólogo supongo que se identifica mucho con el trabajo de Max Uhle?
Él escribió en alemán por lo que no me resultó muy difícil entenderlo. De hecho he escrito varios libros sobre Uhle y sus investigaciones. Yo lo hago porque considero que Uhle trabajó muy bien y porque tenía conocimientos bastantes amplios. Él estuvo investigando en seis países latinoamericanos.

EL DESARROLLO AUTÓCTONO
¿Qué es lo que más le llama la atención de Uhle después de investigarlo tanto?
Me llama mucho la atención que hay diferentes percepciones de Max Uhle en los países donde ha estado. Por ejemplo, en Bolivia no lo quieren mucho y en el Perú tampoco. En cambio, en Chile y Ecuador pasa lo contrario. Su idea era hacer una historia larga de Sudamérica para que los latinoamericanos se sintieran orgullosos de su pasado.

¿Y por qué cree que los peruanos no quieren mucho a Max Uhle?
El problema es que Uhle pensaba que hubo una migración de Centroamérica hacia Sudamérica y que la civilización llegó de afuera. Esto para los peruanos era un pecado máximo y nunca se lo perdonaron. Él se dio cuenta de que las culturas tempranas como Moche o Nasca eran bastante desarrolladas y buscaba algo anterior que nunca encontró. Julio C. Tello sí se dio cuenta de que existía algo mayor en los Andes y descubrió Chavín. Uhle, en cambio, explicaba los cambios con la llegada de pobladores foráneos y comparaba, por ejemplo, a los moches con los mayas porque eran cronológicamente de la misma época. En el tiempo de Uhle se podía entender este tipo de pensamiento relacionado a las teorías difusionistas. Ahora no. 

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