Historiadora, feminista, divulgadora y escritora chilena
Historiadora, feminista, divulgadora y escritora chilena
Katherine Subirana Abanto

Coordinadora editorial

katherine.subirana@comercio.com.pe

Historiadora, divulgadora y feminista, María José Cumplido
(Santiago de Chile, 1988) trabaja hace cinco años en la Biblioteca
Nacional de Chile como responsable del sitio web Memoria Chilena. Su trabajo se caracteriza por combinar la investigación rigurosa con la sencillez del lenguaje, necesaria para llegar a todos los públicos. Ha
escrito los libros Chilenas (2017) y Chilenas rebeldes (2018), en los que rescata el nombre de mujeres que tuvieron una activa participación en la construcción de la historia de su país y luego —como suele suceder— pasaron a un segundo plano.

Haz dicho más de una vez que estás separada de la academia. ¿Por qué?
Primero fue una decisión laboral, pues empecé a trabajar en divulgación de la historia en el sitio Memoria Chilena de la Biblioteca Nacional. La academia lo que busca, al menos en Chile, es investigar para sí misma, y a mí me interesa el estudio de la historia para la divulgación en públicos amplios, sobre todo en esta época en la que es tan fácil encontrar datos falsos en internet. Hay que pensar en cómo lidiar con esto.

¿Qué pierde una sociedad al alejarse del conocimiento que produce la academia?
Lo que vamos perdiendo es un poco el sentido de para qué se genera conocimiento. En países democráticos es importante que la gente pueda educarse lo mejor posible. En Chile, donde la educación está prácticamente privatizada, estamos perdiendo conocimiento.

La elitización de la educación es un problema también en el Perú. Vienes de un colegio que podríamos llamar de élite. ¿Cómo ves ahora esa experiencia?
Mientras iba creciendo, me iba dando cuenta de los privilegios a los que accedía. En un país tan desigual como Chile es evidente que quien
tiene dinero va a un mejor colegio y a una mejor universidad. Me parece que percatarse de esa diferencia obliga éticamente a tratar esto de manera positiva, para construir una sociedad mucho mejor.

El tema es que para muchas personas es difícil reconocer sus privilegios. Muchas veces la palabra privilegiado es tomada como un insulto.
Cualquier privilegiado siempre va a defender un poco su privilegio. Pasa en el tema de clase, de raza, de género, pasa en todo, pero yo creo que hay que darle una vuelta a las cosas. Todos deberíamos ser honestos con nuestros privilegios; no hay que tomarse las cosas personalmente, pues lo importante aquí es generar discusión y ver cómo, desde nuestros privilegios, podemos generar una sociedad más equitativa. Hay que pensar en qué cosas son las que nos separan
y ver cómo trabajar en ellas. 

Eres historiadora y eres feminista, por lo que tienes varias herramientas para ver esas diferencias. ¿Cómo trabajar para reducirlas?
Las sociedades se estructuran desde los privilegios de los dominantes, y con el tema del machismo se hace bastante evidente. Ya teniendo
el diagnóstico, hay que encontrar el camino para subsanar estas diferencias que no van a desaparecer de un momento a otro, pero tenemos que encontrar la forma de que convivan sin violencia. Y este es un camino político que está tratando de tomar hoy la centroizquierda, y creo que esa es la ruta que nos debe llevar a pensar esta sociedad asumiendo nuestras diferencias y buscando la forma de vivir en paz.

Recuperar la historia de las mujeres es una forma de reducir esas diferencias, ¿no?
Sí. Nosotras podemos entender nuestro presente a través de nuestro pasado. Los hombres que han escrito la historia han destacado siempre el protagonismo masculino, lo que deja la conclusión obvia de que los hombres son los que hacen todo lo importante. Mi interés al escribir Chilenas y Chilenas rebeldes fue dar cuenta de qué había pasado con las mujeres mientras los relatos de la historia se estaban escribiendo. Chilenas recorre la época de la Colonia, de la
independencia, pero también se va a ir por la República, por la guerra del salitre. Hay mucho que decir sobre las mujeres y otras poblaciones
vulnerables. Hay una tarea pendiente.