Nicomedes Santa Cruz redescubrió el género de la décima cuando conoció a esos intérpretes afroperuanos del norte chico de Lima. Ilustración Víctor Aguilar Rúa.
Nicomedes Santa Cruz redescubrió el género de la décima cuando conoció a esos intérpretes afroperuanos del norte chico de Lima. Ilustración Víctor Aguilar Rúa.
/ Víctor Aguilar Rúa
Jorge Paredes Laos

Era un hombre alto, de mirada chispeante, bigotes poblados, y una voz estentórea que resonaba como un eco en la televisión peruana de las décadas de 1960 y 1970. Ahí, Nicomedes Santa Cruz (1925-1992) se convirtió en un símbolo de esa cultura afroperuana vinculada con la música, el criollismo, el baile, el zapateo y la jarana. Perteneciente a una numerosa familia de artistas y creadores, reivindicaba, además, su herencia negra y africana en una sociedad discriminadora y racista. Pero había algo más. Una actividad a la que Nicomedes le ponía dedicación, esfuerzo y altas dosis de talento: la creación y la declamación de décimas.

Con los años, él siempre recordaría la figura de Porfirio Vásquez, quien lo acercó al mundo de los decimistas negros del norte chico limeño, que habían transformado en creación popular esa composición poética de herencia española conformada por diez versos octosílabos. Nicomedes, a quien siempre lo atrajo la poesía, hizo magia, y se dedicó a crear décimas que, después, declamaba con singular éxito en la radio y la televisión. En “Ritmos negros del Perú”, recitaba con la fuerza expansiva de su voz: De África llegó mi abuela / vestida de caracoles, / la trajeron lo’españoles / en un barco carabela, / la carimba fue su cruz. / Y en América del Sur / al golpe de sus dolores / dieron los negros tambores / ritmos de la esclavitud.

Nicomedes con su talentosa hermana Victoria Santa Cruz. Nicomedes se dedicó a recorrer el Perú y América Latina, recitando sus décimas y versos.
Nicomedes con su talentosa hermana Victoria Santa Cruz. Nicomedes se dedicó a recorrer el Perú y América Latina, recitando sus décimas y versos.

El testimonio de Octavio Santa Cruz

“Desde que tengo uso de razón siempre vi a Nicomedes con las décimas. Escribía con mucha frecuencia y siempre se aparecía en casa con la novedad de haber compuesto algo nuevo”, recuerda su sobrino Octavio Santa Cruz, diseñador gráfico, profesor de arte, guitarrista, y cultor de la décima y de la memoria de su célebre tío. Tiempo después que falleció Nicomedes, un 5 de febrero de 1992, Octavio decidió abrir su casa de la calle Pastaza en Breña para recibir a decimistas nuevos y veteranos que se reunían a declamar y a organizar diversas veladas culturales.

“Yo era uno más del grupo, y por seis años realizamos en la casa los viernes de guitarra clásica y organizamos conversatorios sobre poesía, y los sábados estaban dedicados a la décima. Ahora la casa está cerrada, ya no hay nadie”, evoca Octavio con cierta nostalgia. “El movimiento proponía que los decimistas sean gente informada, conocedores de la historia de la décima y de todas las técnicas poéticas. Se trabajó desde cero hasta tener varios decimistas de buen nivel que han seguido trabajando, por ejemplo, estaban Los Caballeros de la Décima, que eran los señores Rivarola, Arriola, Súnico y Diego Vicuña. Todos ellos hacían muy buenas décimas”, añade Santa Cruz.

LIMA, 9 DE MARZO DE 1961

ENTREVISTA AL DECIMISTA NICOMEDES SANTA CRUZ.

FOTO: EL COMERCIO
LIMA, 9 DE MARZO DE 1961 ENTREVISTA AL DECIMISTA NICOMEDES SANTA CRUZ. FOTO: EL COMERCIO
/ EL COMERCIO

Festival virtual

En el recuerdo de Nicomedes y sus décimas, Octavio y su hija Alina Santa Cruz, a través del programa Lima Lee, de la municipalidad metropolitana, organizaron un festival de décimas con la participación de cultores de este género, tanto peruanos como extranjeros. En los últimos días, distintos decimistas han presentado sus creaciones a través del María Haydeé, Santos Álvarez López, Franklin Portales, Karol Balta, Fidel Alcántara, entre muchos otros—. La actividad central se realizó ayer y, como cuenta Octavio Santa Cruz, el objetivo fue reunir a los principales decimistas para difundir este género que tanto interesó a Nicomedes: “No queríamos hacer décimas a Nicomedes, sino que cada participante recitara las propias. Era como decirle ‘mira, eso que tú empezaste está vigente, sigue vivo’”, afirma. Entre esos decimistas nuevos, Octavio desctaca a Fernando Rentería, quien no declama sus décimas, sino las canta, bajo el acorde una guitarra, uniendo este género con la música.

Decimista María Haydeé en el homenaje por los 30 años del fallecimiento de Nicomedes Santa Cruz Gamarra. Foto: Facebook Lima Lee.
Decimista María Haydeé en el homenaje por los 30 años del fallecimiento de Nicomedes Santa Cruz Gamarra. Foto: Facebook Lima Lee.
/ Facebook Lima Lee

Nicomedes ha contado que fue su madre, Victoria Gamarra, quien le enseñó de niño a cultivar la décima, género que era muy popular, pero ya estaba cayendo en desuso cuando él lo rescató. “Yo le encuentro a Nicomedes varios méritos —concluye Octavio— están los poéticos, por supuesto, pero también él era un tremendo gestor, nunca descansaba, siempre estaba haciendo distintas cosas, para eso se necesita una gran energía y vocación”. Energía que lo convirtió en un promotor de la décima, pero sobre todo en un esmerado difusor de sus raíces africanas y del movimiento de la negritud que en la décadas de 1970 y 1980 cobró gran fuerza en el mundo.

En la red

Pedro Santa Cruz, hijo mayor de Nicomedes, quien radica en España, ha creado una interesante y completísima dedicada a su padre, con cronologías, fotos y videos. Tambien se recomienda visitar este de Octavio Santa Cruz.

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