Marco Arana oficializa ruptura política con grupo de Verónika Mendoza
Marco Arana oficializa ruptura política con grupo de Verónika Mendoza
Martin Hidalgo Bustamante

Jefe de la Unidad de Periodismo de Datos

martin.hidalgo@comercio.com.pe

El Frente Amplio, Juntos por el Perú y Perú Libre con la incertidumbre de estar por debajo de la valla electoral en las últimas encuestas, pero con la expectativa de cómo se pueda mover el alto número de indecisos. La suma de los últimos porcentajes de los tres partidos de izquierda alcanza a los votos válidos de otras agrupaciones posicionados en los primeros lugares como el Partido Morado o Fuerza Popular.

Pero estas tres agrupaciones empezaron la campaña con el pie izquierdo. El Frente Amplio, aprovechando la exposición de haber tenido una bancada congresal durante los últimos tres años, optó por postular con su logo propio, aunque dando opción a que otras agrupaciones se sumen. Nuevo Perú, el movimiento de Verónika Mendoza, también había tenido una bancada y la mismas exposición -tras separarse del FA- pero no logró su inscripción electoral. Ante ello, buscó apoyo en Juntos por el Perú (de Yehude Simon) y Perú Libre (de Vladimir Cerrón).

En un inicio, las negociaciones entre Nuevo Perú, Juntos por el Perú y Perú Libre se llegaron a concretar, aunque con un costo político alto para el movimiento de Verónika Mendoza, el cual recibió las renuncias de sus exlegisladoras más mediáticas, Marisa Glave, Indira Huilca y Tania Pariona. Las idas y vueltas en la coalición impidieron que se llegue a inscribir formalmente la alianza electoral, según lo estipula la normativa electoral.

Al final, el movimiento de Verónika Mendoza se plegó a Juntos por el Perú en una alianza política, mientras que Perú Libre decidió armar su lista propia. Con ello, el electorado de izquierda quedó con tres opciones: Frente Amplio, Juntos por el Perú y Perú Libre. A poco para los comicios, la esperanza para que estas agrupaciones logren pasar la valla está puesta en los indecisos.

-Sin cosecha política-

El profesor en Ciencias Políticas Carlos Alberto Adrianzén añade un factor a la dispersión del voto izquierdista, referido a la falta de cuadros organizativos y la falta de recursos para una campaña fuerte en todo el país. “Las campañas de las izquierdas han sido de equipos chicos con pequeños recursos. La división no les hizo la campaña más fácil”, refiere el autor de la tesis “Izquierda y postpolítica en el Perú”.

En lo político, Adrianzén añade, ni el Frente Amplio ni Juntos por el Perú ha logrado recoger las “ganancias” del cierre del Congreso. “No encontramos conexión entre el cierre del Congreso y fuerzas políticas que participan en este proceso. Había una mayoría que quería que se cierre el Congreso y no han premiado con su apoyo a los partidos, solo el Partido Morado ha recogido algo”, indica Adrianzén.

La escasa y tardía participación de los líderes de izquierda también han jugado en contra de las campañas izquierdistas en este proceso electoral corto y atípico. Marco Arana quien ya se perfila como candidato presidencial del Frente Amplio, ha optado por una estrategia fuera de los medios masivos. Mientras que la excandidata presidencial Verónika Mendoza, empezó a recorrer regiones con sus candidatos recién en las dos últimas semanas. Vladimir Cerrón, el líder de Perú Libre y gobernador de Junín, no ha tenido visibilidad debido a la condena que pesa en su contra. “Las tres figuras nacionales de la izquierda han tenido apariciones escasas. Verónika apareció tarde, si salía desde el principio, quizás estaría cosechando mayor respaldo ahora”, sostiene Adrianzén.

-Proyecciones optimistas-

El Frente Amplio llega mejor posicionado para la elección del domingo. Fuentes consultadas por la izquierda señalan que esperan pasar la valla electoral y obtener entre 8 a 10 curules. En las elecciones generales del 2016, el Frente Amplio logró 20 curules, pero tras la ruptura de los allegados de Verónika Mendoza y la renuncia del invitado Jorge Castro, la bancada acabó con 9 miembros en su bancada.

De la proyección, los frenteamplistas esperan tener hasta dos curules en Lima, y sus fichas están puestas en las cabezas de lista Enrique Fernández y Rocío Silva Santisteban. En regiones, esperan tener buenos resultados en su bastión, el sur: Cusco, Ayacucho, Huancavelica, Arequipa, “y tal vez Puno”.

En la vereda de Juntos por el Perú, hay más expectativa que proyecciones. Las últimas encuestas los colocaba lejos de la valla. Fuentes consultadas de El Comercio, indicaron que en la interna de Juntos por el Perú “creen que sí pasan la valla por los últimos días de campaña donde Verónika Mendoza viajó con un discurso más amplio”.

Pese a ello, aún existen rezagos de las disputas internas que se arrastran desde la conformación de la lista. Los miembros del Parlamento disuelto, Manuel Dammert y Alberto Quintanilla, esperaban mejores posiciones en la lista. “Dammert no ha salido en medios, solo está recorriendo el cono norte, para no “tapar” a los candidatos que puso Mendoza”, refiere una de las fuentes.

Dammert ganó las internas de Nuevo Perú y pensó que con ello tendría el número 2, el puesto cedido para ellos, debido a que Juntos por el Perú -dueño de la inscripción electoral- encabezaría la lista. Pero Dammert obtuvo el número 12, y Verónika Mendoza respaldó a Grace Baquerizo (2), Evelyn Capchi (6) y Gahela Cari (8), todas ellas en mejores posiciones. Lo mismo ocurrió con Miguel Blaskovic, quien pese a quedar en buena posición en las internas de Nuevo Perú, obtuvo el puesto 16 en la lista congresal.

En el caso de Alberto Quintanilla, quien postulaba por Puno, se le dio el número 4, el último cupo de la lista. Aunque Quintanilla fue excluido de la contienda electoral.

Más allá de las disputas internas, algunas facciones minoritarias del Frente Amplio y Juntos por el Perú han comenzado a impulsar un voto por la izquierda, sin importar el logo. “Es una campaña espontánea de votar por cualquier de las izquierdas. Lo he escuchado en diversas entrevistas de Rocío Silva y Farid Matuk, por parte del Frente Amplio; y de Arturo Ayala, Lucía Alvites y Julio Arbizu, por parte de Juntos por el Perú. Una idea de votar por la izquierda en cualquiera de sus versiones”, explica el politólogo Carlos Alberto Adrianzén.

-Con miras al 2021-

Existe un escenario que parece adverso para la izquierda peruana, referido a que ninguna de las tres agrupaciones pase la valla. Sin embargo, el profesor en Ciencias Políticas Carlos Alberto Adrianzén advierte que, bajo ese escenario, existen más probabilidades que los tres partidos se unan con miras a las elecciones generales del 2021.

“Verónika y Arana quieren ser candidatos presidenciales. Entonces, si el Frente Amplio entra al Congreso, no tiene incentivos para juntarse con otras agrupaciones. Si el Frente Amplio se queda en la puerta del horno, aparecerán incentivos para unir fuerzas”, añade Adrianzén.

Para Adrianzén, la izquierda tiene un núcleo electoral que vota siempre pero que necesita una señal clara sobre cuál es el partido que los representa. “La idea de la unidad no es un fetiche carente de sentido. Cuando la izquierda se divide, se rompe el vínculo representacional con ese núcleo electoral”, dice.

Pero hay otros factores que se deberán tomar en cuenta en esa posible alianza, ante un escenario adverso. Adrianzén asegura haber escuchado voces en Juntos por el Perú que proponen, desde una candidatura de izquierda, moverse al centro del espectro político sin esperar a una segunda vuelta.

A esto se suma la aparición de nuevos movimientos de izquierda. El semanario Hildebrandt en sus Trece reportó que las excongresistas Marisa Glave, Indira Huilca y Tania Pariona, se han embarcado en un nuevo proyecto político que se llama “En Movimiento”, el cual aspira al lanzamiento presidencial de Glave, una de las que fue las principales figuras de Nuevo Perú y de las personas más allegadas a Verónika Mendoza. La izquierda parece dividirse proporcionalmente a la fragmentación de su núcleo electoral.