Sobrevilla es historiadora por la PUCP y PhD en Historia por la Universidad de Londres . Actualmente es catedrática de Historia Latinoamericana en la Universidad de Kent. Foto: César Campos
Sobrevilla es historiadora por la PUCP y PhD en Historia por la Universidad de Londres . Actualmente es catedrática de Historia Latinoamericana en la Universidad de Kent. Foto: César Campos
Rocío La Rosa Vásquez

La historiadora Natalia Sobrevilla analiza qué hay detrás de cuestionados candidatos al , ministros de Estado y aportes de empresarios a campañas electorales.

— ¿Se puede prever que podría pasar en el país si el nuevo Congreso no llega a estar a la altura de la demanda ciudadana por la lucha anticorrupción?

Me parece muy prematuro pensar qué podría pasar. El nuevo Congreso estará en funciones por tiempo limitado. Tendría que darse una serie de hechos para que se convierta en un problema. Los electores tienen la posibilidad de decidir si votarán por las agrupaciones por las que votaron el 2016 y dar un Congreso similar o no. Si hay reelectos ¿van a tener una mayoría? ¿van a poder capturar el Congreso para hacer cosas que impidan la gobernabilidad? Tengo optimismo en que no va a ser así.

— ¿Cómo se explica que partidos como y Unión por el Perú hayan puesto en sus listas a condenados como Antonio Valqui, por proxenetismo, y a Antauro Humala, por el asesinato de policías?

Es muy claro que no hay una autocrítica, que están tratando de ver cómo recomponen sus fuerzas para protegerse porque se han convertido en agrupaciones que buscan mantener sus privilegios y los de los miembros de este sistema corrupto. Están diciendo ‘bueno, queremos ver si es que a la gente le parece normal o no’.

— ¿Se tiene que eliminar la inmunidad parlamentaria de todas maneras?

No sé. Yo no considero que el problema sea la inmunidad, el problema es si tú eliges a personas que usan el Congreso para liberarse de procesos judiciales. Nuestra responsabilidad es poner a los mejores.

— Llama la atención también el caso reciente de la ministra de Salud, que empezó a favorecer a sus familiares y conocidos cuando formaba parte de un gobierno cuyo discurso es la lucha contra la corrupción.

En el pasado cuando sucedían estas cosas la gente decía ‘sí pues, así es’ y esa señora seguro no hubiera perdido el puesto. Ahora las personas dicen ‘eso no es aceptable’. Tenemos una cultura donde la corrupción está muy generalizada, ¿entonces por qué una ministra de Salud hace eso? Porque le parece normal. Eso solo puede cambiar cuando como sociedad sancionemos ese tipo de acción.

— ¿Cuál es su lectura de este desfile sui generis de empresarios revelando cuánto dinero aportaron a la campaña de Keiko Fujimori?

Los intereses en política siempre han existido. ¿Pero por qué una persona como Dionisio Romero que tiene un banco decide dar en efectivo fuera de las reglas? Porque lo considera aceptable y eso ha cambiado. Lo más interesante es que a pesar de que a Keiko Fujimori le dieron todo este dinero por lo bajo (Odebrecht, empresarios), ellos no pudieron ponerla en la presidencia.

— ¿Qué demuestra eso?

Eso, por más perverso que parezca, nos muestra que la democracia peruana es resiliente y que no solo con el dinero se consigue poder.

— Al presidente Vizcarra le quedan pocos meses de gobierno. ¿Cómo cree que será recordado?

Es una persona joven, ha tenido una presidencia corta que va a dejar un buen recuerdo porque al final las personas van a recordar más que se haya enfrentado al Congreso y a la corrupción, que las demandas sociales insatisfechas, me parece. Y creo que tiene futuro político, puede ser para el 2026. No diría que el capítulo del señor Vizcarra esta terminado porque en este país los ex presidente se logran reelegir con bastante facilidad.

— ¿En general nuestra clase política hay mejorado con el tiempo o mas bien ha involucionado?

Ha ido cambiando con las situaciones y con el electorado. ¿Son mejores o peores que las personas que estaban en el Congreso Constituyente Democrático del 93, o que los representantes del 2001 o 2006? No sé. Pero ahora hay cosas que estos hicieron y ya no son aceptables. Los representantes son a la medida de las personas a las que representan.