Jordi Roca visita taller de chocolate en penal de Chorrillos
Jordi Roca visita taller de chocolate en penal de Chorrillos
Redacción EC

Escribe: Nora Sugobono  
@nsugobono 

Fue una gira por América la que trajo al Perú este setiembre a Joan, Josep y Jordi Roca, los tres hermanos y cocineros detrás del célebre restaurante El (Girona, España).  

La agenda era ajustada. Varios días en Lima participando de cenas y eventos, conociendo las nuevas propuestas en gastronomía local y cumpliendo con conferencias y charlas magistrales. Nuestra capital marcaba el final de una gira con la que los Roca habían recorrido México, Colombia y Estados Unidos.

A pesar de las largas jornadas, ninguna señal de cansancio se asomaba en el rostro de Jordi Roca la tarde que llegó al penal Virgen de Fátima, situado en Chorrillos, el pasado jueves 4 de setiembre. Con él venía su mujer, la cocinera mexicana Alejandra Rivas, y un equipo de documentalistas que registraría su visita. En el silencioso taller lo esperaban seis futuras chocolateras sin saber con certeza qué pasaría, todas con la misma mezcla de incertidumbre y emoción. Uno solo puede imaginar lo que sintieron cuando supieron que quien las visitaría ese día era el mejor para darles una charla y cocinar con ellas. Las seis mujeres cumplen condenas de entre 3 y 10 años por delitos menores. 

CHOCOLATE Y LIBERTAD

No era la primera vez que Jordi Roca trabajaba con cacao peruano. Solo una cosa podía resultar al ponerlo en sus manos: anarquía. Ese es el nombre de la peculiar propuesta que el chef pastelero armó con maestría en la mesa del taller a vista de todos. Anarquía de chocolate peruano con distintos porcentajes de cacao en un juego de texturas que las reclusas probaron con curiosidad y antojo, casi con miedo a desarmar un plato que más parecía una pintura. Eran una audiencia fascinada y contenta: después de todo, se trata del postre.

“Esta es una iniciativa tan potente, tan grata. Hacer del chocolate un motor de motivación personal, aspiracional, para gente que ha tenido una vida complicada y quiere a través de esto llegar a la sociedad”, afirma Jordi Roca para Somos. “El cacao peruano es un producto de oro, fetiche para todos los pasteleros. Hasta hace poco, Perú era un país productor que exportaba su cacao para Europa para que se procesara y luego volvía aquí. Era un recorrido absurdo. Ahora se está poniendo en valor en su país este cacao excepcional y se está haciendo un producto de calidad como el chocolate peruano. Ya no se trata solo del cacao”, finaliza. El camino está abierto para más.

Lea la nota completa en la edición del sábado de la revista Somos.