“¿Dónde estaba el 12 de setiembre?”, por Pedro Ortiz Bisso
“¿Dónde estaba el 12 de setiembre?”, por Pedro Ortiz Bisso
Pedro Ortiz Bisso

El sonido del celular me despertó. Era un dirigente de la Federación Peruana de Fútbol molesto porque, según él, había tergiversado sus declaraciones en una entrevista. Le recordé que tenía sus palabras grabadas. Discutimos brevemente, se calmó. Ya sin sueño, encendí el televisor.

La pantalla mostraba imágenes que parecían extraídas de una película de desastres, que aunque me parecía familiar, no alcanzaba a reconocer. Sin salir del desconcierto, pude distinguir que una de las Torres Gemelas ardía, como si acabara de recibir el impacto de un misil. Los conductores del noticiero tampoco tenían idea de lo que veían.

Minutos después, un avión de pasajeros chocaba con la otra torre. Los atrapados en los pisos más altos pedían auxilio, otros se lanzaban al vacío. En algún momento pensé que los bomberos tendrían un plan especial, que algún Tommy Lee Jones de la vida real estaría organizando un espectacular rescate que pondría a salvo a los miles de personas que permanecían en los edificios. El espanto que se desató pocos minutos después fue abrumador: los edificios empezaron a desmoronarse, envueltos en una indescifrable nube de polvo. Tanto horror reunido parecía irreal. Pero no era así.

En Estados Unidos, una pregunta recurrente entre los ‘baby boomers’ –los nacidos tras la Segunda Guerra Mundial e inicios de los cincuenta– era dónde se encontraban cuando mataron a Kennedy. El 22 de noviembre de 1963 se convirtió en una suerte de parteaguas en la historia norteamericana contemporánea y parecía que todos tenían algo que contar acerca de ese terrible momento.

El atentado terrorista al World Trade Center pasó a reemplazar ese ominoso suceso. Pero la pregunta –¿dónde se encontraba el 11 de setiembre del 2001?– vale tanto para los estadounidenses como para el resto de habitantes del planeta. El mundo nunca sintió tanto miedo desde ese entonces.

Un equivalente nuestro es la captura de Abimael Guzmán, cuyo aniversario 24 se cumple este lunes. De ese día, recuerdo dos cosas: en la tarde se había jugado un clásico en Matute (triunfo de Universitario 2-0 sobre Alianza con goles de Álvaro Barco y  Juan Carlos Letelier) y por la noche, en mi casa, me sorprendió que el locutor de “24 horas” –me parece que Humberto Martínez Morosini– interrumpiera el noticiero para anunciar que había ocurrido un hecho trascendental en nuestra historia que en unos minutos confirmarían. Las redacciones del país ya eran un loquerío.

Sin embargo, lo que hizo engordar mi orgullo –y seguramente el de usted– fue saber que la captura de Guzmán se hizo tras un minucioso trabajo de inteligencia policial, sin usar fuego real y, sobre todo, de artificio. Porque cuando ocurren hechos como este, abundan los que buscan subirse al carro y hacer uso –y gozo– de glorias ajenas.

¿Recuerda dónde estaba ese 12 de setiembre?

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