Adulto mayor: Nunca es tarde para ir al gym
Luis Silva Nole

¿Es necesariamente el envejecimiento una condena a la quietud y a quedarse en casa pensando en que todo tiempo pasado fue mejor? Muchos adultos mayores demuestran que no. Ellos pueblan los gimnasios en busca de buena salud, gratos momentos, fortalecimiento muscular, actitud positiva y amistades. Cuatro testimonios recogidos en Gold’s Gym dan fe de ello.

ANÍBAL CASTAGNOLA PINILLOS

Edad: 62 años / Ocupación: Diseñador de ambientes

(Foto: Nancy Chapell / El Comercio)

“El ejercicio levanta la autoestima”
“Tengo un hijo de 14 años y empecé a hacer ejercicio, justamente, a los 14 años. Continué de corrido hasta los 50, cuando un accidente automovilístico me destrozó el bazo y me obligó a parar mi actividad deportiva por casi 10 años. Todo eso me hizo bajar mucho de peso. He vuelto al gimnasio recién hace poco más de dos años y para mí ha sido como volver a llenarme de energía. Hago ejercicios en las máquinas para fortalecer piernas y pecho cuatro veces por semana y siento y veo que ya recuperé toda mi estructura muscular. El ejercicio también levanta la autoestima. Recomiendo a todos los adultos mayores que vayan al gimnasio en la medida de sus posibilidades”.

LEONOR MINAYA ALVARADO

Edad: 72 años / Ocupación: Ama de casa y maestra de danza

(Foto: Nancy Chapell / El Comercio)

“Estoy regia para mis años”
“Asisto al gimnasio desde hace 11 años y tres veces por semana, siempre por la mañana. Hago rutinas de todo lo que tenga que ver con el movimiento del cuerpo: baile, taebo, fullbody work out. Lo mío es bailar. De niña hice ballet y flamenco, luego estudié danza y me convertí en profesora. Después de ir al gimnasio regreso a casa fresca, llena de vitalidad, lista para cumplir con mis quehaceres del hogar. Incluso hace cuatro años, después de que me extirparan a tiempo un tumor del seno, quería volver cuanto antes al gimnasio. Y volví. Hoy estoy bien de salud. Me miro al espejo y me digo a mí misma que estoy regia para mis años. Lo mismo me dicen mis tres hijas y dos nietas”.

ROSA VICTORIA BRESCIANI CHARÚN

Edad: 75 años / Ocupación: Traductora

(Foto: Nancy Chapell / El Comercio)

“El gimnasio es un modo de vida”
“De vez en cuando me veo con mis ex compañeras de colegio y ellas me dicen: ‘Estás loca, cómo vas a hacer tanto ejercicio’. Yo me río y sigo para adelante. Ya llevo 15 años sudando la gota gorda en el gimnasio. Asisto de lunes a viernes, y los sábados y domingos, cuando no hago ejercicio, me apago, siento un bajón en el ánimo. El gimnasio te da energía y mantiene tu mente despierta. Te da una actitud recontrapositiva. Lo recomiendo. Yo prefiero hacer ejercicios de cardio, en la máquina caminadora o en la de ‘cycling’. El gimnasio es un modo de vida”.

SABINO SÁENZ CARRASCO

Edad: 67 años / Ocupación: Técnico en hidroeléctricas, jubilado

(Foto: Nancy Chapell / El Comercio)

“Así quemamos toxinas”
“Tengo cuatro hijos y seis nietos, soy diabético y en el gimnasio, con los ejercicios, busco mantener controlado mi peso y mi nivel de glucosa. Lógicamente, también me cuido con medicamentos y con una buena alimentación. Hago rutinas en la máquina caminadora, en la bicicleta y en la elíptica. Debo tener precaución en no exagerar para no acelerar mi ritmo cardíaco. Creo que las rutinas de gimnasio son buenas para todas las personas de la tercera edad. Así quemamos toxinas y ayudamos al funcionamiento óptimo de nuestro sistema circulatorio”.