Enrique Vera

La llamada fue antes del amanecer. La directora del centro educativo inicial La Villa Encantada, de Comas, supo de madrugada que un niño de 5 años del plantel configuraba un caso sospechoso de coronavirus luego de haber tenido contacto con dos familiares a los que se les había confirmado la enfermedad. La información le llegó de la voz preocupada y llorosa de la madre del menor. Era el miércoles 11 de marzo y en unas horas 43 niños, de 4 y 5 años, todos vecinos de la urbanización Los Viñedos, iban a empezar su quinto día de actividades en el colegio inicial.

La Villa Encantada está acondicionada en los ambientes de una casa de un piso. Tiene dos aulas que desde el 5 de marzo, inicio del periodo escolar, acogían a 25 niños de 4 años y a 18 niños de 5. Además, un jardín interior y otros espacios de recreo e interacción.

Como en los cuatro primeros días de actividades, el 11 de marzo los alumnos fueron llevados al colegio desde las 8 a.m. al colegio. Pero a media mañana los padres regresaron en estampida para recogerlos. La directora les había pedido hacerlo después de informarles por teléfono sobre el niño de 5 años que presuntamente había contraído Covid-19.

Este caso de contagio se remonta a los días previos al comienzo de clases. El niño y su mamá habían participado de una reunión familiar, en Comas, a la que también asistieron dos hermanos, un joven de 27 años y una escolar de 15, entonces recién llegados a Lima luego de un periplo turístico por Francia y España. Los hermanos solo estaban de paso por la capital y se embarcaron a su natal Huánuco el 5 de marzo, es decir, el día en que el niño de 5 años empezó clases en La Villa Encantada.

Al día siguiente, la Dirección Regional de Salud de Huánuco registró el ingreso de los hermanos por síntomas relacionados con coronavirus. Debido a sus antecedentes de viaje a zonas de infección comunitaria, ambos pasaron la prueba de descarte. Cuatro días después, el 10 de marzo, se les confirmó que eran portadores de Covid-19.

Para ese momento, el niño de 5 años ya había asistido cuatro días al colegio y, de acuerdo con algunos padres de familia, presentaba un malestar que las maestras asociaban con un resfrío común. La mamá del niño recibió tarde la noticia de sus familiares de Huánuco y llamó en cuanto pudo a la directora. Por eso la comunicación fue de madrugada. La directora, a su vez, se comunicó enseguida con los especialistas del Minsa y ellos le indicaron que por la mañana irían al colegio.

El niño y su madre pasaron por las pruebas de descarte de la enfermedad. Los resultados salieron positivos para coronavirus el viernes 13 de marzo. Desde ese día, las familias de los alumnos del colegio inicial conviven con una punzante sensación de temor y angustia. Sin embargo, sus primeras medidas preventivas salieron de una reflexión serena: cuarentena voluntaria en sus casas y comunicación solo a través del grupo de Whatsapp que crearon ante la emergencia.

Por esa red de mensajería los padres supieron que un equipo del Ministerio de Salud (Minsa) volvería al colegio para reunirse con ellos y sacar muestras a todos los niños. Dicen que ese fue el ofrecimiento inicial de los médicos. Una madre de familia, que pidió no revelemos su nombre, narra a El Comercio que, sin embargo, solo se les hizo la prueba a 9 chicos que tenían síntomas relativos a los del Covid-19 (tos y fiebre), y que los médicos quedaron en volver para evaluar al resto de alumnos. En la siguiente oportunidad pasaron el control médico cinco niños más.

“Nos mortificaba que no se les hiciera la prueba a todos como se nos dijo. Y qué pasa si hay chicos asintomáticos”, lamenta la mujer. Ella cuenta que su hijo tenía tos recurrente y que una tarde llegó a desvanecerse, por eso fue uno de los primeros alumnos que el Minsa atendió en Comas. Han pasado 10 días y asegura que hasta ahora no ha recibido los resultados de la evaluación. Tampoco sabe a qué niños el Minsa examinó y si a ellos ya se les descartó la enfermedad.

Otros dos padres señalan que llamaron varias veces pero no fueron atendidos en la línea 113, y consiguieron el examen médico para sus hijos por su cuenta. Ellos tampoco saben qué han arrojado las evaluaciones médicas.

“Mi hijo no estaba en el salón del niño contagiado sino en el de 4 años, pero su profesora tiene un hijo en el aula de 5 años. El contacto ha estado por todos lados”, sostienen.

El temor a que sus niños –o ellos mismos- puedan formar parte de la lista de contagiados en el país obliga a los padres a proteger su identidad. Hasta ayer el país registraba 480 infectados por coronavirus, de los cuales 369 están en Lima, según cifras del Minsa.

Protocolo

La Dirección de Redes Integradas de Salud (Diris) Lima Norte informó a El Comercio que los médicos a cargo tomaron las pruebas de descarte solo a 14 niños del colegio inicial en cumplimiento del protocolo establecido por el Minsa, pues se trataba de quienes tenían sintomatología vinculada con Covid-19. También, que los resultados de todos los chicos evaluados ya fueron emitidos, pero hay ocho padres de familia que no contestan las llamadas o que, aparentemente, dejaron números telefónicos errados.

Una suma de reveses que, al paso de los días, fueron incrementando la intranquilidad de toda una comunidad escolar.

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