Redacción EC

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El grifo de en el que se ubica en plena berma central de la avenida Javier Prado Oeste, en una zona residencial y comercial. Si el incidente no se hubiera producido a las 8:20 p.m., sino más temprano y con más afluencia de vehículos y peatones, habría más por lamentar.

Así lo consideró el comandante de los bomberos, Mario Casaretto, quien indicó a El Comercio que hay otros grifos en la ciudad que se ubican en bermas centrales o esquinas de zonas residenciales y comerciales que son más empíricos, poco estables y no tienen las particularidades de una estación grande.

Uno se ubica en el cruce de las avenidas Pershing y Gregorio Escobedo, en Jesús María. Otro está en la cuadra 25 de la avenida Prolongación Iquitos, en Lince.

“Deberían tener un poco más de atención a este tipo de grifos”, sostuvo el comandante, quien acotó que esas estaciones son un riesgo no solo para los vecinos, sino para los transeúntes.

Sobre la explosión de anoche, manifestó que la responsabilidad es compartida y criticó que las autoridades locales de Magdalena la deriven principalmente al Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin).

¿CÓMO OCURRIÓ LA EXPLOSIÓN?
Según dijo Casaretto, la deflagración se habría producido por malos procedimientos o una negligencia al descargar combustible al sótano del grifo desde un camión cisterna.

“Este grifo, por ser subterráneo, tenía unos tubos negros que son para recircular y ventilar el momento del a descarga, que puedan salir los gases de este ambiente. Parece que estos tubos no han dado la ventilación ni el desfogue necesario y eso ha originado que se acumulen los gases en un espacio confinado, y encuentren un punto de ignición”, explicó esta mañana a “Primera edición”.

Las lunas del tercer y cuarto piso de dos edificios resultaron dañadas por la onda expansiva.

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