Fracasa el uso de cámaras de vigilancia en el Cercado de Lima
Fracasa el uso de cámaras de vigilancia en el Cercado de Lima
Paolo Rivas Legua

El crimen podría ser predecible si se utilizan el método y la tecnología adecuados. En Los Ángeles y Londres, por ejemplo, la compañía Predictive Policing busca patrones delincuenciales con base en información recogida en tiempo real sobre el lugar y la hora del delito. La firma usa como materia prima imágenes de cámaras de videovigilancia.

El alcalde de Lima Luis Castañeda Lossio anunció en mayo que ya se ha empezado el proceso de licitación para adquirir e instalar 160 nuevas cámaras de seguridad en el , a un costo que supera los S/.9 millones. Estos equipos se sumarán a las más de 600 cámaras que ya existen en toda la ciudad.

¿Ha servido la videovigilancia para combatir el crimen en Lima? Según Noam López, magíster en Ingeniería de la UNI y docente de la PUCP, el impacto de las cámaras en la reducción de robos (que implican el uso de violencia) y hurtos (delitos cometidos sin agresión de por medio) ha sido reducido en distritos como el Cercado de Lima.

Su estudio indica que la colocación de una cámara reduce en 3 los casos de robos y hurtos de un promedio de 30 al mes en la zona 1 del distrito (ver infografía), que cuenta con 47 de estos equipos.

“El efecto encontrado es débil”, explica López. Sin embargo, añade, “cuando retiramos las seis cámaras del Metropolitano incorporadas en la red [que cuenta con 47], el modelo deja de tener efecto alguno [en la reducción del crimen]”.

Es decir, el estudio sugiere que la leve reducción de los robos no se debería a las 47 cámaras  en el distrito, sino más bien a la integración y ubicación estratégica de solo seis cámaras  que pertenecen a la red del Metropolitano. Fueron instaladas en puntos con más población flotante (que no radica en la zona), intensa actividad comercial y, con ello, mayor incidencia delictiva.

El impacto de toda la red habría sido más significativo si tres elementos centrales se hubieran tomado en cuenta al ejecutar el proyecto: la ubicación de las cámaras, la estrategia de colocación y la gestión de la información adquirida.

MALA UBICACIÓN

La ubicación de las cámaras en la zona 1 del Cercado de Lima no coincidió, como hubiera sido lógico, con los puntos de mayor incidencia de delitos en la zona.

Se priorizó, en cambio, el costo de la instalación de las cámaras: se optó por ponerlas donde ya había fibra óptica tendida, según López.

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