Huaicos en Chosica y Santa Eulalia: la historia de siempre
Juan Pablo León Almenara

San Pedro de Mama es un asentamiento humano apostado en las laderas de un cerro del distrito de Ricardo Palma (Huarochirí). Las casas y colegios se construyen sobre peligrosas pendientes y los autos se estacionan sobre estrechos andenes de tierra afirmada. Uno de los que el último domingo dejó decenas de familias afectadas cayó en un sector ubicado a 10 diez minutos en auto, en el vecino distrito de Santa Eulalia. 

Los primeros ocupantes de San Pedro de Mama tomaron posesión hace cinco años. Defensa Civil, desde entonces, advirtió los peligros de construir sobre estos cerros por el peligro sísmico y de derrumbes que corrían al estar cerca del río. 

Pero este cerro fue urbanizándose pese a los avisos. Ahora tiene pistas y unos 40 postes de alumbrado público nuevos, en fila india, incluso donde aún no hay casas. “Esos postes están ahí hace un año. A los que vienen a vivir no les importa su familia. Los municipios no deberían darles autorización”, dice un vecino de Ricardo Palma.

Pese a las advertencias de Defensa Civil, centenares de familias siguen viviendo en zonas vulnerables a huaicos. El Gobierno instó a los alcaldes a no legalizar estas ocupaciones.(Rolly Reyna/El Comercio)

Al borde de este cerro urbanizado, una rampa asfaltada para autos y peatones, construida hace algunos meses, termina de legitimar lo que entonces fue una posesión ilegal y peligrosa para sus habitantes, y hoy recibe a decenas de familias. 

Una situación similar se repite en varios distritos del este de Lima hasta el límite con Huarochirí, como Lurigancho-Chosica, Chaclacayo y Santa Eulalia. El Comercio recorrió los cerros que rodean la urbanización California (Chaclacayo) y el borde del río Santa Eulalia, donde la situación es preocupante: las paredes de muchas casas están a centímetros del acantilado. Algunas familias llevan dos generaciones sufriendo el ciclo de destrucción y construcción, pero insisten en quedarse. 

Las consecuencias fueron observadas desde la tarde del domingo, cuando dos huaicos arrasaron vías de acceso y autos, e inundaron decenas de viviendas. Desde las 2 p.m. de ayer, otras fuertes lluvias en Santa Eulalia han generado nuevos deslizamientos de lodo. Los huaicos que golpearon hace dos años el este de Lima dejaron ocho muertos.

Representantes de la Gerencia de Desarrollo Social de Santa Eulalia responsabilizaron a las anteriores gestiones municipales de no ser estrictos con los invasores, quienes emplean estrategias legales para obtener el derecho de propiedad. Sin embargo, no explicaron por qué continúan dando habilitación urbana y alumbrado público. 

El subgerente de Defensa Civil de Lima, Mario Casaretto, atribuyó la emisión de certificados de construcción a intereses políticos de parte de los municipios. Aseguró que las laderas de los cerros entre Chaclacayo y el ingreso a Huarochirí son altamente riesgosas. 

El primer vicepresidente de la República, Martín Vizcarra, instó a los alcaldes a no seguir arriesgando a su población. “Para evitar daños por las lluvias debemos evitar construcciones en zonas vulnerables. Hay quebradas que desembocan en viviendas. Los alcaldes deben ser drásticos”, dijo. 

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