Gino Alva Olivera

Como parte de una obra para el mejoramiento del espacio público, la Municipalidad de instaló bolardos en medio de las rampas para personas con discapacidad en la avenida Alameda Ballestas. Algunos de estos pequeños postes aún llevan puesto el plástico protector.

Pero lejos de ofrecer seguridad y accesibilidad, estos dificultan el tránsito peatonal. Además, incumplen las normas del Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento (MVCS) y de la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML).

El Comercio comprobó ayer que en la gran mayoría de los casos, los bolardos –colocados en las rampas y la berma central– dejan un espacio de menos de 80 cm a cada lado. La norma técnica A.120 del MVCS fija un ancho mínimo de 90 cm, mientras que la Ordenanza 2273, de la MML, establece 1,50 m como mínimo.

Los bolardos instalados en las rampas y accesos de la avenida Alameda Ballestas afectan a personas en sillas de ruedas y vulneran las normas vigentes. (Foto: Hugo Curotto/El Comercio)
Los bolardos instalados en las rampas y accesos de la avenida Alameda Ballestas afectan a personas en sillas de ruedas y vulneran las normas vigentes. (Foto: Hugo Curotto/El Comercio)
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Augusto Vásquez, un ciudadano de 62 años que se ha movilizado la mayor parte de su vida en silla de ruedas, acompañó a este Diario en el recorrido por la obra de Chorrillos. Su opinión es contundente: “Cuando tienes que cruzar rampas y obras así, te intimidas y te frustras. No nos respetan como ciudadanos, somos invisibles para las autoridades”.

El municipio de Chorrillos explicó que la obra aún no ha sido entregada oficialmente por el contratista al que se le adjudicó, la empresa Corporación Huaychaola S.A.C.

“Las observaciones que mencionas se pueden corregir. Si [el contratista] no cumple con el expediente técnico, lo tendrá que hacer de nuevo”, señalaron.

El director de Accesibilidad del MVCS, Jorge Montalvo, expresó que es incorrecto haber instalado los bolardos al medio de las rampas, porque “generan inseguridad vial”. “Quizá pueden colocarse a ambos lados, pero no al medio”, agregó.

“El sentido de establecer un ancho mínimo es que una persona en silla de ruedas, con andador o un coche de bebe pueda maniobrar y movilizarse cómodamente. La cifra que manejamos hoy debería ser incluso mayor”, aseveró.

Errores recurrentes

Marco Antonio Gamarra, presidente del Consejo Nacional para la Integración de la Persona con Discapacidad, sostuvo que “lamentablemente problemas de diseño vial como este son recurrentes” en el país.

“El criterio es simple: se debería garantizar el tránsito libre y sin trabas para cualquier persona. […] Muchas personas con discapacidad sienten que la calle es cruel, agresiva con ellos. Por eso, muchos son confinados y no salen”, cuestionó el representante de Conadis.

Los bolardos instalados en medio de las rampas ocasionan problemas de movilidad para personas con discapacidad. (Foto: Hugo Curotto/El Comercio)
Los bolardos instalados en medio de las rampas ocasionan problemas de movilidad para personas con discapacidad. (Foto: Hugo Curotto/El Comercio)

En el censo del 2017, 3′209.261 personas declararon que tienen algún tipo de discapacidad; es decir, “alguna dificultad o limitación permanente que les impide desarrollarse normalmente en sus actividades diarias”. Lima muestra el porcentaje más elevado de población con alguna discapacidad (31,2%), y sobrepasa largamente las cifras registradas en otras regiones del país.

Por otro lado, Fernando McFarlane, especialista en movilidad urbana, menciona que en la avenida Alameda Ballestas los errores de diseño son evidentes y afectan a los ciudadanos en general, no solo a quienes utilizan silla de ruedas.

“Garantizar la accesibilidad nos beneficia a todos. No podemos seguir diseñando la ciudad como si todos fuésemos jóvenes que gozan de buena salud”, afirmó el experto.

La primera conclusión de un estudio de “Lima cómo Vamos” sobre accesibilidad y espacios públicos, elaborado el año pasado, fue que “las barreras que experimentan las personas con discapacidad al interactuar con el espacio público y el entorno de su ciudad son las del entorno físico, ante la ausencia o mala calidad de los escalones, suelos, rampas, mobiliario”.