Redacción EC

Todo el país vive la fiebre por el , sin embargo en Lima la pasión futbolística tiene un fuerte contraste con los patrimonios culturales que deben enfrentar al desordenado crecimiento urbano.

La agencia de noticias AP reveló en fotos cómo es que las olvidadas huacas colindan con lozas deportivas y el entusiasmo de vecinos, niños y adultos, que disfrutan del fútbol. Según Valeriano Amaru, uno de los entrevistados, los menores se entusiasman con la selección peruana y su clasificación a Rusia 2018, pero no tienen espacios apropiados para jugar.

Actualmente hay más de 400 sitios arqueológicos prehispánicos dispersos en toda la capital. Para el antropólogo Christopher Parisano, de la Universidad de la Ciudad de Nueva York, esta invasión de patrimonios se debe al desordenado crecimiento.

“Debido al crecimiento rápido y masivo no se ha planificado espacios públicos en muchas partes de Lima, y este patrón es magnificado en los distritos periféricos. Entonces, en la ciudad se ha generado una escasez de espacios disponibles para el deporte y las reuniones comunales”, señaló Parisano.

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