Enrique Vera

La llamada duró casi dos minutos y fue a mediados de octubre del 2016. Una mujer que se identificaba como pedía a una operadora de la empresa Entel cancelar la línea de la cual se comunicaba.

Habían pasado dos meses desde que el paradero de Solsiret era un misterio para sus padres, Carlos Rodríguez y Rosario Aybar. En ese tiempo, ellos solo habían recibido mensajes desde el celular de la joven en el que, supuestamente, ella les decía que había decidido separarse del padre de sus hijos, Brian Villanueva, para irse de viaje.

Aquella llamada fue el elemento más importante que el fiscal Jimmy Mancilla había recogido del registro de comunicaciones desde el celular de Solsiret, que la empresa entregó luego de dos años de los pedidos hechos por los agentes de Dirincri que investigaban la desaparición de la joven.

Para entonces la policía ya tenía establecido que el chip del celular de la estudiante de Sociología había sido colocado en el teléfono de Andrea Aguirre, pareja de Kevin Villanueva, cuñado de Solsiret, el mismo día que esta desapareció (23 agosto del 2016). Por ello, el pasado 14 de febrero, Andrea y Kevin fueron capturados como sospechosos de secuestro. En los siguientes tres días, ambos dijeron que no sabían nada de Solsiret.

Faltaba una evidencia determinante. El lunes 17 de febrero, Andrea fue llevada a la Oficina de Peritaje del Ministerio Público para una diligencia de toma de muestra de voz. Allí, en una entrevista espontánea con la lingüista forense Giuliana Tito, Andrea contó que se estaba preparando para ser auxiliar de educación inicial y que para ello había aprendido de psicología infantil.

En la comparación con la llamada a Entel, los valores analizados por la perito (tono y estructura formántica) resultaron convergentes.

Al día siguiente, cuando Andrea ya sabía de las evaluaciones a las que había sido sometida, se quebró ante el fiscal Mancilla y confesó que tenía en su casa parte del cuerpo cercenado de Solsiret hace casi cuatro años.

— Análisis forense —

El gerente de la Oficina de Peritajes del Ministerio Público, Danny Humpire Molina, informó a El Comercio que, además del cráneo, fueron hallados segmentos del fémur, tibia, peroné y pie derechos de la estudiante.

Los restos fueron estudiados mediante un escáner 3D y placas radiológicas. Con ello se detectó rápidamente, por ejemplo, una pequeña desviación nasal y un pequeño hundimiento en el rostro que correspondían a las características de Solsiret.

Los agentes no hallaron nada del lado izquierdo del cuerpo. Humpire detalló que tampoco estaban las partes óseas donde se efectuaron los cortes, por lo cual todavía no han podido determinar qué objeto fue utilizado.

Sin embargo, consideró que es posible que ello haya sido realizado por alguien con cierto conocimiento en seccionamientos. El Equipo Peruano de Antropología Forense comunicó el miércoles que Andrea Aguirre fue voluntaria en esa institución.

La Dirincri ha establecido que Solsiret murió producto de una caída tras forcejear con Andrea, quien la acusaba de sostener una relación con su pareja, Kevin Villanueva. También que Kevin se encargó de descuartizar el cuerpo. Todo eso ocurrió el 23 de agosto del 2016.

Sin embargo, él no habría sido el único que participó en el desmembramiento, según el análisis del equipo a cargo del doctor Humpire. Para el perito, esto se ejecutó en la casa de Andrea Aguirre, situada en el Cercado de Lima, y no en el domicilio de los hermanos Villanueva, ubicado en el Callao, donde Solsiret murió.

“Todo indica que fue en la casa del Cercado. No tiene sentido que hayan llevado los restos desde el Callao”, indicó.

La Oficina de Peritaje de la fiscalía habría determinado que Solsiret Rodríguez no murió a causa de la caída que tuvo después del forcejeo. Además, se sospecha que no solo Andrea y Kevin habrían participado en el crimen.

Esto será parte de la acusación fiscal que será presentada hoy.