Los tentáculos criminales del alcalde José Delgado también llegaban a inmovilizar a serenos para que tomas de tierras se concretaran. (Foto: Rolly Reyna)
Los tentáculos criminales del alcalde José Delgado también llegaban a inmovilizar a serenos para que tomas de tierras se concretaran. (Foto: Rolly Reyna)
Enrique Vera

La , mafia dedicada al tráfico de tierras, que encabezaba el alcalde de , José Delgado Heredia, tenía en el coronel PNP Fernando Súclupe Olivos y en el mayor PNP Raúl Portella Falcón al eje de su maquinaria criminal.

Súclupe era desde este año nada menos que el jefe de la División de Tránsito y Seguridad Vial de Lima Metropolitana, pero desde el último miércoles se encuentra recluido en una carceleta del Ministerio Público en la Av. Abancay. Hasta el año pasado, Súclupe fue jefe de la División Policial Sur; y Portella se desempeñó como comisario de Punta Negra. La fiscalía ha establecido que por su jerarquía ambos destinaban personal para apoyar a que los invasores se posesionaran de lotes. Luego, ordenaban que sus agentes se retirasen del predio usurpado aun cuando los propietarios solicitaran ayuda urgente.

Al coronel Súclupe, quien estuvo al mando de los comisarios asignados al sur de Lima en el 2019, se le sindica haber impedido que unidades policiales de los distritos aledaños a Punta Negra intervinieran cuando la mafia tomaba algún terreno.

Así ocurrió, por ejemplo, el pasado 12 de setiembre cuando La Jauría del Sur irrumpió en un área de 2.028 metros cuadrados, a la altura del kilómetro 43 de la Panamericana Sur, donde estaba el grifo Kío.

—Engranaje del delito—

La policía determinó que para invadir el referido predio, el alcalde Delgado tuvo un acuerdo previo con los presuntos traficantes de tierras Catalino Echevarría, Hugo Huapaya y Filomeno Huadaña. Delgado movería su engranaje administrativo para que se concretara la usurpación y a cambio recibiría parte del terreno.

El objetivo del alcalde era instalar ahí una feria agropecuaria y poner en venta los stands. Para ello, primero dispuso que la exgerenta de Fiscalización y Control Leia Rojas evitara la instalación del cerco metálico que los dueños del grifo estaban colocando en la periferia del terreno. Se alegó que los propietarios carecían de licencia para la obra.

Las pesquisas arrojaron que Delgado ordenó después al exgerente de Desarrollo Económico y actual gerente de Fiscalización en La Victoria, Filiberto Campos, coordinar con el coronel Súclupe y con el mayor Portella la invasión.

Así, el entonces gerente fue captado cuando sostuvo reuniones con los oficiales en las que, al parecer, recibía indicaciones de cómo proceder en el delito.

A través de interceptaciones telefónicas, la policía evidenció que el 12 de setiembre, después de la irrupción, el alcalde se comunicó con Súclupe y Portella para que conminaran al personal policial que concurrió al grifo “a retirarse y no detener ni sacar a los invasores”.

Colaboradores eficaces refirieron que como gerente de Desarrollo Económico Filiberto Campos se encargó de favorecer con documentos de posesionario al supuesto brazo ejecutor de la mafia de Catalino Echevarría. Campos también emitió una resolución de gerencia que autorizaba el funcionamiento de la feria agropecuaria proyectada por el alcalde en el terreno arrebatado.