El rastro de los Rolex robados
El rastro de los Rolex robados
Juan Lara Vásquez

En junio del año pasado, un grupo de delincuentes utilizó una comba para romper la puerta de vidrio de la Casa Banchero, al interior del centro comercial Jockey Plaza (Surco), y se llevaron joyas y relojes de alta gama. Un mes después, una pareja de esposos sufrió el robo de alhajas de oro al salir de un supermercado en San Borja. Según una de las víctimas, uno de los delincuentes tenía acento extranjero.

► ► 

En un inicio, la Policía Nacional tomó estos hechos como sucesos aislados. Sin embargo, serían el inicio de una violenta modalidad de robo que se ha extendido por Sudamérica desde hace dos años y en Europa desde el 2012.

El coronel Carlos Céspedes, jefe de la División de Investigación de Delitos contra el Patrimonio (Divinrob) de la Policía Nacional, explicó que a la fecha han desarticulado cinco bandas relacionadas a estos crímenes. Todas están conformadas “en su totalidad por ciudadanos venezolanos”.

“Trabajan exclusivamente entre ellos por la confianza que necesitan para cometer sus actividades delictivas. Sospechamos que aquellos que cometieron un asalto regresan a su país y convencen a otros a venir”, señaló Céspedes.

Además, indicó que no incluyen a peruanos para minimizar el rastro que puedan dejar. “Si trabajan con un nacional saben que este tiene arraigo en el país. Es decir, familia y amigos de donde podemos jalar un hilo”, dijo.

El jefe de la Divinrob aseguró que cada banda dedicada al robo de relojes de alta gama puede estar integrada hasta por 15 personas que atacan en grupos pequeños.

El rastro de los Rolex robados
El rastro de los Rolex robados


Mercado negro

Un experto en temas de joyería dijo a este Diario que los relojes de alta gama de segunda mano, en el mercado formal, pueden costar hasta US$5.000 menos de su valor original (algunos valen hasta más de US$18.000), según el modelo y el año de fabricación.

La Divinrob asegura que los delincuentes venden estos relojes a precios que van entre los US$4.000 y US$6.000 en el mercado negro para poder darle una salida más rápida.

La policía indicó que, una vez cometido el robo, los delincuentes esperan de tres semanas a un mes para salir del Perú. Además, son las mujeres de la banda quienes se encargan de sacar los relojes del país.


Violencia extrema

El último ataque registrado, ocurrido el pasado lunes, tuvo como víctima a una pareja de esposos, quienes resultaron heridos de bala tras ser asaltados en la puerta de su vivienda en Miraflores. El vigilante del inmueble, ubicado en la cuadra dos de la Av. Roca y Boloña, también fue baleado por ayudar a la pareja.

Dos semanas antes, frente a un hotel de San Isidro, un médico austríaco fue baleado en un intento de asalto. Días previos a este ataque, a un turista mexicano le robaron cuando iba a entrar a su hotel de la avenida Pardo. En todos estos casos los delincuentes buscaban algo en especial: un reloj de lujo.

El 16 de junio, un delincuente apuntó y golpeó con una pistola a una pareja de esposos brasileños dentro de un hotel en Miraflores. En un inicio, el delincuente intentó coger el reloj del hombre, pero al ver que este opuso resistencia agredió a ambos. Tras el robo salió del local para huir con su cómplice a bordo de una motocicleta lineal.

A mediados de agosto, la PNP capturó a seis ciudadanos venezolanos implicados en el asalto del médico austríaco. Según Céspedes, tres de ellos registraban ingreso al país con la misma fecha. Además, estas tenían registros criminales en su país, entre robos, fuga de penales y homicidio.

Céspedes explicó que han encontrado relación entre las diferentes bandas extranjeras que actúan en nuestro territorio. “El arma que fue usada para atentar contra el médico austríaco tiene similares características a la que se utilizó en el caso del secuestro de una joven en La Molina”, narró.

El 28 de junio pasado, el empresario textil Mario Fernández frustró el secuestro de su hija, quien fue interceptada por tres sujetos cuando manejaba su auto cerca del centro comercial Molicentro, en La Molina. Días después, la PNP capturó a cuatro hombres y cuatro mujeres implicados en el acto delictivo. Todos de nacionalidad venezolana.