Sacar a la policía a las calles, por Gino Costa
Sacar a la policía a las calles, por Gino Costa
Gino Costa

Lo que el momento demanda con urgencia es que la policía esté en las calles. Claramente, no es ahí donde está. Hoy solo uno de cuatro barrios del país cuenta con vigilancia policial. ¿Será que sus efectivos son insuficientes? No. Con 123 mil tenemos un policía por cada 255 habitantes, y el estándar internacional es de 250.

Si no faltan efectivos, ¿qué falta? Acabar con el 24 x 24. Por eso es una buena noticia que a partir del 1 de enero del próximo año se restablezca la exclusividad del servicio policial, quedando prohibido el trabajo  de policías para particulares.

La medida se sustenta en el incremento de remuneraciones puesto en práctica por este gobierno a partir del 2013. Con el cuarto aumento anual, a hacerse efectivo en el 2016, los policías incrementarán sus remuneraciones en un 80% en promedio y, en algunos casos, llegarán al 100% con el quinto aumento del 2017.

Por sí sola, esta decisión permitirá duplicar los efectivos desplegados diariamente en el territorio. En realidad, bastante más, pues muchos trabajan para particulares o por su cuenta en el día de servicio público. Eso terminará, con lo cual los efectivos trabajarán para la institución o se irán a su casa.

Para que el despliegue sea eficiente es preciso adoptar medidas simultáneas en diferentes ámbitos, incluyendo la capacitación, el equipamiento y la lucha contra la corrupción. Sin embargo, lo esencial consistirá en reorganizar el sistema de vigilancia y patrullaje, y fortalecer la inteligencia y la investigación criminal. Lo primero demandará integrar y complementar esfuerzos con los serenazgos municipales, mucho de los cuales ya cuentan con un servicio organizado. Si a los policías les sumamos los serenos, tendremos un efectivo de seguridad por cada 212 habitantes, bastante mejor que el ratio recomendado.

Para facilitar la integración con la policía esta debe contar con un mando único en cada distrito donde existe un serenazgo e incorporar a sus efectivos en todos los vehículos y centros de comunicaciones municipales. Así se le dará a los serenazgos la fuerza disuasiva y la autoridad de policía que no tienen, ampliando la cobertura del servicio policial con el esfuerzo vecinal.

Estas medidas preventivas deben acompañar el fortalecimiento de la inteligencia y la investigación, fundamentales para desarticular el crimen. Aunque se cuenta con capacidad demostrada, los recursos disponibles son insuficientes. El fin del 24 x 24 permitirá duplicar y hasta triplicar a los agentes y detectives, que deben contar con el apoyo tecnológico con el que hoy no disponen.

La solución es esta y no sacar a los militares a las calles, pues no están preparados para la seguridad ciudadana. La tentación de hacerlo es política y efectista, pero no de naturaleza técnica. No hay evidencia que la sustente. No olvidemos que México recurrió a los militares a partir del 2007 con resultados catastróficos: 70 mil muertos y 20 mil desaparecidos, la mayoría de ellos pobres e inocentes.