SUAT: el escuadrón PNP que acude cuando todo falla [CRÓNICA]
SUAT: el escuadrón PNP que acude cuando todo falla [CRÓNICA]
Fernando González-Olaechea

La duda mata. Ese axioma es uno de los centrales de Carlos Cabrejos, coronel y jefe de la Subunidad de Acciones Tácticas () de la policía. El equipo que dirige es compacto: solo 130 miembros, centralizados en Lima pero que atienden situaciones de emergencia en todo el país. La SUAT es un grupo élite enfocado en combate cercano que va solo cuando es llamado. Si las demás alternativas fallan o se prevé un riesgo tal que cualquier otra opción podría fallar, llega. “Somos el último recurso y para eso entrenamos”, añade el coronel. 

Su última intervención fue en la autopista Ramiro Prialé el pasado lunes. Se quería capturar a un grupo de criminales cuando iba a asaltar un grifo. Cinco delincuentes murieron en el enfrentamiento y un civil resultó herido. 

El uso de potentes luces sirve para confundir e intimidar a criminales.(El Comercio / Alessandro Currarino)

Cabrejos no supera el metro setenta. Es un tipo de pocas palabras, de mirada vivaz. Los años en zona de emergencia durante la década del 80 han curtido a este hombre que ve en el entrenamiento su mantra. 

–¿Cómo mantener la calma y evitar la duda, los nervios, ese segundo de más que puede costarle la vida a civiles, a compañeros o a uno mismo?

–Entrenar, hacer operaciones, ir al gimnasio. Y volver a entrenar. No detenernos –dice firme y ensaya una sonrisa como cierre.

La SUAT fue creada en 1988 como una forma de respuesta ante la urbanización del terrorismo, principalmente de Sendero Luminoso, afirma el coronel Cabrejos. Años después, el equipo fue especializándose en situaciones con rehenes, como la toma de una sede del BBVA en Gamarra en el 2010, que terminó con la muerte del secuestrador tras la intervención de un equipo SUAT. Con el tiempo han seguido cambiando. Ahora apoyan en la captura de sicarios, cuyos asesinatos cada vez se hacen más frecuentes, y otros criminales.

El entrenamiento no solo es en uso de armas, sino en escenarios posibles de ingresos a inmuebles para detener y neutralizar delincuentes o rescatar rehenes. (El Comercio / Alessandro Currarino)

Sus entrenamientos son en la base de la Dirección de Operaciones Especiales (Dinoes), de la cual dependen, al igual que otras unidades. Los entrenamientos se centran en ejercicios de tiro y asalto de instalaciones. Simulan tomar una casa ocupada por criminales. Lo hacen con un equipo que pesa más de 20 kilos bajo el duro sol de Ate. Más que el fusil que tienen entre manos, su arma es la rapidez. 

En la SUAT saben que pueden ser denunciados debido al alto riesgo de sus acciones, cuenta el comandante Marco Jara, segundo al mando de la unidad, como de hecho lo son por el civil herido del último lunes. Parte del entrenamiento consiste en superar ese enorme miedo, aquel de herir o matar a un inocente. 

“La presencia de la SUAT se vuelve más relevante ante delincuentes más avezados y más armados”, dice el coronel Cabrejos. Entre los miembros de la SUAT, así como en el Ministerio del Interior, la propuesta de varios alcaldes de delegar al Ejército funciones de lucha contra el crimen y vigilancia no es vista con buenos ojos. 

La sorpresa es un factor clave en el trabajo de la SUAT. (El Comercio / Alessandro Currarino)

Al entrenar, los miembros de la SUAT se mueven con agilidad, como una hidra que ataca desde distintos lados a la vez. Dan comandos con toda la voz que tienen. Hablan en clave y con agresividad. Alrededor de ellos hay una docena de explosiones de otro entrenamiento, pero no se inmutan. 

“Los criminales –reflexiona el comandante Jara– viven el miedo de la gente, la intimidan para que no denuncie, para extorsionarla. Nosotros usamos el miedo para neutralizar a esos delincuentes. Somos más agresivos, siempre dentro de la ley, pero tenemos que ser más rápidos que ellos, más firmes y estar comprometidos con nuestra labor”. Luego calla y voltea a supervisar otro entrenamiento.

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