Poco antes del amanecer, camiones de basura y trabajadores de limpieza de la Municipalidad de Chorrillos comienzan a rodear el frontis del Instituto Nacional de Salud. (Foto: Hugo Curotto / El Comercio)
Poco antes del amanecer, camiones de basura y trabajadores de limpieza de la Municipalidad de Chorrillos comienzan a rodear el frontis del Instituto Nacional de Salud. (Foto: Hugo Curotto / El Comercio)
/ HUGO CUROTTO
Milagros Asto Sánchez

Algo apesta alrededor del Instituto Nacional de Salud (INS).

Para saber qué es, basta con pararse en la fachada de esa institución, ubicada en la cuadra 22 de la avenida Huaylas, en Chorrillos, y caminar unos pocos pasos hacia la derecha; el resto es seguir el olor. Pese a la feroz campaña a favor de la higiene desatada por la pandemia del , decenas de camiones de basura de la Municipalidad de Chorrillos se ubican día y noche exactamente al costado del INS, entidad que hoy se encarga de descartar o confirmar los casos de COVID-19 en el Perú.

En un terreno de 200 metros de largo por 15 metros de ancho, vehículos llenos de desechos, polvo, moscas, ratas, malos olores, llantas y chatarra se mezclan en esa zona formando un potente cóctel contaminante que se vuelve especialmente nauseabundo durante el verano.

Son las 5 de la mañana del último jueves y este depósito manejado por el municipio se convierte en el centro de operaciones de los basureros. Desde el cruce de las avenidas Huaylas y Ariosto Matellini, vías neurálgicas en Chorrillos, se ve cómo por la fachada del INS desfilan trabajadores de limpieza y más camiones de basura, que se unen a la treintena de vehículos estacionados permanentemente al lado de esta institución. Uno de los camiones mide 15 metros de largo y se detuvo allí algunas horas atrás, completamente rebalsado de desperdicios malolientes.

Camiones con desechos se estacionan junto al Instituto Nacional de Salud. (Foto: Giancarlo Ávila /El Comercio)
Camiones con desechos se estacionan junto al Instituto Nacional de Salud. (Foto: Giancarlo Ávila /El Comercio)
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Lo más indignante es que los trabajadores del INS llevan 15 años soportando la pestilencia. En la misma situación se encuentran unas veinte familias de la Cooperativa de Vivienda de los Trabajadores del Instituto Nacional de Salud (Coovitins), quienes viven en la Av. Prolongación Ariosto Matellini, exactamente al frente de donde se extiende la fila de camiones de basura.

Con el calor, entran a las casas las moscas, las ratas y las cucarachas. Hace unos años, mi mamá y mi nieto se llenaron de alergias, les salió sarna en el cuerpo. Cuando los llevamos al doctor, nos dijo que era por el ambiente”, cuenta una residente que prefiere no revelar su nombre.

Reclamos al tacho

Según los vecinos, este problema empezó entre el 2004 y el 2005, cuando el entonces alcalde Augusto Miyashiro Yamashiro construyó la pista entre el INS y la urbanización. La pista resultó más angosta de lo que se esperaba y quedó un espacio de tierra libre junto al INS. Según narra otra vecina, que también protege su identidad para evitar posibles represalias, el burgomaestre dijo que iba a poner los camiones en el terreno libre solo por un año. “Pero hasta ahora siguen ahí. Los camiones, la basura y la pestilencia”.

Este parte del panorama que decenas de vecinos observan todos los días al salir de sus casas. (Foto: Hugo Curotto / El Comercio)
Este parte del panorama que decenas de vecinos observan todos los días al salir de sus casas. (Foto: Hugo Curotto / El Comercio)
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Los enormes camiones repletos de basura también se estacionan durante el día en plena pista entre el INS y la urbanización Coovitins. (Foto: El Comercio)
Los enormes camiones repletos de basura también se estacionan durante el día en plena pista entre el INS y la urbanización Coovitins. (Foto: El Comercio)

Los residentes han presentado decenas de reclamos para denunciar la contaminación de la que son víctimas. Miyashiro dejó el sillón municipal y nunca les hizo caso. Luego asumió el cargo su hijo, el hoy alcalde Augusto Miyashiro Ushikubo, quien durante la última campaña prometió retirar los vehículos pesados y transformar ese depósito en un bulevar. Pese a los reclamos, todo sigue igual.

La poca preocupación por la salubridad se observa también en la parte trasera del INS. Residentes de la calle San Pedro, en las faldas del cerro, aprovechan la nula fiscalización municipal para arrojar basura dentro de esa institución. Y una vez más, nadie hace nada.

La basura tirada dentro del INS está conformada principalmente por desechos orgánicos y desmonte. (Foto: Hugo Curotto / El Comercio)
La basura tirada dentro del INS está conformada principalmente por desechos orgánicos y desmonte. (Foto: Hugo Curotto / El Comercio)

Sin respuesta

El mismo INS ha exigido a la municipalidad en varias oportunidades que retire los camiones, según confirmó a este Diario una fuente de esa entidad. El último de los documentos fue enviado al municipio el 13 de marzo del 2020. En este, el INS afirma que por ser el “centro de referencia nacional encargado de la investigación y diagnóstico de enfermedades infecciosas” debe contar “con los máximos niveles de protección de salubridad e higiene”.

Se ha advertido que los alrededores que colindan con la Av. Prolongación Matellini se encuentran llenos de desmonte y basura [...] generando con ello un foco infeccioso, que no solo pone en riesgo la salud de los vecinos por la contaminación (vectores, roedores y otros), sino que pueden generar contaminación indirecta al trabajo que viene desarrollando el INS a través de sus laboratorios, a favor de la comunidad”, señala el documento.

Sin embargo, en este texto el Instituto Nacional de Salud no apunta directamente a la municipalidad como responsable de esa situación, sino que culpa a “vecinos o personas ajenas al lugar”.

El Comercio intentó comunicarse con la Municipalidad de Chorrillos para conocer su respuesta ante los cuestionamientos de los vecinos y trabajadores del INS, pero hasta el cierre de esta edición no obtuvo comentarios al respecto.

(El Comercio)
(El Comercio)

Entrevista

CIRO MAGUIÑA

Médico infectólogo de la Universidad Cayetano Heredia y vicedecano nacional del Colegio Médico del Perú

“El COVID-19 revela la crisis sanitaria en el Perú”

— ¿Cómo afecta esta situación insalubre al INS y la urbanización vecina?

En este caso, lo primero que se generan son gérmenes, cucarachas y moscas que llegan a las viviendas cercanas, a los alimentos, y causan enfermedades gastrointestinales, problemas respiratorios y enfermedades como leptospirosis, que tiene que ver con los roedores. Es un foco de contaminación latente para muchas enfermedades. Tener un depósito de camiones de basura es como tener la basura acumulada, es un foco peligroso de contagio.

— ¿El riesgo aumenta en verano?

Sí, porque el calor descompone los productos y eso genera más gérmenes, salmonelas y parásitos.

— ¿No es paradójico que enfrentemos al coronavirus en medio de panoramas como estos y en sitios claves como el INS?

El coronavirus revela la grave crisis sanitaria histórica que tenemos en el Perú y destapa nuestros problemas estructurales, la basura es uno de ellos. Es urgente que el Estado ejecute un plan nacional de agua y desagüe y de higiene. El presidente Martín Vizcarra debería aprovechar la ley de emergencia vigente para hacer eso y darle un plazo al municipio de Chorrillos para que reubique los camiones.

— ¿Esta situación pone en riesgo los análisis?

Más que para los análisis, el riesgo de contaminación afecta a la población circundante como los vecinos y quienes trabajan en el INS.

— ¿A qué distancia debería estar el INS de un depósito de camiones de basura?

A varias hectáreas de distancia, estos lugares deben estar aislados, así lo exige la bioseguridad.

El reconocido infectólogo Ciro Maguiña insta al gobierno a ejecutar cuanto antes un plan nacional de agua y desagüe y de higiene.
El reconocido infectólogo Ciro Maguiña insta al gobierno a ejecutar cuanto antes un plan nacional de agua y desagüe y de higiene.
/ ELIAS ALFAGEME

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