La Defensoría del Pueblo acudió al hospital y pidió la intervención de Susalud, para encontrar una solución a fin de que los niños continúen con el tratamiento. (Foto: Difusión)
La Defensoría del Pueblo acudió al hospital y pidió la intervención de Susalud, para encontrar una solución a fin de que los niños continúen con el tratamiento. (Foto: Difusión)
María del Carmen Yrigoyen

Diez adolescentes con insuficiencia renal crónica podrían quedarse sin atención médica desde mañana. Hasta hoy, los menores pueden someterse a hemodiálisis en el área de nefrología del hospital Cayetano Heredia, en San Martín de Porres. Esto, gracias a un convenio que firmó el Seguro Integral de Salud (SIS), a través del Fondo Intangible Solidario de Salud (Fissal), con la Universidad Privada Cayetano Heredia (UPCH).

El acuerdo, que vence hoy, establecía que la universidad enviaría a sus especialistas para la atención de los pacientes y que prestaría sus equipos de hemodiálisis, ya que el hospital no cuenta con un servicio propio para estos procedimientos.

El mes pasado, la Defensoría del Pueblo advirtió que el convenio estaba por vencer y que no se había acordado ninguna prórroga. Tampoco se había previsto una alternativa para que los menores, quienes requieren hemodiálisis a diario, no quedasen desprotegidos.

“Se trata de niños que necesitan hemodiálisis por el resto de sus vidas. Si no la reciben, corren peligro”, dice Estela Lozano Reyes, jefa de la Oficina Defensorial de Lima Norte.

Lozano se reunió el 16 de agosto con la directora del hospital, Aída Palacios, y con el jefe del Fissal, Diego Venegas. Ese día, ambos se comprometieron a crear un servicio de hemodiálisis propio que atendiera a adultos y niños en general.

No partían de cero. La UPCH les donaba cuatro de las ocho máquinas de hemodiálisis con las que realizaban el servicio. También les regalaba algunos muebles.

Venegas le aseguró a Lozano que habría presupuesto para la adquisición y mantenimiento de los equipos necesarios. Palacios añadió que pronto se emitiría una resolución directoral para crear el servicio. “Pero vemos que no se ha hecho nada: no hay resolución ni traslado de presupuesto”, insiste Lozano. Tampoco se ha designado a un jefe del servicio de hemodiálisis.

Por eso, la Defensoría ha solicitado la intervención de Susalud.

Nada garantiza la continuidad del tratamiento de los niños.

Consultado por este Diario, el hospital Cayetano Heredia dijo que solo había prestado sus instalaciones. “Todo depende del Fissal”, dijeron en el área de prensa.

—Pacientes delicados—

La Asociación de Padres de Niños con Insuficiencia Renal Crónica y Terminal, así como Trasplantados del hospital Cayetano Heredia se han reunido con la defensoría, directivos de la UPCH y representantes del hospital para pedirles la extensión del convenio. Temen que de llevar a sus niños a un centro exclusivo de hemodiálisis pueda presentarse alguna complicación y no haya cómo responder con rapidez.

Los pacientes tienen entre 13 y 17 años. Algunos nacieron con fallas renales, otros las desarrollaron a temprana edad. En todos los casos, el problema ya es crónico y se ha ido complicando con otros cuadros.

Estela Lozano explica que algunos de estos menores podrían sufrir un paro durante el proceso de limpieza de sangre. Por esa razón, los padres señalan que el servicio debe brindarse en un hospital preparado para atender casos complejos.

—A escala nacional—

Lamentablemente, dice la Defensoría, este problema se repite en otros lugares del país. “En Sullana (Piura) se registraron problemas similares por la culminación de convenios para que reciban la atención que los pacientes con insuficiencia renal demandan”, dice la institución.