Gladys Pereyra Colchado

Hay dos escenarios que se repiten en cada concierto que se organiza en Lima. El primero empieza meses antes del show con una venta de entradas por Internet a la que sospechosamente pocos pueden acceder. No importa el género de tu artista o banda favorita, entras a la página web apenas se inicia la venta, encuentras que tienes la posición 50 mil o 70 mil en la cola virtual y en pocos minutos ya perdiste la oportunidad de ir al concierto por la vía oficial porque todas las zonas se han agotado.

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El segundo momento ocurre el día del concierto. Llegas a una de las puertas con la entrada que conseguiste por una reventa de las tantas que se publicitan sin control en redes sociales, haces cola y a pocos metros, en el día que tanto esperaste, descubres que ni tu entrada es verdadera ni tienes a quién reclamar. Perdiste tu dinero.

Esto le pasó a por lo menos 7 mil personas el último 18 de octubre, día del primer concierto de Daddy Yankee en Lima. Para la mañana siguiente, la Policía Nacional había capturado a dos miembros de una de las bandas de estafadores y anunciaba en conferencia de prensa que se había puesto al descubierto el modus operandi. Ese mismo día El Comercio volvió al Estadio Nacional para el segundo show del cantante puertorriqueño. En las puertas, ningún revendedor intentó siquiera disimular su ilícito negocio con entradas desde los mil soles. Ese día hubo más quejas de gente estafada y ninguna captura.

Varias modalidades

Gabriel Lazo, especialista en temas de ciberseguridad y gerente de EnHacke, explica que el negocio de la reventa se inicia con el uso de tecnologías obtenidas en el mercado negro para acaparar la compra de entradas burlando los sistemas de seguridad de páginas como Teleticket.

Una de estas son los navegadores virtualizados (programas que permiten acceder a varias sesiones con el mismo navegador en un equipo) o las granjas de celulares. Esta última fue una modalidad conocida hace unos años porque era usada por delincuentes para realizar falsos servicios de taxi por aplicativo. “Son programas automatizados que, con muchos celulares, generan interacción en cualquier plataforma. Se usa mucho para los trolls, pero también pueden generar interacciones en páginas de venta”, dice.

No son programas baratos ni fáciles de conseguir. Pero el mercado del cibercrimen permite incluso acceder a servicios desde países de otro continente. “En la India te pueden cobrar entre 5 y 10 dólares todo el día”, indica.

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Acaparamiento de entradas
Acaparamiento de entradas

- Uso de navegadores virtualizados (programas que se adquieren en el mercado negro) que permiten acceder desde un solo dispositivo a varias sesiones de distintos navegadores (Google, Mozilla Firefox, Microsoft Edge) al mismo tiempo

- Granjas de celulares: muchos equipos celulares realizando la compra al mismo tiempo.

- Modalidad artesanal: cientos de personas realizan el servicio desde la India.

2
QR falso
QR falso

- En esta etapa, los revendedores adquieren una entrada original que se usa como modelo.

- El mismo QR puede ser vendido a decenas de personas. Solo ingresa al evento quien llega primero.

- También modifican los QR para que parezcan distintas entradas, pero el código no existe.

El problema es que para evitar esto se podría mejorar el sistema de seguridad de las páginas web de venta. Sin embargo, para el gerente general de Teleticket, Luis Eduardo González Orellana, la comprobación con DNI, por ejemplo, solo dificultaría el proceso de adquisición ante una gran demanda.

“Lo único que pasa cuando compras con DNI es que haces todo peor porque cuando hay alta demanda tratas que la compra sea rápida. Si tú le pones dos o tres pasos más es peor. Para el fútbol se usa el DNI e igual revenden, igual hay estafas”, dice. En conversación con este Diario, González atribuyó el incremento de revendedores a la enorme demanda de espectáculos pospandemia y a la falta de control por parte de la policía. “Te vas a cualquier concierto y por lo menos hay 50 revendedores afuera y la policía los ve y no hace nada”.

Pese a que la policía hizo algunas capturas en el primer concierto del Daddy Yankee, al día siguiente los conocidos revendedores continuaban operando.

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