Hernán Medrano Marin

El avance de la tecnología digital ha transformado, y lo sigue haciendo, la manera en que las personas interactúan con su entorno. Un claro ejemplo se da en la comunidad escolar, donde alumnos y alumnas tienen al internet como un gran aliado para el aprendizaje y la comunicación. Sin embargo, este escenario plantea riesgos significativos como el acoso cibernético, la exposición a contenido inapropiado y la vulnerabilidad ante el grooming y otros tipos de peligros. En ese contexto, el buen uso de las y plataformas en línea resulta crucial para preservar el bienestar de los menores.

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Según un informe de Unicef del 2020, el uso de dispositivos móviles y un mayor acceso a internet de banda ancha ha llevado a que los perpetradores accedan a niñas, niños y adolescentes mediante perfiles falsos en redes sociales sin protección y foros de juegos en línea. Estos espacios son propicios para captar a sus víctimas a las que atraen con atención y estableciendo una relación de confianza.

En ese sentido, a fin de identificar y analizar las percepciones de escolares y docentes respecto a los riesgos a los que están expuestos los estudiantes en Internet, así como desarrollar al mismo tiempo estrategias efectivas de prevención, se realizó el estudio “Percepciones y usos de las redes sociales en escolares en el Perú”, a cargo de eBIZ. En él participaron 781 niños y 125 maestros de cuatro escuelas del país (dos privadas y dos públicas). Los alumnos pertenecen al 4to, 5to, 6to de primaria, y 1ero de secundaria.

Redes sociales preferidas

Los resultados indican una alta prevalencia en el uso de y , así como Instagram en tercer lugar, con diferencias de uso significativas entre alumnos y alumnas. Por este motivo, el estudio concluye que dichas plataformas deberían ser utilizadas como medio para la difusión de campañas sobre los riesgos que hay en las plataformas digitales, y también para identificar conductas de riesgo.

Respecto a los intereses temáticos de los estudiantes y los contenidos que consumen en plataformas digitales, la mayoría manifestó su interés en deportes, artes diversas y socializar (principalmente los de mayor edad).

Otros servicios utilizados y mencionados por todos los grupos, ampliando la consulta al entorno digital, son Spotify y YouTube. En el primer caso como plataforma de música y el segundo con múltiples usos: como canal de entretenimiento, información y aprendizaje, para ver podcasts y programas largos con alguna temática interesante; además de reproductor musical.

En relación a WhatsApp, se le reconoce como un canal de comunicación para coordinar tareas y hablar con la familia; mientras que Instagram se entiende como un canal informativo y de comunicación privada donde comparten contenidos de su interés y adicionalmente hechos de su propia vida a través de mensajes directos o de publicaciones temporales para audiencias limitadas.

En tanto, TikTok es en todos los casos un espacio de entretenimiento, información y aprendizaje. Asimismo, se destacó su función de herramienta de búsqueda, precisando que los alumnos no quieren obtener información para leer, sino a alguien que explique un tema. Su ejercicio de socialización consiste en compartir por interno contenidos que resuenen o sean de potencial interés entre amigos.

Sobre la tipología de contenidos, se consume contenido educativo (temas curiosos o datos interesantes), además de contenido que evidencie riesgos o peligros con los que uno se pueda identificar. Se mencionó también al humor directo y al contenido efectista (hechos misteriosos, accidentes), de desarrollo personal y de salud.

¿Qué situaciones han pasado?

Los estudiantes reportaron diversas experiencias en internet, algunas de las cuales son preocupantes. La situación que más se ha presentado es la de agregar a su lista de contacto a una persona desconocida (41,4%). Asimismo, un 14,5% de los escolares reportaron que durante su interacción en redes sociales han fingido ser otra persona.

Además, existen comportamientos riesgosos y experiencias negativas reportadas por los estudiantes, con las alumnas reportando mayor incidencia en varias de estas áreas, lo cual refleja la situación estructural de violencia de género en la que se encuentra nuestro país, y que genera una mayor percepción de riesgo entre niñas y adolescentes.

Una de estas situaciones tiene que ver con el hecho de que a un porcentaje estimado de alumnas se les ha solicitado fotos o videos de ellas mismas por internet.

En tanto, los estudiantes también identificaron varias situaciones que consideran peligrosas, aunque no necesariamente las hayan experimentado. La percepción de peligro es alta en situaciones que involucran solicitudes de información personal, en especial familiar (64,9% ) y encuentros en persona (54,2%).

Otros escenarios identificados como peligrosos por los mismos estudiantes en la esfera del internet son: amenazas de difusión de fotos o conversaciones (53,2%) y el pedido de datos personales (63,8%).

Por otro lado, la mayoría de los estudiantes (96,41%) precisó saber a dónde acudir en caso de enfrentar situaciones peligrosas en internet, tal como las señaladas anteriormente. La opción más popular es acudir a los padres (84,3%), seguida de contactar a la policía (52%), ir con otros familiares (48%) y amigos (19,4%).

El buen uso de las redes

Respecto a cómo consideran que debería difundirse material sobre los riesgos de las plataformas digitales, el alumnado recomendó que el contenido previo sea fácilmente ubicable en la red social TikTok, por categorías, y que si es necesario extender alguno de los contenidos a una versión larga el soporte sea YouTube. También sugieren que no se maneje contenidos con un enfoque demasiado serio o académico; debería tener una “moraleja” escondida entre anécdotas y testimonios, y utilizar formatos como storytime o en humor over-the-top.

Otro punto que resaltaron es que se enseñe a usar redes sociales con seguridad. Sugirieron que el contenido se divido en subtemas tales como casos y prevención, y que eduque desde casuística real y/o planteando preguntas directas. También sugirieron que haya una sección especial para adultos con contenidos claramente dirigidos a ellos.

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Milagros Sáenz, vocera del colectivo Volvamos a Clases, indicó a El Comercio que en la actualidad el uso de la tecnología, a través de tablets o smartphones, es un arma de doble filo porque si bien por un lado accedes a cantidades de información muy valiosas, tienes al alcance de la mano fuentes muy confiables y puedes entrar a aplicaciones de aprendizaje, por otro lado también accedes a sitios peligrosos y con contenido nocivo para un menor de edad.

Los chicos de cualquier edad acceden a todo y así como acceden a fuentes muy confiables también acceden a fábricas de fake news hasta páginas webs que no son aptas para su edad debido a su alto contenido sexual explícito o contenido muy fuerte para su edad socioemocional”, comentó.

Añadió que hay una autorreflexión muy dura que tienen que hacer los padres y madres de familia, y es que la tablet o el smartphone no es una “niñera”. “Dejas a niños de 8 o 9 años con el celular o la tablet por horas y no estás supervisando lo que están mirando”, detalló.

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Saenz también consideró necesario que tanto los alumnos como los padres reciban clases o talleres de sobre el buen uso del internet. En el caso de los estudiantes más enfocado a saber buscar fuentes verdaderas, verificar la información, entre otras cosas; y en el caso de los papás orientado a saber qué es lo que están usando nuestros hijos y cómo lo están usando.

En las escuelas podrían dar clases de cómo darle un uso correcto al smartphone, las redes sociales, podrían empezar con una clase de cómo verificar que las webs sean fidedignas. Que les enseñen a los chicos a navegar seguros. También que nos enseñen a nosotros los adultos. Como padres tenemos que estar muy a la vanguardia e informados del uso de la tecnología y sus consecuencias. Yo creo que los papás todavía no saben tanto del real daño que el uso tan temprano y prolongado de celulares y tablets va a causar a los chicos. Recién están saliendo los primeros estudios”, acotó.

¿Qué opinan los docentes?

Los profesores y alumnos coinciden en la popularidad de TikTok y YouTube, pero los primeros subestiman el uso de Instagram y sobreestiman el uso de Facebook entre los estudiantes. Esta diferencia podría indicar una brecha generacional en la comprensión de las preferencias de redes sociales de los estudiantes.

Los docentes parecen estar más conscientes de ciertos comportamientos de riesgo, como agregar desconocidos y capturar imágenes sin permiso, pero pueden no estar completamente al tanto de otros comportamientos como fingir ser otra persona. Esta discrepancia sugiere la necesidad de una mayor comunicación y educación sobre los diversos riesgos en línea que enfrentan los estudiantes.

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Ambos grupos coinciden en que la solicitud de datos personales es muy peligrosa, pero los profesores están más preocupados por los retos peligrosos en comparación con los alumnos. Esto puede indicar que los maestros están más al tanto de las tendencias de riesgo en línea que pueden no ser tan evidentes para los estudiantes.

Hay una coincidencia general en el conocimiento de los recursos de apoyo. Sin embargo, los profesores subestiman la confianza de los estudiantes en acudir a sus padres y sobreestiman el papel de la directiva del colegio. Esto sugiere la necesidad de alinear las estrategias de apoyo en base a la confianza y las preferencias de los escolares.

Recomendaciones

El estudio concluye que se necesita fortalecer la educación sobre seguridad en internet y es imperativo mejorar las estrategias de prevención de riesgos en línea para niñas, niños y adolescentes. En ese sentido, se recomienda:

  • Incrementar la educación digital en las escuelas, incluyendo la formación de docentes en ciberseguridad y ciudadanía digital. Es fundamental que los profesores reciban formación continua sobre las tendencias y hábitos en línea de los estudiantes para mantenerse actualizados.
  • Fomentar la participación activa de los padres en la supervisión del uso de Internet de sus hijos. Fortalecer su papel en la educación sobre seguridad en línea, ya que los estudiantes confían significativamente en ellos como primera línea de apoyo.
  • Desarrollar campañas de concienciación sobre los riesgos en línea y cómo prevenirlos a través de las redes sociales más utilizadas por los ellos.
  • Implementar políticas públicas que promuevan entornos digitales seguros para los menores con una mirada preventiva.
  • Mejorar la comunicación entre estudiantes y profesores para abordar las diferencias en la percepción de riesgos y asegurar que todas las formas de comportamiento peligroso sean reconocidas y gestionadas adecuadamente.
  • Desarrollar programas de intervención que consideren las preferencias de los estudiantes en cuanto a quién acudir en situaciones de riesgo, asegurando que se sientan cómodos y apoyados al buscar ayuda.