Juan Guillermo Lara

Cada día Rubén Goycochea, un joven de 31 años, va hasta la Unión Nacional de Ciegos del Perú (UNCP), ubicada frente a la plaza Bolognesi. Pese a que conoce la ruta, pues la realiza desde hace más de cinco años, nunca supo que en el medio se erige un gran monumento al héroe de la Batalla de Arica.

“Para que me ubique, las personas solo me decían: ‘Vete de frente hasta la plaza’. Pero yo no tenía la menor idea de qué podía haber ahí o si podía caminar por ese lugar”, dice Rubén.

La UNCP cuenta con 265 socios que recorren la ciudad a diario. Sin embargo, así como Rubén, muy pocos tienen la oportunidad de conocer el patrimonio del Centro Histórico.

—Tours de contacto—
Desde hace cuatro meses, el diseñador Vladimir Velásquez, director del proyecto Lima Antigua, comenzó a realizar caminatas para grupos de personas invidentes y con disminución visual en las que se recorren los principales monumentos del Centro Histórico.

“Hace un par de meses tuve una presentación sobre mi proyecto Lima Antigua. En el público estuvo el presidente de la UNCP y se me ocurrió la idea de realizar caminatas con ellos”, dice Vladimir.

La parte más difícil llegaría después: ¿Cómo le enseñas a “ver” a una persona ciega? ¿Cómo le explicas un color? “Lo que hago es pedirles que usen los otros sentidos, y la imaginación con comparaciones. Si quiero ejemplificar la sangre, la comparo con la textura de una fresa aplastada”, explica Vladimir.

El primer tour fue en la plaza Bolognesi, donde una docena de personas invidentes tocó y visualizó mentalmente la Batalla de Arica a través de la textura de una versión del cuadro “El último cartucho”, de Juan Lepiani, que está en uno de los frisos del monumento.

“No solo fue la primera vez que caminé por una zona donde pensé que no había nada. Ahora sé que hay una plaza con flores y en el medio está Bolognesi empuñando su revólver”, dice Juan Pérez, miembro de la UNCP.

—Ciudad indiferente—
Para Vladimir, Lima no es una ciudad accesible para personas con discapacidad. “Cruzar la avenida Paseo Colón es una tarea imposible. Las coasters no paran, el semáforo solo da verde a los autos y nadie ayuda a las personas a cruzar”, dice.

Para el urbanista Angus Laurie, los problemas de accesibilidad para personas con alguna discapacidad se dan en toda la ciudad.

“Lima es caótica para invidentes, adultos mayores o personas en silla de ruedas. Los semáforos solo buscan maximizar el tiempo de paso de los autos”, indica.

Jorge Paurinotto, subgerente de la Gerencia de Servicios a la Ciudad de la Municipalidad de Lima, informa que existe un proyecto para colocar en el Damero de Pizarro 307 bloques podotáctiles (pisos en alto relieve que indican el peligro en la ruta).

Sin embargo, Rubén reclama que los vendedores ambulantes bloquean con sus productos esta señalética en el piso. Además, advierte que la cuadra que está frente al local de la UNCP no cuenta con estos pisos especiales.

Lee también...