El Ministerio Público ha solicitado nueve meses de prisión preventiva contra John Kelvin (Captura TV / Instagram)
El Ministerio Público ha solicitado nueve meses de prisión preventiva contra John Kelvin (Captura TV / Instagram)
Gladys Pereyra Colchado

A Dalia Durán aún le quedan las marcas de la agresión perpetrada por Jonathan Sarmiento Llanto, cantante conocido como . Están en su rostro y su cuerpo como muestra de una violencia machista que no da tregua a las mujeres. Lo que no se ve, aunque sea igual de doloroso, es el impacto emocional y psicológico que conlleva exponer su historia para exigir justicia, especialmente cuando aparecen voces que la responsabilizan por lo ocurrido y cuestionan sus actos, amparadas en el cómodo argumento de que son “opiniones polémicas”.

No es la primera vez que una víctima es culpada por sobrevivir a una agresión física, maltrato psicológico, violación o acoso. La revictimización o daño adicional a la víctima a consecuencia de acciones u omisiones de parte de las entidades del sistema de justicia, así como el escarnio al que es sometida una mujer a la que se le cuestiona cada una de sus acciones, incluso con mayor énfasis que al agresor, no son situaciones recientes. ¿Qué pasa por la mente de una víctima de agresión y por qué algunas mujeres no denuncian al agresor? Esta nota fue publicada originalmente el 17 de enero de 2020 a raíz de otro caso de violencia y hoy sigue siendo vigente.

[Nota original]

Minutos después de la recaptura del sujeto que intentó quemar a su pareja en una calle de , la exministra María Luisa Cuculiza fue entrevistada por Canal N por su experiencia de casi dos años como titular del Ministerio de la Mujer. En los cuatro minutos que duró el enlace telefónico, la también exparlamentaria fujimorista responsabilizó “en primer lugar” a la víctima, la insultó varias veces y dijo que era ‘bestia’ por no haber denunciado a su agresor Julio César Rojas Mogollón.

La Victoria
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Lamentablemente, sus declaraciones no son aisladas. Familiares, amigos o testigos de casos de violencia han volcado la frustración hacia la víctima al no comprender por qué no denunció al agresor a tiempo. La respuesta no es nada simple.

Patricia Garrido, psicóloga del programa Aurora del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP), explica que en muchos casos las víctimas padecen el llamado síndrome de la mujer maltratada, donde una suma de factores, especialmente la culpa, el miedo y la vergüenza, impiden que vea posible escapar del círculo de violencia en el que se encuentra.

Se trata de casos en los que la violencia no ha ocurrido por primera vez. Las mujeres sienten responsabilidad por no haber denunciado de forma oportuna, tienen miedo a las represalias que pueda tomar el agresor y una desesperanza sobre su futuro”, explicó a El Comercio.

Julio César Mogollón tiene cuatro denuncias de agresión contra la mujer. (Foto: Cesar Grados/GEC)
Julio César Mogollón tiene cuatro denuncias de agresión contra la mujer. (Foto: Cesar Grados/GEC)

La dependencia emocional y económica también juegan un papel determinante. La especialista lo ejemplifica así: “Las víctimas de violencia, por estrategia del agresor, están aisladas. Cuando quieren denunciar se encuentran solas porque los familiares se han alejado o las culpan por no separarse, entonces, sienten que no pueden con todo, no saben qué pasará con ella y sus hijos”.

La Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (Endes) 2018 pone en cifras esta realidad: solo el 29% de las víctimas de violencia física de parte de su pareja busca ayuda en alguna institución. Entre las razones más frecuentes para no buscar ayuda, las mujeres víctimas de violencia física mencionaron que no es necesario (47,8%), que sentía vergüenza (14,7%); y que no sabían dónde ir o no conoce los servicios (12%). Diferentes situaciones de miedo expresadas por estas entrevistadas alcanzan al 16%, siendo la más frecuente (7,5%) ser golpeadas nuevamente, al igual que sus hijos/as.

Cuestión de desconfianza

La ausencia de denuncias no solo refleja los problemas que afronta la víctima sino también las instituciones. De acuerdo con una supervisión realizada por la Defensoría del Pueblo, el 71% de las usuarias entrevistadas no confía en que la Policía Nacional del Perú pueda cumplir con su deber de investigar las denuncias en el plazo legal establecido y el 62% manifiesta que no confía en la actuación de la policía.

Esta desconfianza se vincula con casos en los que las denuncias no evitaron feminicidios, agresiones o violaciones. De hecho, hace menos de un mes, policías de la comisaría San Cayetano se negaron a atender una denuncia de agresión que terminó en el asesinato de una mujer y sus tres hijos.

Familiares de Jesica Tejeda y vecinos de El Agustino despidieron a la mujer, víctima de feminicidio, y a tres de sus cuatros hijos. Todos fueron asesinados la madrugada del pasado domingo 22 de diciembre. (Foto: Alessandro Currarino).
Familiares de Jesica Tejeda y vecinos de El Agustino despidieron a la mujer, víctima de feminicidio, y a tres de sus cuatros hijos. Todos fueron asesinados la madrugada del pasado domingo 22 de diciembre. (Foto: Alessandro Currarino).

La misma investigación de la Defensoría también evidencia el miedo a la revictimización por parte de las autoridades. El 50% de las entrevistadas consideró que durante el proceso de investigación de la denuncia se cuestionó su declaración o la forma como se comportó.

Evitar el aislamiento

Patricia Garrido sostiene que el soporte de los familiares y amigos es clave tanto para denunciar como para seguir los procesos, que en muchos casos tardan meses o años. En este punto es fundamental que los parientes de una posible mujer maltratada identifiquen cambios en su personalidad o forma de vestir que puedan dar indicios de su situación. “Si antes era alegre, pero cada vez se reúne menos con amigos, busca excusas, intentar justificar moretones con golpes cotidianos o se vuelve más retraída en su forma de vestir son síntomas de que está siendo aislada socialmente”, indica.

“El agresor siempre busca que la víctima esté sola, así nadie se entera. Si la mujer no tiene amigos o familiares que la escuchen tiene menos posibilidades de que la ayuden”, agrega.

Es importante, además, que el acompañamiento a la víctima no termine en la denuncia pues requiere un tratamiento psicológico para comprender y superar los episodios de violencia que sufrió. “Si ella no recibe ayuda profesional puede terminar la relación y puede unirse con otro nuevo agresor. La denuncia es una parte para detener la violencia especifica de esta persona y obtener justicia, pero la víctima necesita ayuda”, enfatiza la especialista del MIMP.

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