(Foto: iStock)
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María Inés Ching

Adoptar los protocolos necesarios que garanticen la seguridad de los trabajadores y consumidores es un desafío obligatorio para reactivar la economía.

Con una curva de , muchas personas han optado por comprar sus alimentos por Internet y que estos les sean entregados en la puerta de su domicilio.

Al momento, que los repartidores usen guantes y mascarillas no brinda ninguna certeza de que toda la cadena de producción de este servicio haya seguido las medidas de limpieza y seguridad para evitar más casos de COVID-19.

Según una última investigación del Instituto Federal de la Evaluación de Riesgos (BfR) “no hay casos que hayan aportado cualquier tipo de evidencia de humanos infectándose con el nuevo coronavirus por consumir comida contaminada o por el contacto con artículos contaminados". Sin embargo, el riesgo es latente. Un colaborador infectado podría haber dejado pequeñas gotas de saliva al toser o estornudar cerca de los paquetes de alimentos. Luego, si el consumidor los toca y se lleva la mano a la cara, evidentemente se contagiará.

¿Qué hacer? Si desinfectar sus alimentos lo hace sentir más seguro, lo más recomendable es que tome las medidas del caso después de hacer la compra. “Si cree que una superficie puede estar infectada, límpiela con un desinfectante común para matar el virus y protegerse de este modo a usted mismo y a los demás”, indica la OMS. Eso sí, cuidado con las pues una combinación inadecuada podría ocasionar intoxicaciones en casa.

¿Y sobre la comida preparada? Desde mayo, los restaurantes y servicios afines podrían volver a funcionar, según lo anunciado por el Gobierno. El Ministerio de Comercio Exterior y Turismo y otras entidades del sector, ya han enviado al Ministerio de Salud un que garantiza la salud de los trabajadores y de sus clientes; que esperamos se apruebe -y se corrija de ser necesario- en los próximos días.

El documento incluye medidas de protección en las instalaciones de producción de alimentos, para el personal, el control de los procesos -incluso del pago- hasta que el producto llegue al consumidor final. Sin duda, una iniciativa que tendrá que ser adaptada a otros sectores si de reactivar la economía peruana se trata. Demostremos que sí podemos adaptarnos a la nueva realidad.