María del Carmen Yrigoyen

Seis niños y adolescentes han subido a una torre de 15 metros y medio de altura, donde los miembros del entrenan para ser miniparacaidistas. La menor tiene apenas 7 años. Se llama Yahaira y sus padres la inscribieron en este curso de vacaciones útiles, que dura dos semanas.

Va de lunes a viernes a las 7:30 de la mañana a la sede de la Primera Brigada de Fuerzas Especiales, en Surco. Espera que pasen lista a los 220 niños y adolescentes que, como ella, se han matriculado. Luego va a entrenar: aprende cómo saltar, cómo caer. Repite cuáles son las partes del cuerpo más vulnerables durante el aterrizaje.

Hoy, en su segundo día de entrenamiento, dará su primer salto. “Quiero dedicárselo a mi papá, Werner, que es militar”, dice y se acerca al filo. Cuenta hasta tres y se lanza “al vacío”.

La sostiene un armazón que, tras un pequeño rebote, la desliza hacia una colina como si estuviera en un funicular.

“Este es un curso que comenzamos a dictar hace casi 15 años. Primero estaba dirigido a los hijos de militares, para darles una opción de vacaciones útiles, pero ahora está abierto al público en general”, dice el teniente coronel Jhon Ramírez. “Podría considerarse una especie de coaching. La idea es ayudar a los niños y jóvenes a templar el carácter y reforzar su seguridad, de paso que hacen deporte y aprenden defensa personal”, agrega.

En paralelo con este curso se llevan a cabo otros dos, que han tenido la misma aceptación: uno de minifuerzas especiales y otro de minianfibios. Al igual que el de miniparacaidistas, estos duran 10 días y están dirigidos a menores que pasen los 6 años.

Algunos padres se quedan a ver los talleres. Cerca, en unos jardines se han instalado bancas y sombrillas. Allí, Milusjka Martínez, de 38 años, espera que sus hijos de 9 y 13 años terminen con las clases de buceo y natación de los minianfibios. El menor, que es el más entusiasta, ha llegado con un traje del Hombre Araña.

Delante de él hay una niña de 6 años con flotadores en ambos brazos. Da el salto, pero entonces vuelven los temores y llora pidiendo ayuda. La instructora le alcanza la mano y la acompaña por el filo de la piscina hasta las escaleras. “No te vas a hundir”, le promete. Ni bien sale del agua, le cambia la cara a la pequeña, que corre a la fila para volver a lanzarse.

Los interesados en que sus hijos participen en este taller pueden pedir informes en el Cecot N° 61 (Surco) o al teléfono 964100596. Los cursos tienen un precio simbólico de 80 soles con los que se costean uniformes, loncheras y el mantenimiento de las instalaciones.