Presidente Martin Vizcarra junto a Elizabeth Hinostroza, Ministra de Salud, realizaron ayer inspección de los daños ocurridos en la deflagracion de gas en Villa el Salvador. (Fotos: Alessandro Currarino)
Presidente Martin Vizcarra junto a Elizabeth Hinostroza, Ministra de Salud, realizaron ayer inspección de los daños ocurridos en la deflagracion de gas en Villa el Salvador. (Fotos: Alessandro Currarino)
Claudia Sovero Delgado

En los últimos días, en la zona afectada por el incendio del 23 de enero en , se empezaron a pintar las puertas y rejas de las casas afectadas, se retocaron las fachadas con cemento, y se colocaron techos de calamina y árboles en las bermas centrales. Los sobrevivientes de la tragedia que ocurrió en las avenidas Villa del Mar y Mariano Pastor no entendían qué pasaba, hasta que al mediodía de ayer el presidente Martín Vizcarra llegó a visitarlos. Habían transcurrido 18 días del suceso que trastocó sus vidas para siempre.

“El presidente debió estar aquí desde el primer día para ver cómo estábamos todos y no después de casi tres semanas”, dice Margarita Trinidad, una de las afectadas.

Acompañado por la ministra de Salud, Elizabeth Hinostroza, el mandatario ingresó a muchas de las casas de los afectados para supervisar las acciones que desarrolla el Ejecutivo. En recorrido, el jefe del Estado anunció que se reunirá mañana con los representantes de los damnificados.

“Yo los recibiré porque el miércoles es el Consejo de Ministros; cualquier problema que haya [lo] vamos a solucionar con un cronograma. Yo no solo quería ver informes, cuadros o estadísticas, sino ver a las personas, que son lo más importante. Hay muchas demandas. Todavía hay desesperación y desolación”, señaló Vizcarra. Los afectados clamaban por justicia mientras el presidente ingresaba a lo que queda de los predios. En las puertas de muchas viviendas se han colocado las fotografías de las víctimas mortales y de quienes aún siguen luchando por su vida.

—A la espera —

Menos de una hora después de que el presidente se fuera del lugar, los agentes policiales que vigilaban las calles desaparecieron y la inseguridad volvió.

“Mi casa no se quemó, pero la explosión hizo que se rompieran todas las ventanas y se descuadraron las puertas. Ya no me siento segura, porque por ahí se pueden meter ladrones, pero ninguna autoridad parece querer informarse realmente de todo lo que nos está pasando”, refirió Margarita Trinidad. Ella vive al lado de una de las viviendas que serán demolidas al quedar en escombros por la deflagración y posterior incendio.

Olga Pomatay, quien perdió a sus hijos Jhordy Sánchez (23) y Jordan Sánchez (20), será una de las personas que se reunirán con el presidente de la República mañana.

“El presidente dice que el municipio les informó que la ayuda estaba encaminada, pero el alcalde [Kevin Iñigo Peralta] nunca da la cara. Aquí el municipio se ha hecho presente dos veces: pintó mi fachada sin mi permiso y puso calaminas hace unos días. Las personas que más nos han ayudado son los voluntarios que han venido a donar, pero como aquí no hay seguridad, les roban, porque la policía ya no viene desde hace dos días”, detalló Olga.

A las 2:10 p.m., el lugar volvió a estar vacío y todos volvieron a sus casas a cuidar lo poco que les queda y a seguir esperando la ayuda prometida. 

—Víctimas—

La tragedia ha dejado 27 personas fallecidas, según el Ministerio de Salud. La última víctima, de 13 años, murió ayer.

Leyda Rojas, quien perdió a un sobrino y tiene tres familiares heridos, reclama no haber sido empadronada como afectada.

El hermano de Gilber Olivas Meza, Niso, está hospitalizado. Gilber tampoco ha sido empadronado.