By Pass fue construido durante la segunda gestión de Luis Castañeda. Obra ha generado la protesta de los alumnos. (Foto: GEC)
By Pass fue construido durante la segunda gestión de Luis Castañeda. Obra ha generado la protesta de los alumnos. (Foto: GEC)
Angus Laurie

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En los últimos días, la Municipalidad de Lima ha llegado a un acuerdo para no quitarle terreno a la . El proyecto en cuestión se trataba de la construcción de una obra vial, que, según El Comercio, tiene más de 11 años de antigüedad. La obra fue parcialmente realizada por la gestión anterior, incluyendo un viaducto que cruza la avenida Universitaria sobre la avenida Venezuela.

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El proyecto original también incluyó una oreja vial que serviría para salir de la avenida Venezuela hacia Universitaria, para los vehículos que van desde el Cercado hacia San Miguel. Las protestas de los alumnos la semana pasada resaltan la realidad de hoy, en la que los viaductos elevados son cada vez menos populares. Además de tener un costo económico alto en su construcción, generan una externalidad negativa a través de una reducción en el valor de suelo para los predios aledaños.

Es justamente por esta razón que la construcción de nuevos viaductos es cada vez más inusual en el mundo. De hecho, algunas ciudades han empezado a demoler sus viaductos. En los casos de San Francisco y Río de Janeiro, algunos viaductos han sido reemplazados por bulevares multimodales, introduciendo transporte público como una estrategia para reducir el área de superficie de la vía.

En el caso de San Marcos, probablemente el suelo que ocupa la universidad nunca será puesto en el mercado. Sin embargo, el cambio en el precio de suelo todavía nos sirve como un criterio importante para medir el impacto generado por la terminación de la obra del viaducto.

La decisión de la municipalidad de abrir un diálogo técnico para tomar decisiones sobre el diseño final del proyecto parece ser lo correcto, sobre todo por el hecho de que el proyecto tiene más de 11 años de antigüedad. Justamente, hace 11 años no había un contrato firmado para la construcción de la línea 2 del metro, que pronto tendrá una estación en este punto, al frente de San Marcos, en la avenida Universitaria. La presencia de una estación del metro justamente es un cambio fundamental para esta zona, y debe ser tomado como una oportunidad de transformar el entorno urbano orientado hacia las personas en lugar de hacia los vehículos.

El diálogo técnico y el proceso de diseño del expediente técnico de la obra debería incluir a la Autoridad Autónoma de Transporte Eléctrico. Más que ser un diseño de oreja o viaducto nuevo, el proyecto debe ser holístico, dando prioridad a la inserción de la nueva estación de metro San Marcos, asegurando que haya suficiente espacio para los peatones que llegarán desde este punto. Además, es fundamental que el proyecto considere y mejore la conectividad peatonal desde la nueva estación hacia el lado sur de la avenida Venezuela, donde hay algunas importantes centralidades incluyendo la Universidad Católica y Plaza San Miguel.

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