(Foto: El Comercio)
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Angus Laurie

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Cuando salgo en mi utilizo la pista, dejando las veredas para los peatones. Es una costumbre que tengo desde hace muchos años por vivir en otros países, donde montar en la vereda fácilmente puede resultar en una multa. Al respecto del uso de las bicicletas, el Perú tiene la misma ley. Según el Reglamento Nacional de Tránsito, las bicicletas, como vehículos menores sin motor, deben circular “por el carril de la derecha”.

Usualmente camino para llegar a mi trabajo y otros destinos. En Lima, las veredas son muy angostas y mal diseñadas. Pero es sobre ellas donde la mayoría de los otros ciclistas montan. Esta mezcla de vereda angosta y ciclistas no es buena, lo que termina generando un conflicto.

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Por otro lado, entiendo perfectamente la motivación del ciclista de montarse en la vereda. Claramente, Lima no es una ciudad cicloamigable. La cantidad de autobuses y la informalidad en la que operan hacen muy difícil hacerlo en las avenidas. Si siguen el reglamento, los ciclistas tienen que utilizar el carril derecho, donde los buses paran en cualquier lugar, cierran el camino a las bicicletas o sorprenden a los ciclistas al dejar pasajeros en medio de un carril.
Asimismo, el nivel de contaminación que generan los buses viejos también es una gran motivación para que los ciclistas utilicen la vereda o cualquier otro modo de transporte.

En las calles donde no pasan buses, es mucho más fácil movilizarse en bicicleta, pero incluso así, los choferes no están acostumbrados a compartir la calzada con ciclistas. Cuando monto mi bicicleta, en muchas oportunidades, los choferes, aparentemente sin conocimiento del reglamento me han llamado la atención para que utilice la vereda. En los cruces, los choferes no saben bien cómo parar en relación con una bicicleta, o tratan de sobrepasarlas, frenando al último segundo antes del cruce.

Parte del problema es la falta de una masa crítica de ciclistas. Al decir masa crítica me refiero a contar con un suficiente número de ciclistas para que los choferes se acostumbren a compartir la vía con ellos. Un paso muy rápido para lograr esa masa crítica sería hacer cumplir las reglas a los ciclistas para que monten por la calzada y no en la vereda.

Esto puede empezar con los mismos serenos distritales. Por ejemplo, hay varios distritos que cuentan con serenos que circulan en bicicleta. Hoy en día veo que incluso los serenos constantemente van en contra de la ley, al circular por la vereda.En vez de quitar el espacio de los peatones, los agentes de serenazgo deben recordar a otros ciclistas y a los vendedores en triciclo que, de hecho, las veredas son para los peatones y no para los vehículos, aunque sean no motorizados.